Jueves 27 de Octubre de 2022
Una mujer de 37 años fue imputada este jueves por el crimen de su hermano Juan Manuel Visgarra, quien en mayo fue hallado muerto con cuatro balazos en el barrio La Florida oeste. Luego de que sus vecinos escucharan gritos y disparos a la madrugada, el hombre de 41 años fue encontrado boca abajo en la cocina de su casa con heridas de bala en el tórax. Cinco meses después, su hermana fue detenida y quedó en prisión preventiva por dos años, acusada por un homicidio agravado por el uso de arma de fuego.
El crimen fue el 9 de mayo pasado en la casa de La Florida Oeste donde Visgarra vivía solo, en la calle Varela 3414. A la 1.44 de ese día, una persona llamó al 911 para denunciar que había escuchado disparos en esa vivienda, de donde vio salir por los techos a dos personas, un hombre y una mujer: “Escuché aproximadamente tres disparos y un hombre gritando que lo suelten, que lo dejen. No sé si le habrán hecho algo, él es mi vecino”.
El siguiente llamado fue cerca de las 14, esta vez para avisar que a la madrugada se habían sentido “como seis tiros en la casa de un vecino” que en ese momento tenía la puerta abierta. “Lo llamo y no contesta nadie. Están las puertas abiertas. Vive solo, pero tiene parejas eventuales”, completaba el mensaje. Los policías que fueron hasta el lugar donde constataron que la puerta de calle estaba abierta y, al entrar, se encontraron con el hombre de 42 años tendido en la cocina. Estaba boca abajo, rodeado de manchas de sangre y con tres heridas de arma de fuego en la zona del tórax.
Un médico del Sies constató la muerte. Por la rigidez del cadáver se estimó que había sido asesinado entre 12 y 16 horas antes, lo que indicaba que había sido asesinado entre la noche del domingo anterior y la madrugada de ese lunes. No había en la vivienda el desorden propio de un robo y además se encontró en el bolsillo de un pantalón una suma que rondaba los 70 mil pesos, lo que descartaba el asalto como motivación.
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Los vecinos dijeron que habían escuchado disparos a la madrugada. No conocían conflictos previos de la víctima, aunque señalaron hacia el auto de Visgarra que estaba frente a la casa: un Renault 12 Break que había sido prendido fuego el 6 de mayo, cuando debieron intervenir los Bomberos Zapadores para apagar el fuego.
Luego de cinco meses de investigación, la hermana de la víctima fue detenida esta semana en una irrupción policial a su casa, a cincuenta metros del domicilio de la víctima, donde se secuestraron tres celulares. Este jueves la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro imputó a Mariela Visgarra por el crimen. Según la reconstrucción fiscal, el homicidio ocurrió alrededor de la 1.45 cuando la mujer entró acompañada de su pareja y comenzó a reprocharle a su hermano que hubiera cometido un abuso contra alguien de la familia.
Luego, de acuerdo con la imputación, sacó un revólver y disparó. Visgarra murió a causa de un shock hemorrágico de tórax y en la autopsia se recuperaron de su cuerpo cuatro balas. Su hermana fue imputada por el delito de homicidio agravado por el uso de arma de fuego, además de la portación de un arma. El juez Hernán Postma le dictó la prisión preventiva por el plazo de ley. El defensor público Francisco Broglia pidió que se asegure una prueba sobre la situación de abuso intrafamiliar que habría motivado el crimen, pero el magistrado rechazó el pedido.
La investigación llegó a la mujer detenida a partir de la declaración de otros familiares, un testigo de identidad reservada, escuchas telefónicas y registros de antenas de celulares. Uno de los primeros en dar su testimonio fue el padre de Visgarra, quien contó que fue justamente su hija Mariana quien le avisó del crimen. “Mi hija no sabía nada, ella estaba trabajando con el marido. Cuando yo llego a la casa de mi hijo ya estaban toda la policía y la fiscal en el lugar”, contó.
De acuerdo con la prueba leída en la audiencia, hacía dos meses que el hombre no frecuentaba a su hijo. “No lo veía porque había gente que vivía o estaba con él, chicas o varones, que a mí no me gustaban. Me pareció que eran personas que no trabajaban”, observó, y reveló que Juan Manuel había estado alrededor de 6 años preso por un robo.
Como testigo de identidad reservada declaró una persona del vecindario que aquella madrugada reconoció la voz de Juan Manuel gritando “dejame, dejame, soltame”, seguida de tres detonaciones. “Cuando escucho eso me asomo por la ventana y miro fijamente para la casa de él. A los dos minutos veo que un hombre baja por el lado de Mina Clavero por los techos y se va corriendo rapidísimo para el lado de bulevar Rondeau. Después pasa un minuto más y veo a una mujer bajando por los techos. Era una mujer de pelo rubio y la estaba esperando su marido del lado de enfrente. Yo digo que es su marido porque la abrazó cuando llegó y se fueron abrazados caminando”.
Otra declaración que consta en la imputación es de la hija de la víctima. Contó que esa noche estaba en la casa un amigo de su padre, un chico que vive en la calle y solía hacer mandados en el barrio. Según ese testimonio, el muchacho salió a comprar una gaseosa y puflitos para Visgarra y vio entrar al domicilio a la hermana de la víctima con el marido. Escuchó que empezaron a discutir y la mujer le recriminó a su hermano una situación de abuso en la familia, a lo que Juan Manuel respondió “vos estás re loca, pará un poco, qué estás diciendo”.
Cuando el chico llegaba a la esquina, de acuerdo con esa declaración, escuchó los disparos. Luego escuchó que la víctima lo llamaba “Patri, Patri”, pero por miedo no regresó. “Me dijo que fue la hermana de mi papá la que lo mató. Él lo sabía porque estaba en mi casa”, dijo la hija de la víctima, que aportó una grabación del relato de Patricio. También dijo que su tía le había entregado el revólver a otro chico para que se deshiciera del arma. “Las balas eran calibre 22”, precisó.
Otro elemento citado por la acusación fue el posicionamiento de los celulares de la imputada y su pareja al momento del crimen. Los dos aparatos se encontraban en el radio de la antena de Yrigoyen al 1300, es decir, a 200 metros de la casa de la víctima y de la imputada. Luego del hecho, los celulares impactaron en antenas de Granadero Baigorria, a unos 3 kilómetros.
En tanto, la lista sábana del celular de la víctima arrojó que el último llamado recibido por Visgarra fue a las 21.59 del 8 de mayo de parte de su hermana Mariana, lo que para la fiscal “permite corroborar una posible confrontación telefónica previa a la comisión del homicidio”. Por último, citó el resultado de una intervención telefónica a la acusada. En una conversación se la detectó angustiada y atormentada sobre lo sucedido _“lo que yo hice no es algo que es natural de la vida, no se hace”_ se registró en un tramo de la charla, en la que al mismo tiempo daba a entender que no tenía otra opción.