Jueves 16 de Marzo de 2023
Griselda y Fernando son los hijos de Oscar Baños, el comerciante de 73 años que murió durante la tarde del martes en el Hospital Cullen tras ser apuñalado por un delincuente el domingo mientras atendía su almacén de barrio Belgrano. Un dato que sobresale en el caso es que el hombre que lo atacó fue el mismo que el día anterior había recibido comida y bebida por parte del almacenero. El otro dato relevante del caso es que el presunto asesino, ya detenido, había salido de la cárcel hace ocho meses luego de cumplir una condena por otro homicidio.
En la mañana de este jueves, los hijos de la víctima fueron recibidos por autoridades del Ministerio de Seguridad, quienes le dieron a conocer cómo está la investigación.
Griselda, muy conmovida, dijo a quienes la acompañaron en una marcha para exigir justicia: "Muchas gracias por el apoyo y le pedimos que no nos abandonen. Mi papá era una buena persona y no se merecía esto. Les agradezco". Fernando, en tanto, agregó: "No queremos que sea otro caso más. No podemos vivir así y con los hechos constantes de inseguridad".
Al ser consultados sobre lo que hablaron en el encuentro con autoridades provinciales, manifestaron que les confirmaron que hay un detenido y que puede ser el homicida. "Sí hicieron una autocrítica al admitir que actuaron, ya que recién el miércoles fueron al lugar a levantar las pruebas para buscar el ADN del asesino", dijo Griselda, quien agregó que todo esto lo está haciendo porque su mamá se lo pidió. "Mi papá era una buena persona, un trabajador, y lo mataron como a un perro", aseveró muy emocionada.
Al hacer referencia si quedaron conformes tras la reunión en el Ministerio de Seguridad, manifestaron que sí, pese a no querer pasar por esta situación de exposición. "A mi papá lo dejamos ayer a tres metros bajo tierra y ya nadie nos lo devuelve. Así que ojalá el detenido sea el asesino. Pero lo que pedimos es justicia", afirmaron.
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Fernando explicó: "Partieron al medio a una familia. Venimos de un dolor muy grande con la pérdida de un hermano hace un año y cuatro meses. Ellos (por sus padres), nunca se recuperaron. Mi viejo estaba muerto en vida después de eso. Mi hermano era su todo, no vivía acá, sino en el sur y ellos se iban cuatro o cinco meses para allá todos los veranos después de las fiestas. Él hacía todo por sus hijos y por sus vecinos, ya que hasta era el remisero. Cualquiera iba le golpeaba la puerta y él los llevaba".
"Yo sé que las autoridades del Ministerio solas no pueden hacer nada. Por eso se deben cambiar las leyes porque no puede ser que un delincuente mate, esté preso más de 10 años salga y lo vuelva a hacer", cerró.