Miércoles 24 de Septiembre de 2008
Un recluso de 21 años fue hallado ahorcado ayer a la mañana en una celda de la alcaidía de la Jefatura rosarina. Los policías lo hallaron con una soga anudada en el cuello y sostenida de una ventana. Y señalaron que el joven decidió quitarse la vida porque atravesaba una profunda depresión por un conflicto pasional.
Omar Martín Báez tenía 21 años, estaba casado y tenía un hijo. Unos meses atrás había sido trasladado desde la cárcel de Coronda y se hallaba procesado por robo a mano armada. Ayer, dos fuentes consultadas por La Capital indicaron que Báez tenía una "excelente conducta" dentro del penal. Y uno de los voceros señaló que tenía "mínimos privilegios. Limpiaba los calabozos y tomaba mate con los guardiacárceles", comentó.
Un oficial a cargo de la investigación del caso comentó que Báez permanecía solo en la celda aunque en el pabellón en el que estaba alojado hay detenidos unos 30 hombres.
Pericias. Cerca de las 7 de ayer, los policías que realizaban un control del penal divisaron el cuerpo sin vida de Báez. El cadáver pendía de una soga anudada al cuello y sostenida de una pequeña ventana enrejada ubicada al lado de la puerta de ingreso a la celda.
Una fuente judicial indicó que, hasta ahora, el juez de Instrucción Nº 9 Javier Beltramone presume que el recluso se suicidó. Sin embargo, el magistrado aguardará el resultado de las pericias científicas y técnicas —incluida la autopsia— que ordenó antes de pronunciarse sobre el episodio. También dispuso que se reconstruyeran las últimas 12 horas de vida del recluso. l