Martes 23 de Febrero de 2010
Un hombre de 32 años, con prontuario abierto, fue detenido bajo la acusación de haber asesinado a puñaladas a Luis Alberto Pazos, un vidriero de 30 años que vivía en un departamento de pasillo de Ludueña Norte. Tras ser apresado, el sospechoso, según una fuente de la pesquisa, admitió en sede policial ser el autor del crimen y explicó que había matado a Pazos por una cuestión pasional. "Dijo que estaba celoso porque el hombre fallecido había piropeado a su ex mujer", comentó una alta fuente de la Jefatura.
Feliciano Emilio F., de 32 años, fue apresado ayer a la tarde por efectivos de la Sección Homicidios en su casa de Alem al 4000. El hombre detenido se ganaba la vida trabajando en una fábrica de plásticos de la zona sur. la policía indicó que registraba antecedentes penales. En su prontuario, según el vocero consultado, aparecen cuatro delitos: amenazas coactivas, abuso sexual, incendio intencional y robo.
Pazos y su agresor no sólo tenían en común que eran trabajadores. Tambíén tenían una relación de amistad a raíz de que Feliciano F. es primo de un compañero del hombre fallecido. El familiar del hombre acusado de haber asestado más de 30 puñaladas al vidriero asesinado y compañero de la víctima es Raúl Eduardo V., de 34 años.
A partir del testimonio de Feliciano F., la policía pudo reconstruir los últimos movimientos de Pazos antes de ser asesinado. Cerca de las 13 del sábado, Raúl V. cerró la vidriería en la que trabajaba con Pazos y los dos hombres se marcharon a realizar un trabajo particular. Dos horas después finalizaron la tarea y entonces fueron hasta la casa de Raúl V. "Comenzaron a tomar un porrón y después siguieron con vino", explicó el portavoz consultado. El encuentro se prolongó en las casas de otros amigos mientras las bebidas alcohólicas no dejaban de pasar de mano en mano. Ya para entonces se había sumado a la reunión Feliciano F.
A las 5 del domingo, el encuentro terminó. Entonces Pazos y Feliciano F. fueron hasta el departamento de pasillo del vidriero, en Harding 1074, cerca del parque Scalabrini Ortiz.
Por un piropo. Un rato después se desataría la tragedia. Al parecer, el agresor le recriminó a la víctima que había cortejado a su ex esposa, de la que se había separado hacía quince días. En medio de la disputa, según su relato en sede policial, recogió un cuchillo que el vidriero guardaba en su maletín de trabajo y, obnubilado por el alcohol, le propinó las puñaladas. Tras el ataque, cerró la puerta con llave y arrojó el cuchillo al suelo. Sin embargo, el arma hasta anoche no había sido localizada.
Pazos fue encontrado sin vida poco antes de las 9 del domingo, cuando Liliana, su prima, llegó a la casa de Harding al 1000 y distinguió que el vidrio del ventiluz que se conecta con la calle estaba roto de adentro hacia afuera. Entonces comenzó a golpear la puerta, que estaba cerrada con llave. Después, la mujer pidió ayuda y con un vecino lograron abrirla con un martillo y una maza. Apenas entraron, vieron que Pazos estaba tirado boca abajo con el cuerpo ensangrentado al lado de la mesada de la cocina.
Las manchas de sangre que salpicaban las paredes y el piso de la cocina hicieron presumir a los pesquisas que Pazos se resistió hasta morir. Su agresor le había asestado entre 33 y 35 cuchilladas y algunos de los puntazos los recibió después de muerto.