Martes 02 de Febrero de 2021
El jueves 28 de enero dos personas desde una moto y un auto atentaron contra la familia de Carlos Argüelles, un mecánico de 46 años ligado por más de 20 años a Esteban Alvarado, preso en Piñero como presunto instigador de la muerte del prestamista Lucio Madonado y acusado de liderar una asociación ilícita para delinquir. El testigo durante un largo tiempo manipuló distintos vehículos de dudosa procedencia que Alvarado le proveía. En julio de 2019 el testigo protegido accedió a una morigeración de prisión preventiva que le permite circular por la calle en libertad pero le cuarta las posibilidades plenas de trabajo. “Hago algunos arreglos de vehículos, pero obvio que no me alcanza para sostener a mi familia. El día que sucedió el atentado estaba justamente entregando un trabajo”.
El jueves Argüelles estaba en su taller cuando un conocido pasó por allí para darle un dinero que correspondía a la venta de un vehículo y a un arreglo previo del mismo auto: “Es mi trabajo, arreglo y vendo vehículos cuando se presenta la oportunidad”. Por eso y por que atendía cuestiones familiares de un futuro viaje, la víctima estaba ese jueves junto a su mujer y dos hijos en su Ford EcoSport cuando fue atacado a balazos en inmediaciones de Gaboto al 5500. Carlos contó a la policía que un auto color gris y una moto que aparentemente oficiaba como apoyo de los atacantes, se les puso a la par y les dispararon varias veces. Efectivos policiales que acudieron a un llamado del 911 constataron que el auto tenía un roce sobre el lado del conductor. No se incautaron vainas servidas en los alrededores y se supone que los disparos fueron hechos con un revólver calibre .38. El lunes imputaron a uno de los responsables, (ver aparte).
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“Es la tercera vez que me amenazan o bien me entero que van a matarme. Cuando tomé la decisión de declarar, en el futuro juicio a Alvarado, sabía a lo que me arriesgaba; pero creo que es un acto justo declarar y que Dios me protege. Estuve muchos años con Alvarado y no hay detrás de mí ninguna historia oscura, soy un hombre que cometió errores y estoy dispuesto a afrontarlos y a disposición total de la Justicia. Temo por mi vida, pero esta vez atentaron contra mi familia, eso ha creado un malestar en mucha gente. Sé que desde el Ministerio Público van a tomar otras medidas para cuidarme. Lo importante es que pueda estar tranquilo y con mi familia en paz. No hay muchos hombres que tomen mi decisión y lo hago por que en un momento me dije que la pesada mochila de haber sido testigo de algunas cosas la quiero dejar acá, en la tierra, y en los lugares donde se debe dejar”. La víctima habla pausado y tiene cerca de su lugar de trabajo fotos de amigos que murieron violentamente. En la casa una custodia policial lo asiste permanentemente, pero él preferiría poder trabajar en algún lugar protegido, aunque eso aún no se pudo lograr. “No sé, un galpón con una casa donde pueda instalar mi taller. Sé que los fiscales hacen lo posible, y tengo fe”.
La víctima tiene una teoría de cómo fue planeado el atentado. “El año pasado intentaron matarme dos veces y distintos amigos me avisaron. Esta vez, a partir de un trabajo legítimo que yo estaba haciendo, alguien se enteró de la venta del auto que arreglé y que iban a pagarme un dinero el día que fui baleado. Entonces intentaron hacer pasar el homicidio encargado como un crimen en ocasión de robo, de esta manera nadie iba a investigar ni se iba a hacer responsable de mi muerte. Pero volvió a salir mal, por suerte”, se consuela el hombre.