Maricel Solís estuvo presa un año y medio por la muerte de su pareja Xavier González y la habían imputado por homicidio. La pareja había consumido el alucinógeno cucumelo
14:16 hs - Sábado 27 de Junio de 2026
Marisel Solís, de 49 años, pasó 16 meses tras las rejas en la Unidad Penitenciaria 3 de San Nicolás. La mujer quedó presa luego de la muerte de un hombre que ingirió cucumelo y finalmente la declararon no culpable al final de un juicio por jurados en el norte bonaerense.
El delito que le atribuyeron a la imputada era grave. El 9 de junio de 2024, en la finca Sonho Verde de San Pedro, mientras se encontraba junto a su pareja ocasional, Marcel Xavier González, lo habría asesinado. Según declaró, consumieron un hongo alucinógeno. Ella sostuvo que no lo mató, que salió de la casa y al llegar lo encontró sin vida y con varias puñaladas. Las pruebas que la llevaron a prisión no fueron tan contundentes y el veredicto le permitió esquivar la condena.
La causa llegó al juicio bajo la órbita de la Fiscalía de Baradero, pero el primer tramo de la instrucción estuvo a cargo de la UFI 7 de San Pedro. En tanto, el debate estuvo a cargo del Tribunal Oral en lo Criminal 2 de San Nicolás. Las primeras pericias indicaban que las lesiones que presentaba el cuerpo habían sido autoinfligidas. Posteriores medidas de prueba pedidas por la familia de la víctima pusieron en duda estos resultados y concluyeron que las heridas no habían sido autoprovocadas y que no había en ninguno de los miembros de la pareja restos de psilocibina. Estas afirmaciones fueron largamente controvertidas durante el juicio.
Una defensa sólida
La defensa de Solís, llevada a cabo por la penalista rosarina Antonela Travesaro, expresó: "Cuando escuchamos el veredicto, nos quebramos de la emoción. Cuando me repuse un poquito, me di cuenta de que el jurado estaba llorando. La médica Emma Virginia Creimer introdujo la idea de un crimen basada en suposiciones. Una muerte dolorosa ocurrida en la propiedad de la señora Marisel Solís, pero la prueba dura y científica demostró que el señor Marcel González murió el 9 de junio del 2024 por lesiones producidas por él mismo con un cuchillo en el marco del consumo de hongos alucinógenos".
La abogada abundó en que "no existen mecanismos de defensa en el cuerpo del fallecido. Nuestra defendida fue inicialmente imputada por agredir físicamente a Marcel utilizando un cuchillo con el cual le habría ocasionado múltiples lesiones, provocándole la muerte, pero las lesiones autoinflingidas se produjeron tras ingerir González una gran cantidad de hongos de psilocibina (cucumelo) que él mismo había traído de Uruguay en el marco de una situación habitual de consumo de drogas".
Un charco de sangre
Para la defensa, Solís salío a caminar ese 9 de junio y al regresar encontró a Marcel tendido en el piso y en un charco de sangre. La contundencia de la autopsia que se hizo un día después implicó una libertad por falta de mérito el mismo 23 de junio de 2024; resolución judicial que indicaba que no había pruebas para mantenerla en prisión. Sin embargo, meses después (en agosto de 2024), aparece Creimer "haciendo afirmaciones desacertadas, careciendo de elementos serios y válidos para concluir lo que afirmaba, dando conclusiones basadas en conjeturas sin base en los hechos constatados", sintetizó Travesaro.
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Durante el juicio, el perito César Guida afirmo que en el cuchillo utilizado se obtuvo un perfil masculino único, coincidente con el perfil de González, y que no había rastros de Solis. En su ropa no hay manchas hemáticas. El resto del testimonio de los propios policías y médicos que concurrieron al lugar indican que la mujer buscó ayuda en el hospital y que se abrió una investigación gracias a su accionar en un lugar donde no había signos de pelea.
Peritos y ayahuasca
En las últimas sesiones judiciales, peritos médicos expresaron los resultados de los análisis toxicológicos posteriores, los cuales, tal vez por el paso el tiempo, no hallaron restos de psilocibina (sustancia alucinógena proveniente del hongo conocido como cucumelo) ni en la víctima ni en la imputada. Un médico legista se refirió a las 32 lesiones que presentaba el cuerpo de Marcel y argumentó que eran autoprovocadas.
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Solís mantuvo silencio durante todo el desarrollo del debate y luego de los alegatos de la acusación y la defensa, pidió la palabra. Así, ante la pregunta del juez acerca de si lo suyo era una simple manifestación o una declaración (lo que podía habilitar preguntas), limitó sus dichos. Dijo que era madre de cuatro hijos y que una hija suya era menor de edad. En un relato poco claro, manifestó que consumía cannabis desde hacía cuatro años tras una depresión y que Marcel era un consumidor que había buscado recuperarse con una terapia naturista. Señaló que su pareja había consumido cocaína, éxtasis y LSD; y que no era una persona suicida, sino que quería sanarse, pero que había tenido “un brote”; luego, reafirmó su inocencia ante el jurado.
Uno de los datos de la causa que se ventiló durante el juicio es que, si bien Solís era pareja de la víctima, sólo se vieron dos veces y se conocieronn enero de 2024 durante un encuentro para tomar ayahuasca, una planta alucinógena proveniente de la región amazónica.