Jueves 11 de Marzo de 2010
Cuatro hombres que desplegaron un gran esfuerzo para llevarse el contenido de un cajero automático situado dentro de la sede de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) en el centro rosarino se retiraron con un regusto de frustración. Después de trabajar durante unas seis horas con una amoladora, mazas y sopletes, no lograron perforar el artefacto y los 180 mil pesos que estaban depositados quedaron a resguardo. Los ladrones sólo pudieron recoger unos 500 pesos y cheques que había en la tesorería de la facultad.
La UTN está ubicada en un edificio de cuatro pisos situado en Zeballos 1355. Un cajero automático del Banco Nación está en la planta baja de la universidad, a pocos metros de la puerta de ingreso. Cerca de la medianoche del martes, las clases ya habían finalizado y los dos serenos del centro universitario estaban de vigilancia. Uno de los trabajadores, Carlos Justiniano Sosa, de 66 años, recorría las aulas del segundo piso apagando las luces mientras que su hermano, Alberto, de 63, bajó a la planta baja para cerrar la puerta enrejada del edificio.
Carlos Sosa se sorprendió cuando salió de una de las aulas y se topó con un hombre con el rostro cubierto con una remera. "Vamos a robar el cajero automático", le anunció el intruso, encañonando al atribulado empleado con un arma de fuego. El ladrón lo llevó hasta la mayordomía, donde el sereno advirtió a su hermano, que ya había sido inmovilizado por otros tres asaltantes. Ambos fueron atados con precintos.
Entonces empezó el trabajo duro. Los ladrones descendieron a la planta baja, abrieron una puerta que se conecta con el recinto del cajero y comenzaron con la tarea de perforarlo. Utilizaron una amoladora, mazas y un soplete pero no lograron vencer la dura cáscara de la máquina. "Sopletearon la primera capa de acero, pero no llegaron a la otra", explicó el comisario Rubén D’Agostino, jefe de la comisaría 2ª. A su vez, un vocero del Banco Nación indicó que el cajero es "casi inviolable y habrían necesitado 24 horas para abrirlo".
Cuando los ladrones se convencieron de que no lograrían su objetivo, subieron las escaleras de la UTN hacia la tesorería y se apoderaron de unos 500 pesos y cheques que estaban guardados en una caja de seguridad. Antes de marcharse rompieron cuatro cámaras de seguridad —ubicadas en el habitáculo del cajero— y se llevaron una CPU donde estaba almacenada la información de los registros de seguridad. Poca cosecha para tanto sudor.