Crimen en Ludueña: a "Momia" lo mandaron a matar para quedarse con su casa
Matías Grieco vivía en Camilo Aldao y Tucumán, a pocos metros de donde lo mataron a balazos en la cabeza. En el barrio acusan a "tiratiros" de la zona

Jueves 14 de Diciembre de 2023

El barrio Ludueña, uno de los más afectados por el narcomenudeo y otras actividades ilícitas ligadas a bandas criminales, volvió a ser escenario de un asesinato. El miércoles por la tarde un hombre identificado como Matías Grieco fue baleado en la cabeza sobre las vías que atraviesan Felipe Moré al 200 y murió ahí mismo. El crimen ocurrió en un marco de violencia en el que hubo al menos otras tres balaceras en pocas horas. En el vecindario no tardaron en brindar una versión sobre el homicidio: lo mandaron a matar para quedarse con su casa. Además un familiar contó que la víctima atravesaba fuertes problemas de consumo de drogas y no descartó que tuviera una deuda con los transeros.

Entrada la noche del miércoles la fiscal de Homicidios Marisol Fabbro fue notificada sobre el hallazgo de un cadáver en medio de las vías del tren que atraviesan al barrio Ludueña. Cuando la funcionaria y agentes de la Policía de Investigaciones (PDI) arribaron al lugar hallaron el cuerpo de un hombre desplomado sobre el césped que crece entre los rieles. Tenía tres heridas de bala en la cabeza, una en la pierna izquierda y ninguna documentación que pudiera identificarlo. Los pocos vecinos que se animaron a acercarse tampoco lo reconocieron, o al menos eso le dijeron a las autoridades, y se limitaron a mencionar que habían escuchado "algunas detonaciones".

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Recién a media mañana del jueves, luego de las primeras medidas investigativas, la víctima fue identificada por la Fiscalía como Matías Grieco aunque no se pudo confirmar su edad. Los peritos que trabajaron en el lugar levantaron una vaina servida calibre 9 milímetros y buscaron ampliar los testimonios de posibles testigos o vecinos que pudieran brindar información para esclarecer el crimen. Sin embargo con el paso de las horas no trascendieron por vías oficiales mayores detalles que pudieran dar un contexto.

Ante este diario la mayoría de vecinos mantuvo la misma cautela al momento de hablar. Pero fueron claros en sus motivos. "Acá estamos todos rodeados de transeros, quién va a hablar de ese tema. Si vos mirás para allá te vas a dar cuenta ellos nos deben estar mirando a todos en este momento", contó una mujer y señaló hacia el oeste, donde en la profundidad de las vías se levantan viviendas apuntadas como puntos de venta de drogas. "Yo no veo, yo no escucho, yo no sé nada", resumió otra vecina. "El barrio está cada vez peor", comentó y se río a carcajadas sin responder a la pregunta acerca de si más allá del hecho en cuestión sentían protección policial. Sobre la víctima del homicidio aseguraron no conocerla y solo dijeron, por rumores, que lo apodaban "Momia".

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Un contexto

El misterio alrededor del asesinato de Matías Grieco, así como de su vida, comenzó a terminarse cuando un familiar suyo apareció caminando entre las vías. Entonces contó que efectivamente lo apodaban Momia, que tenía unos 35 años y una hija de 5 años, que era hijo de un policía ya fallecido y vivía en la zona de Camilo Aldao y Tucumán. "Acá lo conocen todos, pero es obvio que nadie te va a decir algo", indicó.

"Él era adicto. No sé si tenía una bronca, pudo estar debiendo a los transas. Era un pobre infeliz como quien dice", contó este familiar preocupado ante todo por no ser identificado. "Siempre caminaba por acá, juntaba mugrecita para vender en la compraventa. Pero no sé por qué le hicieron esto sinceramente", agregó. Luego brindó un panorama de los últimos años de Grieco: "A pesar de la situación que estaba viviendo nunca se olvidaba de su hijita. Y tenía una muy linda casa, saliendo de la villa, él vivía en muy buenas condiciones. Pero su mamá lo dejó solo y su papá que era policía falleció. Fue quedando a la deriva. La semana pasada lo fueron a ver a la casa, había vendido todo, las ventanas, las puertas. Pero pobrecito, era la droga. Encima ahora hay una droga que es más adictiva, la que fuman, y se ve que ya estaba metido con eso".

Otros conocedores de lo que acontece en el barrio Ludueña comentaron que en las inmediaciones de donde ocurrió el crimen ya se sabe, incluso con nombre y apellido, quiénes mataron a Grieco. "Son soldados que le querían sacar la casa. Pibitos que andan por acá, son tiratiros para el que les pague", aseguró un hombre. Un contexto que encuentra sentido en investigaciones judiciales sobre las dos principales bandas criminales con base en barrio Ludueña y en el lindero Empalme Graneros. Además del negocio del narcomenudeo los grupos delictivos, imputados como asociaciones civiles organizadas desde cárceles, se dedican a extorsionar a vecinos y comerciantes para exigirles un pago a modo de protección o bien para usurparles sus viviendas. Para ejercer violencia contaban, o cuentan, con chicos muy jóvenes a los que les proveen las armas de fuego.

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Una de esas bandas de barrio Ludueña es la que para la Justicia había organizado el recluso Matías "Pino" César, preso en Piñero y ligado a Los Monos, que tenía como aliados en la cárcel a Andy Benítez y Julián Aguirre, así como en la calle contaba con Mauro Gerez y Matías Almada como referentes ya detenidos e imputados. La otra es la que la Justicia acusó de liderar a Francisco "Fran" Riquelme, ligado a Esteban Alvarado. Rivales que desde mediados de 2021 hasta la actualidad, pero sobre todo con un pico de violencia en 2022, se enfrentaron dejando al menos 40 víctimas fatales.

En Ludueña este jueves no descartaban que quienes mataron a Matías Grieco estuvieran ligados a una de estas dos gavillas. Así como también los mencionaron en las otras balaceras que hubo en la zona este miércoles. Solo una trascendió con información oficial, la ocurrida por la tarde en Garzón y Gandhi. Allí había cuatro personas de las cuales los sicarios que llegaron en una moto Honda Titán negro fueron a buscar a una. Pero dispararon contra todas, hiriendo incluso a una mujer embarazada de seis meses que estaba sentada con su hijo de siete años en el regazo.