En pleno juicio como jefe narco, Fran Riquelme sumó imputaciones por ordenar ataques a tiros desde prisión

El sindicado jefe de una violenta banda de Ludueña fue implicado por instigar los disparos a un quiosco que dejaron postrada a una chica y por planear el crimen con saña de un joven secuestrado

18:58 hs - Domingo 29 de Marzo de 2026

A Alan Agustín Ferrari lo llevaron engañado a una casa de Ludueña, lo maniataron, lo subieron a un auto y lo ejecutaron de varios disparos junto a un contenedor de basura cerca de la cancha del club Tiro Federal. Cuatro años después de ese asesinato que engrosó la lista de homicidios del violento 2022, Francisco “Fran” Riquelme fue imputado por planificar ese crimen desde la cárcel de Piñero, donde tenía acceso a celulares pese a ser considerado de “alto perfil”. El sindicado jefe narco, actualmente en juicio por liderar una banda criminal del barrio, también fue acusado de instigar un ataque a balazos del mismo año que dejó postrada a una chica que atendía un quiosco.

En una audiencia realizada el viernes en el Centro de Justicia Penal, Riquelme fue acusado de delitos que prevén prisión perpetua. El mismo pedido de pena afronta por estos días en un juicio oral con otros catorce imputados iniciado hace dos semanas. Lo acusan de haber liderado una banda narco que en una guerra con una organización afín a Los Monos dejó tendales de muertos y episodios violentos en las calles de Ludueña, Empalme Graneros y barrio Industrial. Algunos casos que para la Fiscalía son parte de esa saga quedaron fuera del debate en curso. Entre ellos, el homicidio de Ferrari y el crimen frustrado en un minimarket atribuidos a Fran en base a evidencia obtenida en celulares.

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Esos hechos le fueron imputados a Riquelme en una audiencia imputativa a la que se conectó por zoom desde prisión. La fiscal Paula Barros lo implicó como coautor funcional del crimen de Ferrari, cometido el 12 de agosto de 2022. De acuerdo con la investigación, el ataque fue encargado por su hermano Jonatan Riquelme en el marco de las disputas con el grupo rival con Mauro Gerez y Andy Benítez entre sus líderes. "Jonita" fue detenido en diciembre de 2024 en el barrio porteño de Caballito y el año pasado aceptó ocho años de cárcel como organizador de la banda junto a Fran.

Secuestro y torturas

En base a evidencia y peritajes de teléfonos secuestrados en su entorno, la fiscal planteó que Jonatan le dio la orden a su hermano Fran de materializar el crimen de Ferrari, que tenía 19 años y estaba ligado a Gerez. La encargada de la acusación dijo que ofreció dinero y dio instrucciones para que se aumentara el pago si lograban ingresar a Alan a un domicilio para torturarlo. Fue así que Riquelme, desde su lugar de detención por entonces en la cárcel de Piñero, se ocupó de la logística y se contactó vía celular con Claudio Peralta, un gatillero del grupo que hace dos años fue condenado como autor de los disparos al minimercado que dejaron inválida a una empleada, el otro hecho ahora atribuido a Fran.

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El 12 de agosto de 2022, Ferrari llegó engañado a un domicilio de De La Salle al 5800. Esto se descubrió al peritar el celular de César Acosta Muñoz, uno de los “soldados” del grupo actualmente en juicio y con pedido de perpetua. Este hombre, planteó la fiscal, se contactó por Facebook con la víctima fingiendo estar interesado en una publicación y lo convocó a su casa. El muchacho entró a esa casa engañado y allí fue “atacado por César Muñoz y al menos otra persona no identificada que se presentó de improviso”.

En ese domicilio lo retuvieron, lo maniataron y lo golpearon causándole múltiples lesiones en la cabeza y el rostro. Ya indefenso, a las 20.25 lo trasladaron en un auto a Matienzo y el pasaje García Manzo, donde lo arrojaron al piso y lo ultimaron con al menos doce disparos, varios en la cabeza y otros en el tórax y el abdomen. Cuatro años después, Fran Riquelme fue considerado coautor de un homicidio agravado por ser cometido con ensañamiento, alevosía, por precio o promesa remuneratoria y con el concurso premeditado de dos o más personas, además de la privación ilegal de la libertad.

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La jueza Trinidad Chiabrera dictó la prisión preventiva por el plazo legal de dos años de Riquelme, quien de todos modos ya cumple condena a 5 años por amenazas a penitenciarios de la cárcel de Ezeiza. En el mismo trámite, el narco rosarino fue acusado de instigar el intento de asesinato de Camila C., ahora de 22 años, cometido cerca de la medianoche del 31 de agosto de 2022 en un minimarket de Cullen al 500 bis, en Empalme Graneros.

Una orden desde prisión

El ataque a tiros fue cometido por el soldado Peralta, quien cumple 18 años de condena como autor de los disparos. A las 23.50 de aquel día llegó al local simulando ser cliente, se acercó a la chica de entonces 18 años que atendía el local, sacó una pistola Bersa 9 milímetros y comenzó a disparar desde la calle a través de unas rejas.

Detrás del mostrador la joven sufrió heridas en la clavícula y la región dorsal paravertebral que le causaron una inmovilidad permanente de las piernas. Cayó al suelo tras los impactos y luego fue derivada al Hospital Carrasco. Desde allí la trasladaron al Hospital Clemente Álvarez.

El tirador, en tanto, escapó sin robar nada hasta que minutos después lo alcanzaron policías del Comando Radioeléctrico en el pasaje Lucio V. López y Felipe Moré. En la huida Peralta intentó desprenderse del arma, que arrojó al piso, y siguió corriendo hasta que lo apresaron en una casa de Chaco 700 bis donde intentó esconderse pese a la negativa de su dueño.

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Si bien Peralta asumió la autoría, no estaba aclarado hasta el momento quién había ordenado el ataque a la chica, que no tenía vinculaciones con grupos criminales. De las pericias al celular de Acosta Muñoz surgió que Riquelme ordenó el ataque porque tenía problemas con un soldadito narco que había sido novio de la chica. De ese celular se recuperó un audio del 1º de septiembre de ese año, atribuido a Riquelme, donde lamenta la detención de Peralta: “Dejá, boludo, ayer mandé a reventar a la gila esa ahí de Ludueña, boludo, la guacha ahí en el quiosco y perdió el guacho, boludo”, decía.

En ese contexto, en la audiencia del viernes pasado se añadió una imputación por encubrimiento agravado al condenado gatillero Peralta. Es que el peritaje a la pistola Bersa que arrojó en su escape detectó que había sido usada en otros dos hechos delictivos: el crimen de Ferrari y el de Exequiel Alberto González, un joven de 20 años oriundo de Santo Tomé asesinado a balazos el 11 de agosto de 2002 en French al 200, en barrio Industrial.