Otro procesamiento a un violador de ancianas
Luciano Hugo Beltrán, un albañil oriundo de Chaco que actualmente enfrenta un juicio por el asesinato de una mujer de 76 años ocurrido el 30 de junio de 2009, y que ya había sido procesado por abusar de una jubilada de Alberdi, volvió a quedar comprometido judicialmente, ahora como presunto autor material de privación ilegal de libertad y abuso sexual agravado...

Viernes 26 de Febrero de 2010

Luciano Hugo Beltrán, un albañil oriundo de Chaco que actualmente enfrenta un juicio por el asesinato de una mujer de 76 años ocurrido el 30 de junio de 2009, y que ya había sido procesado por abusar de una jubilada de Alberdi, volvió a quedar comprometido judicialmente, ahora como presunto autor material de privación ilegal de libertad y abuso sexual agravado en perjuicio de otras dos mujeres mayores que fueron ultrajadas en la misma época.

El juez de Instrucción Alfredo Ivaldi Artacho lo procesó ahora por dos ataques ocurridos el 24 de abril y el 5 de junio de 2009. Las víctimas lo reconocieron sin vacilar en rueda de personas en Tribunales y otras dos pruebas lo comprometieron: un examen de ADN y una carta escrita de puño y letra que dejó en la casa de una de las víctimas.

Beltrán, a quien le dicen Pele y tiene domicilio en la localidad chaqueña de Corzuelas, fue detenido el 30 junio de 2009 cuando escapaba de la casa de Marta Catalano, una jubilada de 76 años que fue asesinada durante un robo en su vivienda de Cuba al 700 (avenida Eva Perón al 5800), en la zona oeste de la ciudad. El muchacho fue capturado por la policía cuando huía por los techos y fue procesado en base a la confesión que él mismo realizó, el relato de los agentes que lo arrestaron y el testimonio de vecinos.

Examen delator. Otra prueba vinculó a Beltrán con ese asesinato: unas manchas de sangre que tenía en una campera que había tirado a un pasillo al momento de ser detenido, rastros que —según estudios de ADN— pertenecían a la víctima. Tras su detención, el albañil quedó implicado en una serie de ataques que compartían el mismo denominador: las víctimas eran mayores de 75 años que vivían solas, eran sometidas por un hombre de similares rasgos físicos que no forzaba cerraduras y que en algunas oportunidades se llevaba pertenencias de las mujeres atacadas.

Ivaldi Artacho estableció que existen fuertes indicios de la participación de Beltrán en al menos dos episodios ocurridos el 24 de abril y el 5 de junio, es decir antes del crimen de Catalano. Las víctimas de aquellos ataques lo reconocieron en rueda de personas. En uno de esos hechos, tras violar a la mujer, el implicado dejó una nota manuscrita sobre una mesa en la que amenazaba a la víctima con volver y hacer lo mismo con la mucama. Beltrán negó haber escrito la esquela porque dijo no saber escribir. Pero una pericia caligráfica realizada con cartas halladas en su casa, enviadas desde la cárcel a su hermana probó todo lo contrario.