"Cuidame a mi hija compadre", pidió una víctima de un doble homicidio
Fueron las últimas palabras de Leonel Nahuel Segovia, asesinado la noche de este miércoles en Cavia al 1300 junto a su amigo Kevin Gabriel Mora

Viernes 26 de Agosto de 2022

“Cuidame a mi hija compadre”, fue lo último que pronunció Leonel Nahuel Segovia antes de morir. El muchacho, de 25 años, había sido baleado minutos antes junto a otras tres personas, entre ellas un nene de 9 años, cuando estaban parados en el ingreso de un pasillo de Cavia al 1300, en el barrio Parque Casas. A Segovia lo llevó un amigo en moto hasta el Hospital Alberdi, donde llegó sin vida después de pronunciar esas últimas palabras. Lo mismo pasó con Kevin Gabriel Mora, de 25 años, quien era parte del grupo atacado y falleció en el mismo centro asistencial. Los vecinos hablaron de un conflicto por drogas como móvil de la balacera, pero aclararon que todas las víctimas eran ajenas al mismo.

El calor y la humedad del miércoles a la tarde había generado el ambiente propicio para que al caer la noche los vecinos de Cavia al 1300, la zona del barrio Parque Casas conocida como Puente Negro (por su cercanía con el paso ferroviario sobre la avenida Sorrento), salieran a la calle a tomar un poco de fresco. Acaso una de las costumbres que se mantienen en las barriadas a pesar de los episodios violentos que alteran la tranquilidad deseada por el vecindario.

Pasadas las 21.30, entre la gente que estaba en la calle se encontraban Leonel Segovia y Kevin Mora, parados en el ingreso del pasillo donde vive su amigo Mauricio, de 28 años. En la zona, que a esa hora ya deja de ser transitada por vehículos, también había nenes jugando en la calle. Entre ellos Francisco Gabriel Lemos, de 9 años. Fue una cuestión de segundos en medio de la oscuridad para que esa postal habitual se convirtiera en escenario de una tragedia.

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Los vecinos habían visto dos motos grandes pasar en varias ocasiones por calle Cavia, que a esa altura termina en el cruce con el puente de la avenida Sorrento y a la que tiempo atrás le cambiaron el nombre por calle Loureiro. A una mujer le generó inquietud no reconocer a ninguno de los cinco ocupantes de ambas motos, por eso cruzó mensajes con su hija que había salido a comprar milanesas a un almacén lindero al pasillo. “Cuando ella volvió me dijo que la moto siguió y se fue, estábamos en casa hablando cuando sentimos la balacera”, dijo la mujer, que se llama Dora y es la madre de Mauricio, uno de los heridos en el ataque.

“Tu hijo, tu hijo”, le gritaron a Dora los vecinos que ya se habían acercado al lugar. Junto a él había otras tres personas malheridas. Kevin Mora recibió varios disparos y cayó sobre la tierra del pasillo, se puso de pie e intentó correr hacia su casa pero enseguida volvió a caerse. Leonel Segovia pudo correr un poco más pero también se desplomó. Francisco Lemos, el nene de 9 años que jugaba en su vivienda, también resultó herido. Cuando la policía llegó al lugar los vecinos insistieron hasta que los agentes accedieron a trasladar a Mora, a quien cargaron en el baúl del auto y lo llevaron al Hospital Alberdi, donde llegó sin vida.

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A Segovia lo cargó su compadre en una moto, pero también llegó muerto al mismo hospital. “A Leo lo alcanzó a llevar mi hermano. Lo sentaron en la moto y Leo le iba diciendo que no podía respirar. Mi hermano le decía que aguantara, por su hija, que no lo deje, pero se le murió ahí arriba”, contó una joven del barrio. “Cuidame a mi hija, compadre”, alcanzó a decir Leonel antes de perder la vida, según relató la chica.

Mauricio Moreno, en tanto, recibió tres disparos, uno en el brazo derecho que le generó una fractura en el húmero, uno que le quebró las costillas y otro que le rozó la cabeza. Aún así quedó fuera de peligro, internado en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez. En tanto el pequeño Francisco quedó internado en grave estado en el Hospital de Niños Zona Norte y ayer permanecía en la sala de cuidados críticos con asistencia mecánica respiratoria.

Al respecto, el doctor Gustavo Sciolla detalló que el menor “sangró profusamente” debido a un balazo que recibió cerca de la región lumbar. “El proyectil ingresó por la parte posterior derecha del cuerpo de Francisco y salió por la pierna izquierda. Eso le provocó lesiones en la pelvis y se esperan los resultados de nuevos estudios para determinar los pasos a seguir en su tratamiento”, precisó.

En tanto la directora del hospital, Mónica Jurado, sostuvo que “se sigue minuto a minuto” la evolución del niño, que recibe drogas para sostener la presión arterial tras ser operado para reparar parte del daño que sufrió. Por su parte, familiares del nene se unieron en una cadena de oración para velar por su recuperación.

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Fuentes policiales coincidieron con el testimonio de los vecinos acerca de que los agresores eran cinco, tres en una moto y dos en otra, y que dispararon desde ambas. “Vengan putos”, gritaba uno de ellos mientras efectuaba los disparos letales, según contó un testigo a La Capital. En la escena del hecho los peritos recogieron 15 vainas servidas calibre 9 milímetros y otras tres balas de plomo. Además realizaron otras tareas de rigor para la investigación que lleva adelante el fiscal de la Unidad de Homicidios Alejandro Ferlazzo.

Contexto

“Ahí donde está el portón vendían drogas, allá donde está esa gente sentada venden. Acá siempre se vendió, pero estos chicos no estaban metidos en eso. No eran traficantes, solo fumaban un porro ahí cuando volvían de trabajar”, contó una vecina la mañana del jueves. En ese marco aparecieron los nombres de dos personas vinculadas a la venta de drogas que fueron asesinadas pero cuyos grupo continúan en actividad en ese barrio del noroeste rosarino.

Uno es Emanuel “Ema Pimpi” Sandoval, quien había sido condenado en el marco de la causa por el atentado a balazos a la casa del ex gobernador Antonio Bonfatti. En octubre de 2019 el muchacho fue asesinado a tiros junto a otros dos jóvenes en un ataque comando ocurrido en una vivienda de Pago Largo al 600, en La Florida, donde cumplía prisión domiciliaria. Luego de su muerte, “Los Pimpis” continuaron con la venta de drogas.

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Uno de los lugares de peso del grupo es el sector del barrio Parque Casas que el miércoles fue escenario del doble crimen de Segovia y Mora. Incluso en esa misma cuadra viven integrantes de la familia Sandoval. Uno de los hechos violentos más recordados en ese lugar tuvo al propio Ema Pimpi como protagonista. Fue en junio de 2017 cuando tres jóvenes fueron atacados a balazos por Emanuel y su hermano Lucas.

Con ese marco los vecinos deslizaron que en una casa de la zona se instaló hace “tres o cuatro meses” una familia vinculada a Pablo Leonel “Finito” Sosa, un muchacho oriundo de Granadero Baigorria que fue asesinado a los 26 años en agosto de 2021. Así, un conflicto reciente por la venta de drogas puede ser el contexto del doble crimen del miércoles que, según los vecinos, tuvo a dos víctimas por error.