Martes 21 de Junio de 2022
Rosario volvió a cerrar un fin de semana extra largo muy violento. Al hombre que murió el lunes a la noche acribillado dentro de un automóvil en el límite entre Empalme Graneros y Ludueña, en la mañana de este martes se confirmó el fallecimiento en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez de Pedro Domingo Monzón, de 67 años, quien también ayer mismo fue baleado en un incidente que podría atribuirse en principio a un intento robo ocurrido en su casa de Nazca al 8600, en la zona noroeste de Rosario.
El incidente que terminó con la vida de Monzón se registró alrededor de las 20.30 de ayer. Las primeras informaciones indican que el hombre había sufrido múltiples heridas de arma de fuego y a los pocos minutos fue atendido en el lugar por personal del Sistema Integrado de Emergencias Sanitarias (Sies) que lo derivó al Hospital Clemente Alvarez.
De acuerdo al testimonio que brindó la pareja de Monzón, todo sucedió cuando un hombre ingresó en forma violenta al patio delantero de su casa, efectuando detonaciones con armas de fuego contra su marido. La versión preliminar de lo ocurrido indicaba que el homicida entró a la vivienda con intenciones de robo, y huyó del lugar.
Al ingresar al Heca, Monzón presentaba heridas de arma de fuego en zona dorsal con entrada y salida, y un impacto en pierna derecha. Quedó internado en la Unidad de Terapia Intensiva y minutos después de las 5 de esta madrugada falleció.
>> Leer más: Acribillaron a una pareja dentro de un auto: el hombre murió y la mujer sufrió heridas graves
Personal de la Agencia de Investigación Criminal, bajo directivas de la fiscal Georgina Pairola, se presentó en el lugar del hecho, Nazca 8696, y e inició la recolección de datos. Así lograron el testimonio de la pareja de la víctima. La mujer manifestó que todo sucedió cuando un hombre ingresó por el patio delantero de su casa y efectuó disparos que lesionaron a Monzón.
>> Leer más: En un oscuro hecho acribillaron a una mujer en un pasillo del bajo Ayolas
La policía levantó en el lugar una vaina servida calibre .45 y un cartucho percutido del mismo calibre, otras cuatro vainas servidas calibre 9 milímetros y dos balas de plomo encamisadas deformadas. Además, se constataron varios impactos sobre el piso del comedor, próximo al ingreso. Las fuentes consultadas aclararon que en los primeros momentos de la pesquisa, no estaba del todo clara la secuencia del incidente.