Jueves 19 de Mayo de 2022
A Sebastián Pablo Vivas, de 46 años, lo encontró la policía tirado en el piso de su humilde casa de Lavalle y 24 de septiembre, en el barrio Alvear. Tenía dos profundas puñaladas en el tórax y heridas en la cabeza. El hombre vivía en un pasillo en el que hay seis casas y sus mismos vecinos denunciaron que hacía al menos una semana que no lo veían, y que además percibían un fuerte y putrefacto aroma que emanaba de la vivienda. Así, el martes a la tarde un vecino llamó al 911 y más tarde acudió al lugar un móvil policial de la Agencia de Investigación Criminal (AIC) y el fiscal Gastón Avila, quien con la orden de allanamiento en mano ordenó abrir la puerta de la vivienda.
Al ingresar, los efectivos encontraron a Sebastián tirado en el piso y en un avanzado estado de descomposición. Una mancha de sangre seca estaba junto a la puerta y se hallaron rastros de focos de incendio en tres lugares de la casa. Muy cerca del cadáver se encontró un también un cuchillo y las llaves de la casa. Quien cerró la puerta desde afuera las deslizó por debajo y fueron a parar detrás de una mesa del comedor.
El fiscal Gastón Ávila sostuvo que “el gabinete científico de la AIC determinó que Vivas tenía cortes en el cuerpo y en la casa había focos de incendio pero se debe determinar si podrían haber sido provocados para encubrir el probable homicidio o se generaron por algún artefacto doméstico. Lo seguro es que fue una muerte violenta”, dijo. Y agregó que “las llaves estaban del lado de adentro, pero tiradas en el piso”.
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Sebastián vivía en esa humilde casa desde hace al menos veinte años y se dedicaba a trabajos de herrería y de albañilería además de algunas changas en el barrio. “Los vecinos del pasillo donde se encuentra la casa no escucharon ningún tipo de pelea o grito y la puerta de acceso no fue forzada”, aseguró el fiscal.
Respecto a la cuchilla Chalinex de 36 centímetros de hoja hallada junto al cuerpo y un teléfono celular que pertenecía a la víctima, serán sometidos a pericias para determinar si fue el arma usada en el crimen y conocer sobre los últimos contactos mantenidos por Sebastián.
Los vecinos del pasillo no salen de su asombro y perplejidad. “Era un hombre que no tenía problemas con nadie. Tal vez muy solitario, pero justamente por eso es muy rara su muerte. No recibía gente en su casa, no hacía fiestas y ni siquiera festejaba su cumpleaños. No era una persona de hacer reuniones con amigos. Trabajaba en herrería, pintura y lo que fuera ligado a la construcción con gente del barrio. Tenía, sí, un problema de alcoholismo. Pero tomaba solo en su casa, escuchaba la radio y se iba a dormir”, señaló una vecina.
Los mismos habitantes del pasillo denunciaron la ausencia de Sebastián. “Hacía una semana que no lo veíamos, inclusive tenía las persianas cerradas y dejó colgada una toalla en el tendedero común del pasillo. Nos llamó la atención todo eso, era tan buena persona que nos acercamos a la puerta el domingo y el martes y sentimos un olor desagradable. Hicimos la denuncia y lo encontraron. No tenía muchas pertenencias ni plata encima, lo que ganaba lo gastaba en alcohol y cigarrillos".
El cuerpo de Sebastián, que vivía solo y sin mayor contacto con su familia (su ex mujer y dos hijos mayores), fue derivado al Instituto Médico Legal para realizar la autopsia, en tanto el fiscal ordenó un relevamiento de cámaras y la toma de testimonios a vecinos del lugar.