Miércoles 20 de Noviembre de 2013
"Realmente estoy desconcertado. Me sorprendió lo ocurrido y jamás me lo hubiese esperado". Así se expresó ayer el comisario general retirado Alejandro Franganillo, quien fuera jefe de la ex Drogas Peligrosas de Rosario, horas después de que su casa familiar de Granadero Baigorria fuera atacada a tiros en plena madrugada por dos desconocidos que se movilizaban en una moto. En cuanto a los motivos de la balacera el oficial no quiso aventurar hipótesis. "Eso se lo dejo a quienes tienen que investigar", dijo. Sin embargo arriesgó: "No hay dudas de que tiene que ver con mi trabajo en la policía". La causa recayó en el juzgado de Instrucción 12, a cargo de Mónica Lamperti, quien derivó la pesquisa a la Brigada Operativa de la División Judiciales.
Según contó el propio Franganillo, todo ocurrió alrededord de la 0.20 de ayer cuando tanto él como su esposa y su madre, una mujer de 90 años que sufre el mal de Alzheimer, dormían en la vivienda de Catriel 674, en el barrio Martín Fierro de Granadero Baigorria. "Por lo que dijo una chica que declaró ante el sumariante de la seccional 24ª, los atacantes fueron dos muchachos que iban en una moto Honda negra de 400 centímetros cúbicos, que circulaba de este a oeste y que no se detuvo frente a mi casa sino que tiraron al pasar. La chica no los pudo describir porque llevaban cascos puestos y desaparecieron por calle Liniers hacia el norte", comentó el oficial mientras un herrero tapaba los agujeros que dejaron los proyectiles en el portón de la casa.
El resultado del ataque fueron al menos diez balazos calibre 9 milímetros. Algunos dieron en el frente de la propiedad, otro en una ventana y dos perforaron el portón de acceso a la vivienda y agujerearon los sillones del living. "Si hubiésemos estado mirando televisión nos mataban", dijo Franganillo. Y mencionó que las balas también alcanzaron la planta alta, donde su hijo construyó la casa en la cual vive con su esposa y su pequeña hija.
Presuntos móviles. Franganillo tiene 58 años y se retiró de la policía provincial a fines de 2008 con el cargo de comisario general. Por entonces era jefe coordinador de la Sección Inteligencia y la Brigada Operativa de la ex Drogas Peligrosas de Rosario, lo que lo llevó a tener una estrecha y cuestionada colaboración con la jueza federal Laura Inés Cosidoy. Pero antes de llegar a ese cargo pasó 8 años en la comisaría 30ª, fue subjefe de la seccional 17ª, comandó la Inspección de 3ª Zona, la Agrupación de Unidades Especiales de la policía rosarina y el Servicio de Informaciones de la fuerza provincial, además de ser subjefe de la Unidad Regional VI, con asiento en Villa Constitución. Por eso, cuando se le pregunta si el ataque tiene que ver con el narcotráfico, enseguida responde: "Puede ser, pero pasé por muchos lugares en mi carrera y uno nunca sabe de dónde puede venir el vuelto".
A la hora de enumerar esos posibles orígenes, el oficial retirado recordó que ayer tenía que ir a declarar a un juicio oral por una causa de narcotráfico de 2008 que él encabezó (ver aparte), también que "alguien que cayó preso por mi trabajo haya cumplido la condena y ahora que salió busque venganza", o que "alguien piense que yo sigo activo y estoy molestando sus negocios". Tampoco dejó de mencionar la posibilidad de que vecinos de su barrio, incómodos por su presencia, pretendan intimidarlo para "poder ganar territorio para vender drogas".
En ese sentido hay que recordar que el pasado viernes 8 de noviembre, a sólo tres cuadras de la casa de Franganillo, hubo una pelea fatal entre dos familias del barrio Martín Fierro. Fue en Santa Fe al 1600 y como consecuencia de una reyerta murió Martín Podova, de 17 años, mientras que su hermanito Pablo, de 10, resultó herido al igual que Gladys Ramírez, de 49. Algunos vecinos que hablaron con La Capital aquel día dijeron que la pelea tenía que ver con la venta de estupefacientes, lo que no se pudo establecer oficialmente.
Enemigos íntimos. "No tengo enemistad manifiesta con nadie", se encargó de remarcar Franganillo más de una vez en su diálogo con este diario, aunque admitió que "después de 30 años en la policía alguien puede estar enojado". En ese orden, hay que recordar que antes de pasar a retiro por "una cuestión de edad y cumplimiento de servicios", como él mismo afirmó en noviembre de 2008, el oficial había estado poco más de un año en disponibilidad.
Fue la entonces jefa de la fuerza santafesina, Leyla Perazzo, la que dispuso en marzo de 2006 que Franganillo quedara "a la espera de destino". Por entonces ocupaba la subjefatura de la Unidad Regional VI de policía, con asiento en Villa Constitución y comandada por el comisario Oscar Ferrero. Por entonces, Franganillo presentó ante la Justicia Federal un informe de inteligencia en el cual detallaba el accionar de traficantes de drogas que operaban en esa zona del sur provincial con la connivencia de la policía. Y, en ese marco, apresó a Federico Balbi, quien en 2010 fue condenado a 5 años y medio de prisión por tráfico de estupefacientes junto a José "Comadreja" Colazzo. Ambos terminaron tras las rejas el año pasado una vez que la sentencia quedó firme.
Tras 17 meses de espera, Franganillo volvió a trabajar. Fue en agosto de 2007 cuando el gobernador Jorge Obeid lo puso al frente de la Delegación Rosario de la ex Drogas Peligrosas. Aquel día, la jueza federal Laura Cosidoy sostuvo que el alto oficial "fue el único policía que se animó a denunciar la connivencia de la fuerza con los narcos y que cortó el circuito de recaudación ilegal en la policía de Rosario y el sur santafesino".
Ya en enero de 2008, y cuando Santa Fe había cambiado de color político con la asunción de Hermes Binner en la gobernación, Franganillo fue confirmado como jefe de la ex Drogas Peligrosas en Rosario por el entonces secretario de Seguridad, Carlos Iparraguirre, aunque quien se hizo cargo de la repartición a nivel provincial, el comisario inspector Hugo Damián Tognoli, tenía un cargo jeráquico menor al de él.
Sin llamadas
“Hasta ahora nadie me llamó ni para saber qué había pasado”, dijo ayer el comisario Franganillo a este diario. Es que hasta anoche, sólo el sumariante de la seccional 24ª y los peritos de Balística habían llegado hasta su domicilio para hacer su trabajo. Pero el teléfono del policía retirado no recibió llamados de ninguna autoridad del gobierno provincial ni de la Unidad Regional II en la cual desempeñó casi la totalidad de su carrera.