Martes 18 de Mayo de 2021
"Bueno, me dijo que tenía algo más lindo para hacer de lo de ayer, algo más lindo y que había más plata", le dijo un preso de la Unidad 3 a un sicario mediante una comunicación telefónica el 17 de abril pasado. Con "lo de ayer" se referían al asesinato por encargo de Nicolás "Fino" Ocampo, baleado ese 16 de abril en la puerta de su casa. Con "algo más lindo" aludían al asesinato del empresario de suplementos nutricionales deportivos Mauricio L., que había sido encargado por un ex empleador suyo. El plan tuvo un intento fallido el 21 de abril y luego se desbarató porque las llamadas estaban siendo oídas en una investigación federal y tras la intervención de la Fiscalía provincial se pudo resguardar al objetivo del ataque.
Cuatro personas fueron imputadas este martes por el intento de asesinato del empresario Mauricio L, que había sido encargado por un ex empleador suyo a un grupo que funcionaba como un servicio de sicariato que se gestionaba desde la Unidad Penitenciaria 3 de Rosario. El plan se frustró dos veces: primero en un ataque fallido y luego por la información que se filtró en una escucha por una investigación federal. Así se pudo evitar el asesinato, cuyo plan tuvo entre sus posibilidades matar al hermano del empresario para luego ejecutarlo a él en el velorio. El fallido inicial más su reiteración implicará una alta pena para los cuatro acusados si son condenados: pese a que quedó en intento, de 15 a 20 años de prisión.
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Los fiscales Matías Edery y Luis Schiappa Pietra imputaron la tentativa de homicidio calificado por la promesa remuneratoria y por la premeditación. Al empresario que encargó el crimen, Lucas F., así como a Fabio G., detenido en la Unidad 3 ubicada en Ricchieri y Zeballos y señalado como hombre vinculado a Los Monos, los imputaron en calidad de instigadores. A Uriel R., que estaba detenido desde el primer intento fallido del asesinato, lo imputaron como quien sería el encargado de concretar el crimen. En tanto también imputaron a Germán P., aprehendido el lunes, como partícipe primario e instigador por ocuparse de hacer el nexo de la logística entre la calle y la cárcel. El juez Román Lanzón dictó para todos la prisión preventiva por el plazo de ley.
"Detectamos que estaban queriendo matar a una persona y fue una tarea frenética para descubrir a quién querían matar porque había una fecha, el 10 de mayo. Por suerte pudimos dar con esta persona y en la investigación se detectó que ya habían atentado contra su vida", explicó el fiscal Matías Edery después de la audiencia. A su vez calificó al grupo involucrado en el hecho como "una empresa de sicarios".
"El nivel de desparpajo y desprecio por la vida que se exhibió en estas comunicaciones es impresionante. Era un grupo de personas que estaba conducido desde adentro de la cárcel y contaba con gente afuera que cumplía distintos roles", agregó el fiscal Luis Schiappa Pietra. Los fiscales dijeron que el empresario puso 100 mil pesos de adelanto para concretar el crimen y que en el último arreglo anuncia 400 mil más para cuando el trabajo estuviera hecho.
"No te podés ir de mi vida"
El conflicto entre Mauricio L. y Lucas F. data de 2019, cuando el primero renunció a su trabajo a cargo de F. y emprendió su propia fábrica de suplementos nutricionales deportivos. En ese lugar, ubicado en Avenida del Rosario al 2700, fue el primer intento de homicidio contra Mauricio L. Ocurrió el 21 de abril, cerca de las 14, cuando el ahora imputado Uriel R. llegó en moto y preguntó por el empresario. Cuando lo tuvo cerca disparó en su dirección al menos en tres oportunidades pero la víctima pudo salvarse. El agresor se dio a la fuga y fue atrapado por agentes del Comando Radioeléctrico que se encontraban por la zona.
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La decisión de Mauricio L. de emprender su propio camino como empresario nunca cayó bien en su ex empleador, quien según los fiscales en reiteradas ocasiones hostigó a L. El ahora imputado no solo amenazó de muerte a su ex empleado, sino que también avisó que podía llegar a matar a sus familiares. "Vos sabés muchas cosas de mí y no te podés ir de mi vida", llegó a decirle en una ocasión según trascendió en la investigación.
En otra instancia se encontraron en el shopping Alto Rosario. Cada uno iba en su auto y Lucas F. se le puso a la par a la víctima e intentó chocarlo en dos ocasiones. Los problemas crecieron al punto de que Lucas F. decidió pagar un servicio de sicarios para que asesinaran a su ex empleado.
Cazar la liebre
La logística para matar al empresario comenzó a conocerse cuando la Justicia Federal dio aviso a los fiscales provinciales de que en una escucha que realizaba la División Antidrogas de la Policía Federal por una causa ligada a drogas aparecía información sobre la forma de actuar de un grupo dedicado al sicariato. En esas escuchas primero se ventiló la planificación y ejecución del crimen de Nicolás "Fino" Ocampo, hombre cercano a Esteban Alvarado. Además comenzaron a surgir informaciones sobre cómo se iba a poner en marcha el plan para matar a Mauricio L. por encargo de su ex empleador. El mismo fue detenido el 13 de mayo en su casa de barrio La Florida, propiedad del ex piloto de carreras Oscar "Poppy" Larrauri.
En la audiencia de este martes trascendió cómo se había planificado el crimen. Desde toda la información vinculada al blanco del ataque como fotos de él, de su departamento, de su auto, hasta cómo se administraban los montos de dinero necesarios para ejecutar el plan. El empresario Lucas F. encargó el crimen a German P., quien se ocupó de trasladar el pedido al recluso Fabio G. En la calle serían Uriel R. y otra persona identificada como Brian G. quienes concretarían el asesinato.
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Fue Uriel R. quien falló en el primer intento de asesinato el 17 de abril, hecho por el cual quedó detenido. Unos días más tarde, según indican las escuchas, hubo dudas sobre si avanzar o no con el hecho. Fue entonces que Fabio G. insistió en que el trabajo tenía que terminarse. “Vamos amigo que pasa la hora, me organizo bien porque me tengo que organizar, prepará todo para mañana los galgos ahí nomás cazan la liebre al toque, vos fijate”.
Incluso, cuando el plan de matar al empresario comenzó a obstaculizarse, los instigadores del ataque barajaron la posibilidad de matar a su hermano para luego en el velorio dar con el blanco principal y cumplir el objetivo. “Decile que vamos a hacer el hermano y después yo lo hago al velorio al otro día nomás cuando lo van a velar, yo me encargo me muevo y lo hago boludo, es para que vean que yo activo amigo, yo le estoy poniendo ganas boludo", le dijo Fabio G. a German P., quien trasladaba la información desde el empresario que había encargado el ataque hacia quienes se ocuparían de concretarlo.
Todo se frustró finalmente el 10 de mayo, día en que se iba a llevar a cabo el crimen. Desde la Fiscalía fueron a buscar a Mauricio L. y lo pusieron a resguardo al igual que a su hermano. El último en caer fue German P., detenido la tarde del lunes. En su billetera tenía un papel con los datos de Mauricio L: la dirección de su departamento, el modelo y color de su auto, la dirección de su fábrica y el horario en el que suele ir a trabajar.
Masajitos relajantes
Los primeros días de mayo Fabio G. y Germán P. comenzaron a hablar de otros posibles trabajos. Todo mientras continuaba planificándose el asesinato del empresario Mauricio L. El nuevo encargo tendría como blanco a una persona que viviría en barrio La Sexta. "Hay un gil que se zarpó bien gil, me gustaría mandarle un masajito relajante", fue el mensaje de parte del nuevo cliente que P. le hizo llegar a G.
Al hablar del pago lo que P. detalló fue que esta persona tenía para ofrecer 100 gramos de flores de marihuana "pero de las piolas". En esta ocasión el pedido era solo un ataque a balazos en las piernas, por eso hablaban de "masajitos relajantes".