Sergio R. es el octavo acusado en la saga de ataques instigados por Pupito Avalle, segunda línea de Los Monos vinculado a la conducción de la barra de Newell's
Lunes 13 de Mayo de 2024
Un joven de 20 años buscado como uno de los ejecutores de algunos ataques incendiarios de índole extorsiva contra frigoríficos y dependencias del gremio de la carne fue imputado este lunes como parte de un grupo liderado por Cristian Nicolás “Pupito” Avalle, detenido en el penal federal de Ezeiza y sindicado como un segunda línea de Los Monos con injerencia en la zona de Villa Gobernador Gálvez y contacto directo con los sindicados líderes de barra de Newell's. Se trata de Sergio Luis R., quien estaba identificado como uno de los motociclistas que había participado de algunos de los hechos y días atrás se presentó espontáneamente ante la Justicia luego de que algunos familiares suyos quedaran implicados en la investigación que ahora suma un total de ocho imputados.
En una audiencia realizada este lunes en el Centro de Justicia Penal (CJP) Sergio R. fue imputado por el fiscal Franco Carbone de los delitos de intimidación pública agravada por el uso de explosivos y por el uso de arma de fuego, así como cuatro hechos de encubrimiento por receptación dolosa —por haber perpetrado esos actos a bordo de una moto robada— y resistencia a la autoridad, por haberse dado a la fuga cuando policías intentaron identificarlo. En ese marco el juez Nicolás Foppiani le dictó —tal como requirió la fiscalía— prisión preventiva por el plazo de ley de hasta dos años.
Balas y bombas
Enmarcados en una aparente disputa de poder por el control de negocios vinculados con el gremio de la carne, entre 3 y el 14 de abril se perpetraron cerca de diez ataques a tiros o incendiarios contra propiedades vinculadas al sindicato o establecimientos frigoríficos de distintas empresas localizados en la zona sur de Rosario y en Villa Gobernador Gálvez. En muchos casos los atentados fueron acompañados de notas amenazantes dirigidas a la conducción gremial y de características muy similares.
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La saga atribuida comenzó la noche del 3 de abril con dos ataques casi simultáneos. Pasadas las 22 dos hombres a bordo de una moto Guerrero GR6 300 negra llegaron hasta la sede del Sindicato de la Carne en Fausta al 5300, zona sur de Rosario, efectuaron al menos cuatro tiros con una pistola Browning calibre 9 milímetros y prendieron fuego en la puerta. Antes de retirarse dejaron una nota con contenido intimidatorio.
Minutos después, cerca de las 22.30, personas aún no identificadas arrojaron una bomba tipo molotov contra un bicicletero en el interior de la planta del Paladini de San Luis y Libertad, en Villa Gobernador Gálvez. Además de quemar las motos de cinco empleados también dejaron una nota,
Los ataques continuaron frente a las instalaciones de los frigoríficos Swift —la noche del domingo 7 de abril— y Mattievich —el martes 9— de Villa Gobernador Gálvez y en una planta de Coto —los días 9 y 14 de abril— en Lamadrid al 300 bis de Rosario. En algunos hubo disparos, en otros solo bombas molotov, en casi todos dejaron notas y en cuatro de ellos fue constatada la presencia de la moto Guerrero captada en el primer atentado.
Justamente ese rodado fue detectado la noche del 16 de abril por efectivos del Comando Radioeléctrico villagalvense que patrullaban la zona de Filippini y San Diego, a metros de la planta del Frigorífico Sugarosa. Los policías quisieron identificar a quienes circulaban en esa moto pero éstos huyeron apenas escucharon la voz de alto. La persecución se extendió unas ocho cuadras hasta que los motociclistas perdieron el control del rodado, uno pudo escapar a la carrera pero Cristian Damián R. fue apresado. En su poder se hallaron “tres bombas incendiarias tipo molotov y tres carteles con notas intimidatorias" de las usadas para perpetrar "ataques incendiarios contra las empresas frigoríficas Sugarosa y Paladini, y contra el Sindicato de la Industria de la Carne", según consta en la imputación.
La pericia de su teléfono abrió los caminos hacia a los otros imputados y así el pasado 24 de abril el fiscal imputó a Avalle y otras seis personas como participantes, con distintos roles, de la saga extorsiva. La evidencia colectada por Carbone puso a Pupito como organizador de los atentados desde su celda en el pabellón A de la Unidad Residencial Nº 6 del Complejo Penitenciario de Ezeiza. Para ello se valió de la colaboración de dos mujeres que estaban autorizadas a hablar con él mediante un teléfono fijo: su pareja, Miranda E., y su madre, Gladis R.
Según las acusaciones formuladas por Carbone ambas transmitían las órdenes que les impartía Avalle a Fabrizio Joel Herrera, por entonces alojado en la cárcel Nº 6 de Rosario, quien se encargaba de reclutar a los autores materiales —hasta ahora fueron identificados Cristian R. y Sergio Luis R. en esos roles— y prometerles los pagos.
Otras dos mujeres imputadas por colaborar con el grupo están vinculadas a Sergio R: su hermana Milagros A. y su pareja Nair A. Una fue descubierta filmando el accionar policial luego de uno de los ataques para mandarle las imágenes a su hermano y que éste pueda acreditar la realización del trabajo que le habían encomendado.
La sombra de la barra
Sergio Luis R. se sumó a Avalle, Herrera, Cristian Damián R., Miranda Abril E., Gladis Yolanda R., Milagros Aylen A. y Nair Joana A. como los acusados, con diferentes grados de participación, en la saga de ataques contra el sector cárnico. En cuanto al móvil, si bien todavía no se descartan otras posibilidades, la línea principal apunta al interés de cierto sector de Los Monos con mando en la barra de Newell's para participar de los negocios que, habida cuenta del movimiento que genera su gran cantidad de afiliados, se orquestan en el ámbito del Sindicato de la Carne en el Gran Rosario.
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Un dato que abona esa hipótesis, más allá de algunas vinculaciones históricas entre la barra leprosa y el gremio que la investigación de Carbone tiene en cuenta, es que Avalle comparte pabellón en Ezeiza con Leandro “Pollo” Vinardi y Carlos “Toro” Escobar, miembros de Los Monos a quienes se les atribuye el manejo del paravalanchas rojinegro y una serie de negocios que se decantan de ese liderazgo. Según esta y otras investigaciones en curso Pupito estaría por debajo de Vinardi y Escobar en la línea de mando de la organización liderada por Ariel “Guille” Cantero.