Excarcelan a 3 policías que mataron a un colega al juzgarlo sospechoso
Buenos Aires.— Tres efectivos de la Policía Federal acusados de matar a un colega al que supuestamente confundieron con un ladrón en el barrio de Monte Castro fueron excarcelados La Justicia impuso como condición que el jefe de la fuerza garantice que no se fuguen.

Martes 03 de Junio de 2008

Buenos Aires.— Tres efectivos de la Policía Federal acusados de matar a un colega al que supuestamente confundieron con un ladrón en el barrio de Monte Castro fueron excarcelados La Justicia impuso como condición que el jefe de la fuerza garantice que no se fuguen.

Los policías están procesados por el homicidio de un colega de la seccional 43ª, el 6 de marzo último. Aunque podrían ser condenados a reclusión perpetua, les dieron el beneficio a cambio de una fianza 10 mil pesos.

Los camaristas Gustavo Bruzzone y Jorge Rimondi, con disidencia de Alfredo Barbarosch —que calificó de "absurdo"lo dispuesto—, evaluaron que la libertad no entraña peligro de fuga, ya que los tres poseen arraigo, un empleo en dependencia como policías y carecen de antecedentes penales.

Polémico. El hecho que se les imputa a los policías Javier Lucio, Pablo Maldonado y Marcelo Bao es el homicidio agravado por abuso en sus funciones del subinspector Marcos Itzcovich y la tentativa de ese delito para con otro efectivo que se hallaba junto a la víctima.

La primera versión de los hechos señaló que los policías confundieron a su colega con un integrante de una banda de asaltantes que estaban buscando. Ese grupo criminal supuestamente operaba en la zona y para cometer los robos usaba uniformes policiales y se trasladaba en un Fiat Palio.

Seis veces. El juez de instrucción del caso, Juan Ramos Padilla, procesó a los tres efectivos y dejó entrever que podía haber habido encubrimiento de la cúpula policial. El juez subrayó que esa noche Itzcovich y su acompañante, Gustavo Montenegro, vestían de civil e iban en moto, pese a lo cual los policías dispararon contra ellos en al menos seis ocasiones, aún cuando las víctimas ya se habían identificado como policías.

"Los imputados no pudieron dar una explicación seria de los motivos que los llevaron a sospechar que estaban frente a «delincuentes» y mucho menos las razones para abrir fuego", sostuvo el juez.

"Mal puede avalarse el arremeter intempestivamente contra la humanidad de dos personas que sólo se encuentran sentadas en una moto, pero peor aún es reanudar la actividad lesiva, disparos mediante, luego de oírse gritos de alarma tales como «pará, pará, pará», o la exhibición de las palmas de sus manos" por parte de una de las víctimas, dijo el juez. "Esto evidencia su deliberada voluntad homicida, la imposibilidad de sostener cualquier error en la percepción de los hechos, la inexistencia de cualquier actitud de sospecha de parte de los damnificados", dedujo Ramos Padilla.