Lunes 28 de Marzo de 2022
El padre del joven de 21 años asesinado este domingo en su casa de Villa Gobernador Gálvez aseguró que el 8 de marzo había recibido amenazas previas y que le habían baleado la cervecería que la familia manejaba en esa ciudad. Hernán Guiral, el papá de Fabricio, afirmó este lunes que los integrantes de su familia eran testigos protegidos, pero que el móvil que debía cuidarlos “no estaba en el lugar que correspondía” cuando ocurrió el crimen.
En declaraciones al programa “El primero de la mañana” de LT8, Hernán contó que, tras el ataque intimidatorio que sufrieron el 8 de marzo en su negocio de San Martín al 2000 (le balearon el frente para que pagara por protección), radicó la denuncia ante el Ministerio Público de la Acusación y describió parte del derrotero del trámite.
“La denuncia llegó al fiscal (Luis) Schiappa Pietra, éste se la pasó a (Franco) Carbone y Carbone a (Federico) Rébola. Tenían todos los elementos para evitar esto y no lo hicieron”, sostuvo. En diálogo con La Capital, Schiappa Pietra aclaró sin embargo que jamás tuvo contacto con la causa.
Guiral subrayó que “el secretario de Justicia de Santa Fe vino a hablar conmigo personalmente, con el intendente Alberto Ricci y toda su comitiva. Me dijeron que me quedara tranquilo, que este problema lo iban a solucionar y que iban a meter a toda esa gente presa, que tenían todas las herramientas legales para hacerlo. Pero hoy yo tengo que enterrar a mi hijo” .
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“Detrás de esto está la mala justicia que tiene el país y los jueces que no hacen nada. Pusieron barricadas en Tribunales para protegerse, pero no cuidaron a mi familia”, lamentó el papá del joven ultimado ayer.
“Mi familia y yo éramos testigos protegidos, y el móvil que debía cuidarnos no estaba. (Los policías) Hicieron abandono de sus labores. No había nadie cuidando. Si hubiese estado el patrullero, esto no hubiese pasado y mi hijo estaría conmigo”.
Hernán remarcó: “Hay muchas familias destruidas. Por la memoria de mi hijo pido que las autoridades hagan algo, que metan presos a los responsables y la policía haga algo. Si a los funcionarios les queda chico el saco, que se corran y dejen lugar a la gente que quiere trabajar de verdad”.
El hombre manifestó sentirse desahuciado por la trágica pérdida de su hijo. “Me quedé sin alma, sin corazón. Tengo un dolor profundo por la muerte de mi hijo, un inocente trabajador, de 21 años. Trabajó toda la vida a la parte nuestra. Tengo otro hijo de 7 años que tiene una discapacidad. Yo tengo varias enfermedades, entre ellas cáncer. Quién se hará cargo del hermano de Fabricio”, se preguntó.
El crimen de Fabricio Guiral sucedió este domingo, poco después de las 14. De acuerdo a lo que pudo reconstruirse, un hombre tocó a la puerta de su casa del barrio La Esperanza y cuando Fabricio apenas se asomó le dispararon directo al rostro. El agresor supuestamente huyó en un auto conducido por un cómplice.