El acusado, de 25 años, accedió al teléfono de la víctima mediante maniobras engañosas durante una atención comercial, realizó capturas de imágenes privadas y se las envió a su propio celular.
Lunes 29 de Diciembre de 2025
Un empleado de un local del centro de Rosario fue imputado por acceder al celular de una clienta para disponer de archivos fotográficos privados. El acusado, de 25 años, obtuvo una medida alternativa a la prisión preventiva por la cual deberá firmar cada quince días en la Oficina de Gestión Judicial y pagar una caución de cien mil pesos. Quedó implicado como autor del delito de acceso ilegítimo a un sistema o dato informático de acceso restringido.
La imputación a Agustín C. se concretó el sábado en el Centro de Justicia Penal. La acusación estuvo a cargo de la fiscal Verónica Ballari. El juez Federico Rébola le impuso al imputado algunas obligaciones por el plazo de seis meses, como la de acudir a firmar de manera quincenal, la prohibición de contacto personal, digital o telefónico con la víctima y el pago de una caución.
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El hecho sucedió el 6 de diciembre pasado entre las 15.10 y las 15.45. Según la acusación, en ese horario el empleado y vendedor de un local céntrico accedió “ilegítimamente, mediante engaño y abusando de su condición” al teléfono celular de una clienta, del que extrajo imágenes personales sin la autorización de su dueña y “excediendo cualquier consentimiento que pudiere haber tenido”.
Engaño
La víctima acudió al negocio a retirar productos que había adquirido previamente de manera online. El empleado le solicitó en reiteradas oportunidades la entrega de su teléfono celular y logró que se lo confiara “mediante maniobras engañosas vinculadas a la atención comercial”, lo que le permitió acceder al contenido del dispositivo.
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En un momento le indicó a la víctima que se acercara a la vidriera del local para verificar la existencia del producto adquirido y aprovechó para revisar el contenido del teléfono. Así accedió a “datos informáticos de carácter personal y de acceso restringido, consistentes en archivos fotográficos privados”.
Realizó al menos dos capturas de pantalla, una de las cuales corresponde a una imagen de contenido íntimo de la víctima que se encontraba en la carpeta de “eliminados”, la que posteriormente se envió a sí mismo tras agendarse como contacto.