Odisea en una casa de barrio Martin
Despertarse ante la presencia de varios intrusos es una experiencia nada deseable que Sebastián Angel H. recordará seguramente tras haberla padecido en carne propia. Fue lo que denunció haber vivido el domingo a la madrugada en su casa, en pleno barrio Martin, cuando un grupo de hombres que surgieron allí con intenciones de robo lo arrancó de su sueño...

Martes 29 de Julio de 2008

Despertarse ante la presencia de varios intrusos es una experiencia nada deseable que Sebastián Angel H. recordará seguramente tras haberla padecido en carne propia. Fue lo que denunció haber vivido el domingo a la madrugada en su casa, en pleno barrio Martin, cuando un grupo de hombres que surgieron allí con intenciones de robo lo arrancó de su sueño, le exigieron dinero y le advirtieron que si no colaboraba con ellos le cortarían un dedo.

  Tras deambular por la casa lo dejaron atado con precintos. Le sustrajeron dinero, documentación y electrodomésticos.

  No sólo es un misterio la identidad de los delincuentes: también el modo en que ingresaron a la casa, que no tenía indicio alguno de violencia ni en la puerta del frente ni en la del garaje. Sebastián llegó a la comisaría 1ª tras su atribulada madrugada en su casa de dos plantas de Ayacucho al 1200. Ante el sumariante contó haberse despertado en su dormitorio frente a una cantidad de personas que eran desconocidas para él y cuyo número no pudo precisar.

  Relató que los intrusos lo amarraron en la cama, que uno de ellos esgrimía un arma de fuego negra con la que lo amenazaba y que escuchaba voces diferentes que sugerían una presencia de varios individuos en la planta baja.

  Los delincuentes revisaron toda la casa y al cabo de un rato que no pudo precisar se retiraron.

  Se llevaron con ellos una computadora portátil, un IPod (suplemento para almacenar archivos digitales), un teléfono portable, un anillo, cadenas de oro, 1.500 pesos en efectivo y la documentación de una cupé Chevy y una moto Yamaha de su propiedad. Los vehículos estaban allí pero no los tocaron.