Sábado 24 de Abril de 2010
"¡Bajá la cabeza y dame la plata que tenés en el bolsillo!". El fletero Leonardo Pozeluz acababa de estacionar su camión a pocos metros del Nuevo Banco de Santa Fe, donde iba a depositar el dinero que había cobrado minutos antes en una entidad de Echesortu, y apenas puso los pies sobre el pavimento se encontró con esa orden que partía de un hombre cuarentón, robusto, que no dejaba de apuntar el cañón de un revólver sobre su cabeza. Fue un atraco que duró un suspiro en la zona de Tucumán y Cafferata, a una cuadra de la seccional 7ª, y que dejó en manos de los asaltantes casi 10 mil pesos.
Ayer no fue un buen día para Pozeluz, un chofer de 43 años que vive en Granadero Baigorria y que presta sus servicios para empresas Supermercados Coto y la fábrica de heladeras Briket SA. Los delincuentes que lo sorprendieron ayer poco después de las 13 no sólo le hicieron pasar un mal momento sino que el dinero que le robaron eran sus honarios de varios trabajos realizados en los últimos meses, según contaron a este diario fuentes policiales.
Todo se inició cuando la víctima se dirigió sobre el mediodía al banco Santander Río de Mendoza y Castellanos para cobrar unos cheques por un valor de 9.700 pesos, que correspondían a varios traslados de mercadería. De acuerdo a lo que reconstruyeron fuentes de la investigación, Pozeluz cobró ese dinero a las 12.50. Luego guardó el fajo de billetes en un bolsillo, se retiró de esa entidad, caminó las dos cuadras que lo separaban de su vehículo Ford 700 y encaró hacia la sucursal del Nuevo Banco de Santa Fe ubicada en Cafferata al 300, al lado de la seccional 7ª.
El fletero se trasladó sin ninguna novedad hasta Tucumán entre Cafferata y San Nicolás. En esa cuadra, que queda a la vuelta del Banco de Santa Fe encontró espacio suficiente para estacionar. Una vez que el Ford ya estaba detenido y Pozeluz bajó de la cabina apareció en el lugar un Peugeot 206 color gris con los vidrios polarizados. El coche se detuvo a la par del camión y del interior bajaron dos hombres con armas de fuego que fueron directamente hacia el camionero. "Bajá la cabeza y dame la plata que tenés el bolsillo", le dijo uno de los maleantes.
El elegido. "Esa frase da la pauta de que lo siguieron desde el banco", explicó un vocero de la
investigación al descartar por ahora que se haya tratado de un robo al voleo o casual. "Todo fue
muy rápido. El hombre dijo que no le dieron tiempo para nada. Se asustó y lo tomaron de improvisto.
Apenas alcanzó a ver que uno era robusto, de cutis trigueño, de unos 40 ó 45 años, pero nada más
porque justamente le dijeron que no los mirara. En dos segundos, los tipos lo apretaron con un
arma, agarraron la plata, volvieron al 206 y huyeron a toda velocidad por Tucumán en dirección al
centro. Todo en un lugar donde hay un supermercado, una heladería y mucha gente circulando",
manifestó la fuente.