Jueves 05 de Mayo de 2022
La madrugada del 8 de enero de 2020, mientras sobre avenida La Ribera y Thomas Edison se celebraba la fiesta popular en homenaje al Gauchito Gil, en la vecina ciudad de Villa Gobernador Gálvez, a unos 200 metros barranca arriba una discusión entre padre e hijo terminaba trágicamente. Julio Genaro Giménez, de 54 años y padre de tres hijos de dos parejas diferentes, mantuvo una discusión con el mayor de ellos, Julio Ezequiel Giménez. En el marco de la áspera disputa, en la que intervino un familiar político que golpeó al joven para que se calmara, el muchacho tomó una cuchilla, entró en la habitación donde su padre dormía y lo apuñalo varias veces hasta dejarlo agonizante. Por aquel parricidio, y tras la realización de un juicio oral y público, el acusado fue condenado a 20 años de prisión en un fallo dictado por los jueces de 1ª instancia Mariano Aliau, Hebe Marcogliese y Gonzalo López Quintana.
La imputación contra Giménez corrió por cuenta de la fiscal Gisella Paolicelli, quien en el inicio del debate había solicitado la pena de prisión perpetua para el acusado, lo que no se vio reflejado en la sentencia que condenó al muchacho por el delito de homicidio agravado por el vínculo ascendiente cometido bajo circunstancias extraordinarias de atenuación.
Todo ocurrió en una precaria casilla de Dorrego al 100 de Villa Gobernador Gálvez donde residía Julio Giménez, un residente muy valorado por la barriada humilde que en aquel entonces, según un vecino “había trabajado en el frigorífico Mattievich y cuando se fue de ahí, con la plata que le dieron, se puso el quiosquito que tenía. Era un buen hombre, buen vecino”. Poco tiempo antes de su muerte se había separado de la madre de Ezequiel y la mujer busco otro destino, aunque no muy lejos de allí. Eso permitió que el hombre nunca perdiera contacto con su hijo.
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El cronista de este diario que en aquel tórrido enero llegó a la bajada de calle Dorrego habló con varios vecinos que dijeron que la relación entre Julio y Ezequiel se deterioró por el consumo de alcohol de ambos; o de alcohol y drogas por parte del muchacho. Y que el 8 de enero a la noche Ezequiel llegó a la casa de Julio y lo increpó duramente. El joven llevaba en brazos a su pequeño hijo, una circunstancia que abortó la áspera pelea que se daría minutos más tarde, después de que Ezequiel dejara a su hijo con su madre y volviera a ver a su papá. Ahí comenzó la tragedia.
Cuando Ezequiel volvió su padre estaba durmiendo, agarró una cuchilla, se metió en la pieza de don Julio y lo empezó a apuñalar en el pecho y en la espalda. Al intentar defenderse, el hombre agarró la hoja del cuchillo con la mano y le hizo un tajazo a su hijo. Una sobrina del hombre y su novio escucharon los gritos y lo sacaron a Ezequiel a los empujones. El muchacho se fue otra vez a la fiesta del Gauchito Gil que se realizaba a pocas cuadras de allí y al mediodía siguiente fue apresado por la policía muy cerca de su casa.
En tanto, Julio Giménez fue llevado por sus familiares al Hospital Anselmo Gamen y de ahí derivado al Hospital de Emergencias de Rosario donde falleció a las 7 de la mañana como consecuencia de las numerosas heridas de arma blanca recibidas y por lo cual su hijo deberá purgar 20 años de prisión.