Miércoles 24 de Febrero de 2010
La jueza de Instrucción Raquel Cosgaya encabezó ayer a la tarde un procedimiento judicial que se realizó a la vera de la autopista Rosario-Buenos Aires, frente a barrio Las Flores , en el lugar exacto donde se produjo la fatal emboscada a dos ómnibus de la hinchada de Newell’s Old Boys el pasado 4 de febrero, episodio en el que murió acribillado el adolescente Walter Cáceres. El operativo consistió en una reconstrucción preliminar del episodio en base a las declaraciones de tres testigos que estuvieron en uno de los micros atacados.
La comitiva judicial estuvo integrada, además, por los colaboradores directos de la magistrada, la fiscal Ana Rubín, efectivos de la División Judiciales de la Unidad Regional II, a cargo del inspector Hugo Fornero, y el gabinete completo de Criminalística. Los investigadores llegaron hasta la banquina este de la autopista, a pocos metros de barrio Las Flores, escoltados por razones de seguridad por agentes del Cuerpo Guardia de Infantería. Entre los funcionarios judiciales y los uniformados estuvieron presentes tres hombres que integraban el pasaje de uno de los colectivos que fueron acribillados la madrugada del 4 de febrero pasado.
Datos precisos."Los testigos brindaron datos de cómo fue sucediendo todo el episodio y se hizo un relevamiento completo del lugar por efectivos de las secciones balística, rastros, planimetría, fotografía y filmación", manifestó una fuente vinculada a la investigación. Los pesquisas también tomaron declaración a vecinos del lugar y levantaron huellas en paredes y columnas de lo que podrían ser impactos de armas de fuego. Si se comprobara que las perforaciones halladas en ese lugar se corresponden con las de balazos, quedaría casi confirmado algo que se intuía desde el arranque de la pesquisa: que en el lugar hubo una emboscada, pero también un intercambio de plomo entre dos bandos.
El trabajo de los peritos y de los funcionarios judiciales se extendió por dos horas. Una de las tareas se concentró en la búsqueda de vainas servidas u ojivas de balas, actividad que no llegó a buen puerto. El paso del tiempo y el crecimiento de la maleza conspiraron contra los pesquisas.
El crimen de Cáceres se produjo cuando dos micros cargados con barrabravas leprosos se detuvieron al costado de la autopista por la rotura de un par de neumáticos. Eso ocurrió sobre el carril de ingreso a Rosario, frente a Las Flores. Media hora después de estar parados allí se desató una lluvia de balas desde un cañaveral. Cuatro proyectiles dieron en el menor que murió un día después y otros dos hombres resultaron heridos aunque sus vidas no corrieron peligro.
Pericia
La suerte de Carlos Fernando Fleitas, principal implicado con el ataque a los micros de la barra leprosa en el que murió un chico de 14 años, dependerá de una pericia técnica sobre el teléfono celular que le incautaron. En ese aparato, creen los pesquisas, se encontarían las líneas para llegar a los otros responsables de la mortal emboscada.