Viernes 13 de Junio de 2008
Buenos Aires.— Un comerciante asesinado y tres delincuentes muertos fue el trágico desenlace de un intento de asalto seguido de un cruento tiroteo que ocurrió la noche del miércoles frente a una coqueta vivienda de la localidad bonaerense de Martínez. En tanto, los investigadores del hecho confirmaron ayer que dos de las cinco pistolas secuestradas a los ladrones eran de la Policía Federal y el Ejército y que al menos una de ellas había sido robada días atrás.
Todo empezó a las 21 de anteayer frente a una casa ubicada en Libertad 723 de Martínez, en el norte del conurbano bonaerense, donde vivía el comerciante Ernesto Matta, de 50 años, junto a su esposa y dos hijos adolescentes. Cuando el hombre estaba por ingresar a la vivienda a bordo de su camioneta Jeep Cherokee 4X4, aparecieron en el lugar cinco delincuentes armados en un Peugeot 405. Entonces, tres de ellos descendieron del auto, amenazaron a un vigilador privado que estaba a metros de la casa y a Matta, a quien le exigieron entrar a la residencia donde estaba su familia.
Fuentes policiales dijeron que la hija de Matta escuchó desde el interior de la casa lo que le pasaba a su padre y llamó de inmediato al 911 para contar lo que ocurría. En esas circunstancias los ladrones entraron a la vivienda y juntaron a todas las víctimas en uno de los ambientes. Como hasta ese momento no se habían percatado del llamado a la policía, continuaron con el robo y se apoderaron de objetos de valor, dinero y joyas que colocaron en un bolso.
Cercados. Cuando los ladrones estaban a punto de escapar, observaron que en la puerta se encontraban dos móviles de la comisaría 2ª de San Isidro. Fuentes judiciales dijeron que el líder de la banda, vestido de traje, pretendió hacerse pasar por el dueño de casa y les dijo a los policías: "¿Qué pasa muchachos? ¿Por qué vinieron? Acá está todo tranquilo".
Sin embargo, los dos delincuentes que se hallaban como campanas en el Peugeot 405 salieron a la carrera y escaparon por las casas vecinas, mientras que sus cómplices tomaron a la hija adolescente de Matta como escudo humano para huir.
Según la policía, los ladrones salieron de la vivienda y dispararon con sus armas contra los cuatro efectivos policiales que debieron parapetarse detrás de los patrulleros. En cierto momento, la adolescente zafó del líder de la banda y corrió hacia los policías que entonces comenzaron a disparar contra los asaltantes, uno de ellos armado con una ametralladora Uzi.
En medio del tiroteo, Matta salió de su casa en defensa de su hija y recibió un tiro en la cabeza (presuntamente disparado por el líder de la banda) que lo dejó malherido en la puerta y, finalmente, le provocó la muerte tras 11 horas de agonía.
Según la policía, cuando terminó el tiroteo y los tres maleantes ya habían muerto, tras alcanzar a subir al Peugeot 405 en el que pensaban escapar, el hijo de Matta se acercó al cadáver del conductor de la gavilla para patearlo y gritarle: "Hijo de puta, vos le tiraste a mi viejo".
Armas robadas.Cuando los policías se acercaron al lugar para contenerlo, hallaron dentro del auto tres pistolas calibre 9 milímetros y una 45. Horas más tarde, los pesquisas determinaron que una de las pistolas calibre 9 milímetros y un handy que también fue encontrado dentro del vehículo, habían sido robados el 23 de mayo a un agente de la comisaría 36ª de la Policía Federal.
Respecto de los delincuentes abatidos, la policía dijo que sólo dos de ellos fueron identificados: Julio Pablo Gómez, de 39 años, oriundo de Fuerte Apache y presunto líder de la banda; y Enrique Rubén Seco.
La investigación del episodio está a cargo del fiscal Ariel Apolo, quien ordenó secuestrar no sólo las armas de los maleantes sino también las de los policías que participaron del enfrentamiento, para intentar establecer quién baleó al comerciante, ya que en el lugar se hallaron unas 120 vainas servidas.
En tanto, la tarde de ayer en la morgue judicial de Lomas de Zamora se hizo la autopsia al cuerpo de Matta y, a pedido del fiscal, los peritos de la Procuración de la Corte iban a intentar extraer el plomo que quedó alojado en la cabeza de la víctima para poder cotejarlo con las armas y así poder determinar con cuál fue disparado. l (Télam)