Desligan a un barrabrava de la investigación de un crimen
La única pista en el homicidio de Daniel David Margarone, un hombre de 30 años al que le dispararon desde un auto frente al club La Carpita hace siete meses, la había brindado su hermano cuando le dijo a la policía que el muchacho, antes de morir, alcanzó a nombrar a su atacante. Mencionó a un barrabrava de Rosario Central que luego fue interrogado...

Lunes 16 de Junio de 2008

La única pista en el homicidio de Daniel David Margarone, un hombre de 30 años al que le dispararon desde un auto frente al club La Carpita hace siete meses, la había brindado su hermano cuando le dijo a la policía que el muchacho, antes de morir, alcanzó a nombrar a su atacante. Mencionó a un barrabrava de Rosario Central que luego fue interrogado bajo sospechas leves, pero nada llevó a comprobar su participación en el crimen y las actuaciones en su contra fueron archivadas.

Así lo dispuso el juez de Instrucción Alfredo Ivaldi Artacho respecto de Luciano Molina, que estuvo investigado por el caso aunque no surgieron evidencias en su contra.

Molina nunca estuvo preso ni indagado en la causa pero prestó declaración informativa, lo que representa cierto nivel de sospecha. Como el juez no reunió otros elementos para implicarlo, dispuso el archivo del proceso en su contra. Esto significa que, si surgieran nuevas pruebas, la acusación podría reactivarse. La medida no afecta la continuidad de la investigación: la causa sigue abierta aunque hasta el momento no hay detenidos ni sospechosos.

Daniel Margarone fue baleado alrededor de las 16.30 del domingo 11 de noviembre del año pasado frente al club Deportiva Unión Central de Junín e Iguazú, conocido como La Carpita, un lugar frecuentado por Andrés Pillín Bracamonte y otros integrantes de la barra brava canalla.

Desde un auto. Margarone, de 30 años, estaba frente al local cuando desde un auto le dispararon un balazo calibre 9 milímetros que le atravesó el abdomen. El hecho fue presenciado por algunos testigos y por el hermano de la víctima, Marcelo Margarone, quien llegaba caminando para encontrarse con él y vio cómo el auto de los atacantes se alejaba del lugar.

Luego de la muerte de Daniel, su hermano le dijo a la policía que mientras lo trasladaban en ambulancia alcanzó a murmurar el nombre del homicida. "Fue Luciano" habría dicho el muchacho antes de morir. Y añadió que el personal médico que viajaba en la ambulancia fue testigo de esas últimas palabras. Las sospechas apuntaron entonces a Luciano Molina, un joven vinculado a la barra brava de Rosario Central aunque distanciado del sector de Pillín.

Pero el testimonio del hermano de la víctima quedó sin respaldo cuando el juez citó a una médica y al chofer de la ambulancia. De acuerdo con fuentes judiciales, ellos dijeron no haber escuchado que Marcelo mencionara a su atacante. Y que no permiten que ningún familiar viaje en contacto con el paciente dentro de la ambulancia.

Amenazas.El hermano de la víctima también había contado que, días antes del crimen, Molina había amenazado desde un auto blanco a su hermano, a quien le dijo que iba a tener su "vuelto". Y detalló que Pillín había sido testigo de una pelea ente Luciano y su hermano en el interior de La Carpita.

Ante esa referencia, Bracamonte fue citado como testigo y aseguró que había visto esa pelea en compañía de dos amigos. Justo uno de esos amigos lo había acompañado hasta el juzgado. En forma imprevista y casi en simultáneo con la declaración de Pillín le tomaron testimonio, pero declaró no haber visto ninguna pelea entre Molina y la víctima.

Cuando a Luciano Molina lo citaron a declaración informativa en el juzgado, negó haber participado en el crimen. Dijo que conocía a Margarone pero que nunca había tenido problemas con él. Y que estaba distanciado del sector de la barra que dirige Pillín, lo mismo que había declarado a la prensa cuando el 9 de octubre pasado fue baleado el frente de su casa.