Martes 13 de Mayo de 2008
El estrépito de los vidrios rotos conmovió a la encargada de un conocido bazar del microcentro. La mujer creyó que había ocurrido un accidente en el segundo piso del local, pero al subir encontró a una empleada y a un muchacho encerrados en su oficina. La empleada le dijo que dos jóvenes que habían ingresado fingiendo ser clientes, los habían encañonado y se habían llevado los 15 mil pesos de la recaudación del fin de semana. Sin embargo, la encargada parecía ayer cubierta de dudas sobre lo ocurrido. Estaba convencida de que el robo tuvo un entregador. "Solamente yo sabía dónde estaba el dinero", sostuvo la mujer. Y señaló que los maleantes en ningún momento exhibieron armas.
Alejandra, encargada del local, abrió a las 8.30 las puertas de Imporplast, un local de venta de artículos plásticos y juguetes ubicado en el cruce de San Juan y Sarmiento. Diez minutos después, dos jóvenes entraron al negocio. "Queremos ver telas", dijeron. "Vayan al segundo piso". Allí funciona el bazar y una empleada llamada Natalia estaba detrás del mostrador.
Casi al mismo tiempo, otro muchacho llegó. "Señora me mira la bicicleta mientras compro una escobillón", le dijo el cliente a Alejandra. El joven también subió al segundo piso. En ese momento, la mujer percibió un ruido fuerte. "Creí que alguien se había tirado del segundo piso". Entonces, desde la planta baja, llamó a la empleada que estaba en el bazar, pero la chica no respondió.
Alejandra fue hasta su oficina y encontró a la trabajadora y al muchacho que había anunciado que buscaba un escobillón. "Robaron y nos dejaron encerrados", dijeron a dúo. Ya habían desaparecido los 15 mil pesos que la encargada había guardado en una cajita de cartón en un mueble de la oficina. Quienes habían cometido el atraco, según ellos, eran los dos falsos clientes. La trabajadora, según Alejandra, estaba sumida en una crisis nerviosa y el muchacho que la acompañaba, según dijo, había roto un cristal de la puerta para salir al exterior.
Alejandra duda. Se preguntó cómo Natalia apareció encerrada en la oficina cuando ella como encargada es la única empleada autorizada para entrar.
"La llave desapareció, pero estaba dentro de un envase plástico que está en la caja y todas las empleadas lo sabían".