Domingo 08 de Junio de 2008
La rutina de los viernes en la vida de Luciano Fernández incluía una parada casi obligada. Se iba desde su casa de barrio La Lata, donde vivía con su abuelo, hasta una vivienda de Alsina y Virasoro. Ahí se encontraba con dos amigas, de 18 y 17 años, y juntos encaraban "la previa" antes de salir a bailar. Pero ayer todo fue diferente. Poco antes de las 2 de la mañana alguien llamó a Luciano por su nombre desde la calle. El pibe salió y recibió tres balazos. Cuando sus amigas salieron a ver qué había ocurrido, vieron a dos muchachos perderse corriendo en la oscuridad. Luciano murió tres horas más tarde en el Clemente Alvarez.
"Nosotros estábamos durmiendo. Lo único que escuchamos fueron tres tiros y después gritos. Muchos gritos de las pibas", contó una vecina de San Francisquito, sin dar demasiadas oportunidades para más preguntas. Después la mujer entró con sus cinco hijos en la casa y cerró la puerta.
Doce horas después del ataque a balazos sufrido por Luciano Federico Damián Fernández, el barrio estaba en calma. Muchas personas estaban paradas en las esquinas tomando algo o simplemente mirando a quien pasa. En el diálogo cortante con los vecinos de San Francisquito, se infiere que nadie parece asombrarse por una balacera como la de ayer.
Luciano tenía 17 años y vivía con su abuelo materno en una casa de Deán Funes e Italia, en barrio La Lata. Según pudo reconstruir la policía, el muchacho estuvo en ese lugar hasta pasadas las 21 del viernes. Luego se bañó, se cambió de ropa y salió hacia la casa de sus amigas, ubicada a unas 25 cuadras.
Cerca de la medianoche el joven llegó hasta la puerta blanca de chapa de Alsina 2811, tocó la puerta y fue recibido por Yésica, la dueña de casa de 18 años. En el lugar también estaba Débora, una joven de 17 años.
La casa está ubicada justo en la esquina de Alsina y Virasoro. Algunos efectivos consultados recordaron que hace tres semanas agentes de la seccional 13ª hicieron un allanamiento en esa vivienda con el secuestro de una escopeta de caño recortado, pero remarcaron que Yésica en ese momento no vivía en el lugar.
El llamado.Los tres jóvenes se quedaron charlando, quizás haciendo planes para posteriormente ir al baile. En el barrio, los vecinos contaron que poco después de la 1.30, dos muchachos llegaron hasta la puerta de chapa. Golpearon y gritaron "Luciano". Desde adentro el pibe escuchó, abrió la puerta y salió a la vereda de tierra.
"Se escucharon tres disparos", confirmó otro vecino. "El pibe quedó tirado en el piso boca abajo. Los que lo balearon salieron corriendo", precisó. Luciano recibió tres balazos. Uno en el abdomen, otro en el glúteo y el restante en el muslo izquierdo.
Desesperación. Cuando sus amigas escucharon las detonaciones, salieron a ver qué había pasado. "Lo único que se escuchaba eran los gritos de desesperación de las pibas", indicó otro hombre.
Al lugar llegaron móviles del Comando Radioeléctrico y Luciano fue trasladado al Clemente Alvarez, donde entró directamente al quirófano. Tres horas más tarde el pibe estaba muerto. Anoche los pesquisas trataban de establecer el móvil del ataque. Quien baleó a Luciano no le quitó el celular, que era costoso, ni tampoco la billetera. "El resto está por dilucidarse con la investigación", explicó un vocero.