Lunes 01 de Marzo de 2010
A los tiros, con uno de los pabellones amotinados y un policía como rehén, causando heridas a dos uniformados y llevándose como vehículo de escape una camioneta y dos escopetas pertenecientes a la dotación de la Unidad Regional II. De esa forma diez reclusos que estaban alojados en la Alcaidía Mayor de la policía rosarina protagonizaron ayer al caer la tarde una fuga que tranquilamente podría ser la inspiración de cualquier director de cine o de un buen escritor. El operativo que se implementó a los pocos minutos permitió la recaptura de seis fugitivos en las cercanías del penal. También se recuperó el vehículo y una de las armas. Pero la situación de mayor tensión se vivió puertas adentro del penal, donde unos 20 internos mantuvieron durante casi tres horas a un policía como prenda de cambio para pedir trasladados a otras unidades carcelarias.
Cerca de las 22.30, la jueza de Instrucción Raquel Cosgaya y la fiscal Adriana Camporini se encontraban en el interior de la cárcel junto con integrantes de la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC), dando los últimos retoques al acuerdo al que se arribó con los sublevados. La situación de conflicto ya había sido superada cuando las autoridades dispusieron el traslado del grupo amotinado a la cárcel de Piñero.
Facha de hinchas.El alboroto anoche en el cruce de Francia y el pasaje Julio Marc, a unos doscientos metros del ingreso principal de la Alcaidía, era notable. "Estábamos tomando mate acá, sobre el pasto, cuando escuchamos cinco a seis tiros. De golpe vimos pasar a toda velocidad una camioneta de la policía cargada de gente. Parecía que iban a la cancha porque iban a los gritos y uno llevaba una bandera o una camiseta de Newell's. Pero la verdad, los que iban arriban no tenían facha de policías", contaron a este diario los sorprendidos vecinos de la cuadra, testigos del alocado paso del móvil policial por la esquina de Francia y Julio Marc.
A juzgar por cómo se produjeron los acontecimientos todo hacía suponer que la fuga y el posterior motín fueron tramados con premeditación. Todo se desencadenó alrededor de las 19. A esa hora estaba por iniciarse el partido entre Newell’s y Banfield en el parque Independencia y la policía rosarina había dispuesto el operativo de seguridad de rigor con la afectación de policías de varias dependencias. Quizás ese dato, muchos agentes concentrados en un mismo lugar, haya sido tenido en cuenta a la hora de entrar en acción.
Un descuido.El problema se suscitó en el pabellón 3 de la Alcaidía Mayor, en avenida Francia al 5200, cuando efectivos de la sección Economato llegaron hasta el penal para entregar las raciones de comida destinadas para la cena. Según fuentes policiales, uno de los empleados afectados a ese servicio cometió el error de ingresar a ese sector con el arma reglamentaria calzada en su uniforme. "Eso fue al menos una negligencia. Nunca se entra a los pabellones con armas. Es más, la guardia de esas áreas tiene prohibido portar armas de fuego", consignó una alta fuente de la Jefatura de policía. Lo cierto fue que el empleado fue atropellado por varios presos que en un instante lograron quitarle la pistola 9 milímetros.
Así, con el policía como escudo humano, el grupo avanzó hacia la guardia y logró apoderarse de dos escopetas calibre 12.70 cargadas con postas de goma. La alarma sonó y entonces se inició lo que sería una de las fugas más espectaculares de los últimos años. Con los reclusos avanzando hacia el exterior se desató un crudo y extenso tiroteo por los pasillos del edificio que alberga al pabellón. Una decena de internos fueron los que alcanzaron a llegar a balazos limpios hasta la puerta del pabellón. Como consecuencia del intercambio de disparos dos agentes resultaron heridos y tuvieron que ser trasladados en ambulancia al Centro de Emergencias Rosario, pero el estado de salud de ambos no sería de gravedad.
Frente a la puerta del pabellón 3 se encontraba estacionada la camioneta blanca de Economato. Los internos la abordaron con las dos escopetas en su poder y directamente la pusieron en marcha y encararon hacia el portón principal de la alcaidía. Tuvieron la suerte de que la inmensa reja de hierro que da sobre Francia estaba abierta. Según el relato de varios testigos, la chata, en cuya caja se habían ubicado la mayoría de los pasajeros, salió como un bólido descontrolado por Francia hacia el norte al compás de los disparos efectuados por los policías de la guardia. Pero mientras eso sucedía, en el interior un numeroso grupo de presos que no pudieron ganar la calle, y al verse con pocas chances de lograr el objetivo, decidieron tomar como rehén al policía de Economato al que mantuvieron durante tres horas encañonado con el arma que le habían robado.
Así, mientras se iniciaba la búsqueda de los prófugos, comenzaba una tensa situación en la que los amotinados pedían garantías de que no serían reprimidos. "Además pidieron trasladados al penal de Piñero. Algo que se comenzó a coordinar con la jueza y la CTC", consignó una fuente.
Retorno
"Permiso agente. Vengo a traer a un chico que está con la transitoria. Faltan cinco minutos". En plena ebullición por el motín de anoche, el muchacho le imploró al policía que cortaba el tránsito en Francia y Julio Marc para que le permitiera a su familiar cumplir con el régimen de salidas. Finalmente, el interno pudo llegar a tiempo.