"Lo estaban esperando", aseguraron los testigos del crimen de un muchacho en Fisherton Industrial
Bruno Joel Grosso, de 28 años, fue emboscado por dos hombres que iban en moto y lo acribillaron cuando frenó su auto en Colombia al 400 bis

Viernes 25 de Agosto de 2023

Faltaban diez minutos para las 20 del jueves cuando Bruno Joel Grosso llegó a Colombia al 400 bis, barrio Fisherton Industrial, manejando un Renault Clio negro. Los vecinos de la zona que lo vieron frenar observaron que el muchacho hablaba por teléfono cuando de repente apareció en escena una moto con dos ocupantes que lo mataron a balazos. Los testigos describieron el sonido de los disparos como el del rafagazo de un arma automática, vieron a los homicidas darse a la fuga y a la víctima morir en el asiento de conductor. El joven tenía una hija pequeña y era remisero, sus familiares no conocían de algún conflicto puntual en el que pudiera estar involucrado pero pidieron conocer en qué contexto se dio este crimen con claras características de un sicariato planificado.

Bruno Grosso tenía 28 años, una hija de tres años y vivía con sus padres en calle Casilda al 7400, a metros del cruce con Circunvalación. Allí un tío que vive en una casa lindera habló con La Capital este viernes y aseguró que desde su entorno familiar no conocían de ningún problema que el muchacho atravesara. "Yo lo veía volver de trabajar, dejaba el auto y se iba a dormir. Eso es lo que yo veía, después de su vida privada no puedo afirmar ni negar nada", contó el hombre. Grosso era remisero y según los allegados en ese marco, para realizar un viaje, fue que el jueves llegó a la zona de Colombia 400 bis.

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Sin embargo, dadas las circunstancias en las que el joven fue asesinado, sus allegados sospechan que pudo ser víctima de una emboscada. "Habrá sido una cama, le dieron un viaje para ir a buscar a alguien ahí", contó su tío. Además pidió que se esclarezca el hecho. "Queremos justicia, que se llegue a saber lo que pasó. Yo no tengo información de que andaba en algo raro, pero si fue así no tenían derecho a matarlo", indicó el hombre.

Emboscada

En la zona de Colombia al 400 bis los vecinos que vieron el crimen, o quienes por comentarios de testigos recrearon la escena, coincidieron con la idea de que la víctima fue emboscada por los sicarios. "El auto frenó ahí y los de la moto lo estaban esperando acá a la vuelta", contó un hombre en el lugar donde ocurrió el asesinato. La escena del hecho quedó puntualizada por las marcas de tizas que señalizan dónde cayeron las vainas servidas, y por un charco de sangre enorme que dejó la víctima cuando los peritos lo bajaron del auto para realizar allí los primeros análisis.

En Colombia al 400 bis sobre la vereda oeste hay viviendas, mientras que del lado este se encuentra el galpón de una empresa electromecánica. Un paisaje que se repite en varias cuadras de ese sector del barrio Fisherton Industrial. "Como hay fábricas y no hay cámaras lo entregaron acá. Apareció la moto y le tiró una ráfaga", contó un vecino que estaba en su casa de esa cuadra cuando, cerca de las 20 del jueves, lo alertó el sonido de varios disparos. Al salir se encontró con el mismo Renault Clío que había visto llegar pocos minutos antes, con un joven herido que murió antes de que llegara el Sies.

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Minutos después la policía se comunicó por teléfono con los familiares de Grosso y fue su padre quien arribó al lugar del ataque para reconocer a la víctima como su hijo. La investigación quedó a cargo del fiscal Adrián Spelta, quien ordenó una serie de medidas al gabinete criminalístico de la Agencia de Investigación Criminal. Por el momento lo que se sabe es que los autores del hecho utilizaron un arma de fuego calibre 9 milímetros, a juzgar por las 11 vainas servidas juntadas en el lugar.

Si bien desde su entorno familiar no precisaron si Grosso atravesaba algún conflicto determinado que pudiera estar relacionado, sí se supo que poco tiempo atrás había estado involucrado en un procedimiento policial. Fue el 7 de junio pasado por la tarde, cuando agentes de la policía motorizada detuvieron la marcha de un Audi A3 para identificar a sus ocupantes. Bruno Joel Grosso y Marcos M. quedaron detenidos luego de que la central del 911 confirmara que el vehículo tenía pedido de captura activo por un robo denunciado el 17 de marzo.

Barrio convulsionado

"Tiene toda la pinta de que fue por las drogas", sintetizó este viernes un vecino de Colombia al 400 bis. "Esta todavía no es una zona roja, las ambulancias entran de noche. Pero ya no es el barrio que era. Hace unos meses está bastante convulsionado, desde que mataron a esos dos en calle Einstein y a la piba que fue a un búnker", agregó el hombre. De esa manera dejó claro que en la memoria del vecindario todavía permanecen tres crímenes ocurrido en el marco de una disputa entre bandas dedicadas a la venta de drogas.

El primero de estos homicidios fue el de Jorge Damián "Porteño" Camargo, de 31 años, asesinado el 18 de abril en la puerta de una casa de Einstein al 7200, a 400 metros de donde este jueves fue acribillado Bruno Grosso. "Porteño" estaba junto a su pareja arreglando una bicicleta cuando fue sorprendido por un sicario que lo mató a balazos.

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Dos semanas después de ese hecho, el 3 de mayo y en la misma cuadra de Einstein al 7200, fue asesinada Micaela Soledad Gómez, de 28 años. Por ese homicidio fue detenido e imputado Osmar Agustín "Hormiga" B., una persona vinculada a Camargo y a un grupo criminal relacionado a Leandro "Gordo" Vilches, un recluso condenado como parte de la banda Los Monos y recientemente imputado como cabeza de una asociación ilícita que se hace llamar "La Mafilia". Para los investigadores, el crimen de Gómez fue un error y el verdadero objetivo era una amiga suya señalada por los homicidas como la entregadora de Camargo.

Como continuación de esa saga el 10 de julio fue asesinada la novia de Camargo, Daiana Becerra, de 30 años. Aquella noche la mujer se tomó un remís en Gandhi al 7000 y al llegar a destino, en Rueda al 3900, se bajó del auto y cuando apenas ingresaba a un pasillo fue asesinada a balazos.

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Los familiares de Becerra dijeron que la joven había subido al remís para dirigirse a esa vivienda de calle Rueda y dejar un sobre, pero que en el camino había pasado a buscar a un hombre, que a su vez sería el autor del homicidio. Los investigadores tuvieron en cuenta que en ese lugar hay un punto de venta de drogas que administra Leandro "Pollo" Vinardi, un hombre también ligado a Los Monos pero enfrentado en una suerte de interna a Vilches y sus laderos Pablo Nicolás Camino y Rodolfo Massini.

En mayo, luego del crimen de Camargo, Becerra había entregado a la Justicia su celular del cual se desprendió información que comprometió a los antiguos laderos de su pareja, que fueron imputados como parte de una asociación ilícita el día después del asesinato de la mujer. Con todo ese contexto se investiga si Becerra fue víctima de un crimen a traición organizado por "La Mafilia".