Jueves 04 de Mayo de 2023
Mauro Villamil, el hombre que murió este miércoles por la noche en el tiroteo contra una verdulería en Corrientes y Gutiérrez, trabajaba en la estación de servicio Shell de Corrientes y 27 de Febrero. Y en los ratos libres manejaba un taxi para hacer un dinero extra. Vivía a pocas cuadras de donde lo sorprendió la muerte y había concurrido hasta allá para comprar verduras para la ensalada para un asado que tenía previsto para anoche con sus amigos.
Así lo contó este jueves Pablo, uno de los compañeros de trabajo, visiblemente conmovido por el destino que tuvo Villamil, quien era todo un referente entre el personal de la conocida expendedora de combustible.
“Estamos todos consternados, sorprendidos, en schok. No quedó otra que venir a trabajar, poner la mejor cara ante los clientes, pero es un momento muy duro”, afirmó Pablo. En declaraciones al programa “El primero de la mañana” de LT8, el playero contó que Villamil tuvo ayer tuvo franco, jornada que aprovecharía para comprar todo lo necesario para compartir un asado a la noche.
“Habíamos organizado un asado con los compañeros. Mauro había comprado todas las cosas y faltaba nada más que las verduras para la ensalada. Y luego iríamos a la casa de otro compañero para empezar a cocinar y pasó lo que pasó. Mauro vívía a dos o tres cuadras de esa verdulería. Era cliente de ahí, porque yo mismo lo he acompañado en alguna oportunidad para comprar las verduras. Siempre hacía lo mismo: dejaba el auto estacionado, comprábamos y nos íbamos al asado”, señaló Pablo.
El playero agregó que Mauro trabajó en el surtidor Shell durante 17 años. “Yo hace doce que estoy acá. Era una persona excelente, un luchador, laburante, te ayudaba en lo que podía, un genio”, agregó casi al borde de las lágrimas.
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Según los compañeros, Villamil, además de trabajar en la estación de servicios, dedicaba cuatro o cinco horas para manejar un taxi. “En los ratos libres, para hacer algo extra, se subía al taxi y manejaba unas cinco horas por día. Mauro tenía tres hijos pequeños, esposa. Una pena. Era sustento de familia. Era una persona muy servicial, siempre con buena cara. Acá, los chicos más jóvenes lo tenían como un padre porque era uno de los más grandes. Cuando nos juntábamos a jugar a la pelota, Mauro era el que organizaba todo. Una pena”, agregó Pablo.