El violento fin de un chico en un suburbio pobre y ganado por el comercio de droga
Desde que Darién Luis Ramos, de 17 años, cayó fulminado con un balazo en la cabeza el domingo a la tarde, la parte más empobrecida de barrio Godoy quedó enmudecida para los extraños. Es que el homicidio de Ramos, que en los pasillos de Santa Lucía era reconocido como Gordito, expuso una realidad que los vecinos casi ni se animan...

Jueves 21 de Julio de 2011

Desde que Darién Luis Ramos, de 17 años, cayó fulminado con un balazo en la cabeza el domingo a la tarde, la parte más empobrecida de barrio Godoy quedó enmudecida para los extraños. Es que el homicidio de Ramos, que en los pasillos de Santa Lucía era reconocido como Gordito, expuso una realidad que los vecinos casi ni se animan a mencionar, menos a denunciar, relacionada con el negocio de mayor crecimiento en los arrabales de América Latina: la venta de drogas. Por el crimen está detenido un muchacho de 17 años conocido como Maxi al que se le encontró una pistola 11.25, un arma de calibre similar al utilizado por el matador.

Ayer a la madrugada un primo de Maxi apodado Osi, de 20 años y con prontuario abierto, sufrió un accidente de tránsito y fue a parar al Hospital Clemente Alvarez. En ese lugar personal de la subcomisaría 22ª lo demoró ya que el apodo había sonado en la calle tras el crimen de Ramos. Con el correr de las horas Osi volvió a la calle ya que no tenía captura activa. Demostró que no había estado el domingo a la tardecita en la escena del crimen: un pasillo ubicado en Estudiante Aguilar al 7445.

Su primo Maxi pasó ayer por los tribunales provinciales y se abstuvo de declarar en el Juzgado de Menores Nº 3, a cargo de Carolina Hernández. El pibe está acusado de encubrimiento ya que cuando fue detenido el lunes por una patrulla del Comando Radioeléctrico en el pasaje Volta y 27 de Febrero portaba una pistola calibre 11.25, marca FMAP, con numeración visible, compatible con la munición que mató al Gordito Ramos. Esa arma fue remitida a pericias y de su resultado dependerá el destino jurídico de Maxi, apodo por el que se reconoce a Maximiliano Ezequiel G., de 17 años. Según fuentes tribunalicias, el chico tiene al menos un antecedente por abuso de armas. Es decir, por haber disparado contra una persona sin herirla.

Pobre y en problema. El Gordito Ramos vivía en el corazón de barrio Santa Lucía, en una humilde vivienda en Uriarte al 7800, con otros jóvenes y su novia. Era pobre, trabajaba de changas y tenía un sólo antecedente en su legajo judicial. Tenía problemas de adicción a drogas. El domingo por la tarde, aproximadamente a las 18, llegó la noticia de que Gordito había sido baleado en un pasillo de Estudiante Aguilar al 7400, del otro lado de la avenida Circunvalación, en barrio Godoy. Cuando su mamá y su novia llegaron al lugar, el pibe estaba muerto. Tenía un balazo calibre 11.25 que le había perforado la cabeza, con su punto de ingreso en la frente. Algunos vecinos, por lo bajo, indicaron que el muchacho había llegado a esa zona para comprar droga.

Y así una vez más los relatos de los vecinos, a un lado y otro de la avenida Circunvalación, tienen que ver con historias atravesadas por la droga: como adictos, vendedores, soldaditos y sus consecuentes balaceras. "Gordito era un buen pibe, sin problemas con nadie, que vivía al día y nunca tenía un peso de más", comentó un vecino de la víctima. "Era querido por todos. Hacía changas y muchas veces agarraba el carro e iba a cirujear", explicó. Los vecinos de Santa Lucía indicaron que en el barrio las balaceras son más frecuentes. Hablaron de una bandita de pibes que responde a una vendedora de drogas.

El pasillo, Del otro lado de la Circunvalación está el pasillo donde ocurrió el homicidio de Ramos, en Estudiante Aguilar entre Nicaragua y la colectora de Circunvalación, que a esa altura se llama Juan Pablo II. A ambos lados de la avenida imperan dos lugares comunes: el mutismo y la pauperización. "Drogas hay en todos lados. ¿Si en ese pasillo venden? Eso dicen, pero yo no vi nada de lo que pasó con el pibe muerto. ¿Vos que sos, vigilante?", preguntó, marcando territorio, un joven vecino. Esa es la zona donde se mueve El rengo, un muchacho de 30 años, que hace honor a su sobrenombre. Según dicen varios vecinos y afirman fuentes de la investigación, el crimen de Ramos fue punto final de un enfrentamiento entre vendedores de droga, entrevero al que el Gordito Ramos era ajeno. Sólo estaba en el lugar menos indicado en el momento menos oportuno. En el pasillo se secuestró el domingo una vaina servida calibre 11.25 y una ojiva, presumiblemente la que le atravesó el cráneo a Ramos.

Investigan el crimen los juzgados de Menores 3ª, a cargo de Carolina Hernández, y de Instrucción Patricia Bilotta, con el apoyo de la sub comisaría 22ª y la sección Homicidios. Además se le dio participación al Juzgado Federal a cargo de Carlos Vera Barros, por el contexto de venta de drogas que mencionaron varios vecinos en sus declaraciones.