La Policía Federal denunció que el joven de 24 años se identificaba en internet como miembro del grupo extremista 764
13:06 hs - Miércoles 27 de Mayo de 2026
Una denuncia de la Delegación de Asociaciones Israelitas Argentinas (Daia) derivó en un allanamiento para identificar a un supuesto terrorista durante un operativo de la Policía Federal Argentina (PFA). Fuentes oficiales indicaron este miércoles que estaba en la mira judicial por amenazas en una sinagoga de Rosario.
El procedimiento solicitado por el Ministerio Público Fiscal (MPF) fue el desenlace de la investigación sobre un mensaje intimidatorio enviado por correo electrónico. Como resultado de la pesquisa, al joven de 24 años le secuestraron varios dispositivos digitales de interés para la causa.
El muchacho fue señalado como el autor de las amenazas contra la organización con la mira puesta en un templo del centro de la ciudad. El sospechoso dijo que había colocado una bomba en el lugar y esto alertó rápidamente a las autoridades.
Un presunto terrorista bajo el paraguas del grupo 764
La fiscal Federica Tiscornia Noël solicitó la intervención de la Unidad de Investigación Antiterrorista de la PFA para dar con el remitente del correo electrónico. El trabajo de agentes especializados permitió detectar que el joven se presentaba como miembro del grupo 764, una organización nilista vinculada con sectas satánicas y el movimiento neonazi. La red se articuló principalmente a través de canales digitales como Discord, Roblox y Telegram.
El primer mensaje atribuido al detenido fue enviado a la página web de la Daia. El autor decía que había puesto un artefacto explosivo en la Sinagoga Kehila, ubicada en Paraguay al 1100, frente a la comisaría 2ª de la Policía de Santa Fe.
>> Leer más: Las marcas del terrorismo, desde Rosario hasta Nueva York
El correo electrónico tenía otros elementos peligrosos. Por un lado anunciaba que la explosión iba a ser transmitida en vivo. Incluso contenía enlaces a páginas de Facebook y Discord para ver las imágenes y añadía que si había algún sobreviviente, "lo remataría a tiros".
El Departamento Federal de Investigaciones (DFI) fue uno de los primeros en abordar el caso. Más adelante, las tareas de inteligencia se desarrollaron con un sistema Osint (inteligencia de código, de acuerdo a la sigla en inglés). Por otra parte, los policías rastrearon la señal de uno de los dispositivos y así consiguieron determinar que el remitente vivía en Rosario.
Finalmente, el allanamiento permitió secuestrar una computadora portátil, dos teléfonos celulares y otros artículos electrónicos. El propietario fue notificado sobre la causa penal y la evidencia quedó a disposición de la Justicia federal en el maco de la investigación sobre intimidación pública.