Martes 09 de Agosto de 2022
La audiencia preliminar por el homicidio de Carlos “Bocacha” Orellano, ocurrido el 24 de febrero de 2020 en las afueras del boliche “Mister Ming” de La Fluvial, finalizó este lunes cuando el juez Nicolás Foppiani refrendó la acusación fiscal y dispuso que continúe la medida cautelar de prisión preventiva para varios de los acusados hasta la realización del juicio oral.
La audiencia había comenzado el 28 de julio de 2022 y se había dispuesto un cuarto intermedio. En esa instancia el fiscal Patricio Saldutti de la Unidad de Homicidios Dolosos presentó la acusación en la que solicitó penas de 19 años de prisión para los policías y 17 para los patovicas acusados.
Luego del receso el juez rechazó libertades solicitadas por las defensas y dispuso que sigan presos hasta el juicio los acusados Gabriel Nicolossi, Karina Gómez (en domiciliaria), Fabián Maidana y Emiliano López. Además aceptó el encuadre requerido por la fiscalía.
Fabián Maidana, de la seguridad privada del local bailable, fue imputado de homicidio simple con dolo eventual con un pedido de 17 años de prisión efectiva. En igual situación penal está Emiliano López, el otro hombre de seguridad del local.
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En el caso de Karina Gómez una policía que prestaba servicio adicional, fue acusada de homicidio simple con dolo eventual, incumplimiento de los deberes de funcionario público y falsedad ideológica. La acusación solicitó la pena de 19 años de prisión e inhabilitación especial para ejercer cargos públicos por un año.
Para Gabriel Nicolossi, el otro policía y pareja de Karina Gómez, por homicidio con dolo eventual, incumplimiento de los deberes de funcionario público y falsedad ideológica la Fiscalía solicitó la pena de 19 años de prisión, multa, inhabilitación especial para ejercer cargos públicos por 1 año e inhabilitación absoluta por el doble de tiempo de la condena.
Durante la madrugada del 24 de febrero de 2020 la zona del boliche Ming River House, que estaba ubicado en el complejo La Fluvial, tuvo un movimiento constante de personas. Además de los jóvenes que habían salido a bailar, de los empleados de los distintos boliches del complejo, había por la zona agentes de Prefectura, pescadores y hombres en situación de calle. Muchos de ellos vieron o escucharon algo acerca de un muchacho que había caído a las aguas del río Paraná.
Tras más de dos años de investigación el fiscal Patricio Saldutti reconstruyó que en esa zona del boliche, entre las 4.30 y las 5, Orellano fue retirado del boliche, los custodios lo golpearon arrinconándolo contra la baranda que da al río Paraná y no le dejaron más opción que arrojarse al agua como única vía de escape, lo que causó su muerte.