El incierto destino del paco residual

Domingo 01 de Junio de 2008

Uno de los datos que llamó la atención de los pesquisas en la investigación que permitió desarmar las dos cocinas de droga es que ninguna de ellas ponía paco en circulación. Es de manual que donde existe una cocina de cocaína hay "paco". Esto se debe a que los narcos aprovechan al máximo los residuos de la pasta base produciendo la llamada "droga de los pobres". "Estos tipos no querían tener problemas. Tomando una producción de 50 kilos de cocaína mensual, entre ambas cocinas generaban unos 300 kilos de residuos de pasta base. Lo que tranquilamente podrían haber volcado a la calle en paco", indicó un vocero consultado.

¿Por qué no vender paco? La respuesta está íntimamente ligada al perfil que pretendía tener la banda. Según coinciden los investigadores producían una droga de buena calidad, de la que hace poner bien azul al reactivo para detectar la pureza del estupefaciente. "Ellos tenían la mirada puesta en Europa y no a gran escala. Dos o tres embarques al año para arrancar", confió un informante.

Algo muy oscuro.La hipótesis de los pesquisas es que hasta las cocinas instaladas en los barrios Santa Teresita y Asturias llegaba pasta base desde Bolivia. Los especialistas aseguraron que de un kilo de esa pasta, que puede conseguirse por unos 3 mil dólares, se obtienen tras el proceso con los precursores químicos cuatro kilos de clorhidrato de cocaína de una pureza digna.

Otro de los detalles fue el peligro que generaban las cocinas en los lugares en que se encontraban. "Los que cocinan la droga trabajan a oscuras y en lugares muy ventilados. Esto sucede porque los precursores químicos que utilizan no solo son malolientes sino que también son muy sensibles a la luz y cualquier desperfecto eléctrico o una chispa puede hacer volar todo por el aire. No hay que olvidarse que trabajan con ácidos clorhídrico y sulfúrico, éter y acetona, que son muy volátiles", indicó un especialista.