Femicidio en Humberto Primo: condenado a prisión perpetua por degollar a su esposa

Cirilo Bravo recibió esa pena por matar en 2022 a su esposa, Mariel Zimmerman. En el juicio se acreditó un largo historial de violencia de género

Jueves 08 de Agosto de 2024

La muerte de Mariel Alejandra Zimmermann, degollada en 2022 por su marido en la cocina de su casa de Humberto Primo, “no fue un acto aislado”, sino resultado de un largo historial de violencia de género que la mujer de 52 años sufrió en más de treinta años de relación conyugal. Así quedó planteado en el juicio oral contra Cirilo Eduardo Bravo, de 58 años, quien esta semana resultó condenado a prisión perpetua como autor de un femicidio doblemente agravado.

El veredicto se dio a conocer el miércoles al término de un debate oral que se desarrolló en los tribunales de Rafaela. La sentencia contra Bravo fue dictada por unanimidad por los jueces Cristina Fortunato, Gustavo Bumaguin y Nicolás Stegmayer. La pena de prisión perpetua es la que había requerido en el juicio el fiscal Martín Castellano, de la unidad de Homicidios de la Fiscalía Regional 5.

“Los magistrados impusieron la misma pena que habíamos solicitado en la acusación y que reiteramos en el juicio”, valoró el fiscal tras el dictado de la condena, y remarcó que se impuso por la misma calificación penal que le habían atribuido a Bravo desde el comienzo de la investigación. Esto es, la de homicidio doblemente calificado: por el vínculo que lo unía con la víctima y por haber sido cometido por un hombre contra una mujer, mediando violencia de género, es decir femicidio.

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El crimen ocurrió el miércoles 26 de octubre de 2022 en la vivienda donde vivía la pareja en Güemes al 100 de la localidad de Humberto Primero, departamento Castellano. Según planteó en el juicio la Fiscalía, en medio de una discusión el hombre ahora condenado tomó un cuchillo, atacó a su esposa y le provocó un corte de alrededor de 13 centímetros en el lado derecho del cuello. Ocurrió en la cocina de la casa delante de una hija de ambos, una chica de 13 años con síndrome de down, la menor de cuatro hermanos.

Para el fiscal Castellano, “Bravo actuó con la clara intención de provocar la muerte de su cónyuge, objetivo que efectivamente consiguió a raíz de la gravedad de la herida que le provocó”. El corte se realizó con una técnica de degüello que se usa para matar animales y que el hombre conocía, según plantearon forenses del caso. Distintos testimonios recabados en el juicio revelaron que durante la relación fueron reiterados y gravísimos los episodios de violencia física y psicológica que sufrió la mujer.

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Con ese historial acreditado, para el fiscal, “la muerte de Zimmermann no se trató de un acto aislado de violencia” sino que fue “el corolario de distintos episodios de violencia de género previos que implicaron un sometimiento y maltrato por parte del condenado hacia su esposa, con un permanente menoscabo y desprecio a su dignidad como mujer, basado todo ello en una relación desigual existente entre el condenado y la víctima”.

Los hijos de la pareja contaron durante el proceso que las agresiones de su padre a su madre fueron una constante en más de treinta años de relación y que todas las discusiones se originaban por el mismo motivo: el hombre le reprochaba a la mujer una supuesta infidelidad y la situación terminaba en insultos, golpes y humillaciones.

El femicidio ocurrió por la noche, luego de que Bravo se ausentara un día de la casa mientras Mariel trabajaba cuidando adultos mayores. Al regresar discutió con ella en la cocina y le provocó el corte de 13 centímetros con una cuchilla. La mujer agonizó en el lugar y murió allí mismo. Bravo, en tanto, cargó a la niña en una moto y la llevó a la casa de un familiar. Luego se presentó en la comisaría local y dijo que había discutido con su esposa y la había degollado. Desde entonces está preso.