Martes 19 de Diciembre de 2023
Uno de los cuatro acusados por el asesinato de Matías Oroño, un joven de 25 años ejecutado en 2021 en el barrio Stella Maris, aceptó una condena a 12 años de prisión como partícipe primario del crimen. El muchacho fue a pedir que le vendieran fiado en un búnker, hubo una discusión y salieron a buscarlo en moto. Cuando se alejaba del puesto de venta le dispararon al menos cinco tiros y lo mataron. Según la condena fijada en un juicio abreviado, el ataque fue por una deuda de 500 pesos que tenía la víctima con los vendedores de drogas.
La condena por el asesinato de Oroño fue dictada este martes en el Centro de Justicia Penal. Los jueces Gonzalo López Quintana, Gonzalo Ferández Bussy e Ismael Manfrín homologaron el procedimiento abreviado que habían acordado la fiscal Georgina Pairola y la defensa del acusado. El detenido Lisandro Vega aceptó 12 años de prisión efectiva en calidad partícipe primario de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego, como quien acompañaba en moto al autor material de los disparos.
Matías Oroño tenía 25 años y sufría un grave problema de adicción. Vivía con su familia sobre calle Maradona, a metros del arroyo Ludueña. Había terminado la escuela secundaria y había trabajado en el Jockey Club, que mantuvo el pago de su sueldo mientras realizó un tratamiento de rehabilitación cuatro años antes del crimen. Según contó su familia al declarar en la causa penal, estuvo internado en cuatro instituciones distintas en Santa Fe y Buenos Aires.
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En el último tiempo había vuelto a consumir. Tres días antes del crimen Matías se había escapado de la última institución donde estuvo internado, en la zona norte de la ciudad, y regresó a su casa en taxi. Entre su familia y sus vecinos se turnaban para cuidarlo, pero según contaron no lo podían contener. En el día previo al ataque letal había empeñado una pava de aluminio y una pava eléctrica para poder comprar drogas.
La madrugada del 18 de septiembre de 2021 en su casa escucharon cinco tiros y enseguida un golpe en la puerta: era Matías llamando a su papá. Lo encontraron tirado en el pasillo de entrada. La investigación fiscal reconstruyó que el joven había ido a comprar fiado a un quiosco de drogas de Acevedo al 1200 bis pero la transera se negó: “Pagame lo que me debés”, le dijo.
Como el joven no tenía los 500 pesos que debía, según la acusación, la mujer mandó a que lo mataran dos personas que trabajaban en el búnker. Ese es el rol que se le atribuyó a Patricia V., de 28 años, sindicada por vecinos como la encargada del quiosco e imputada en noviembre de ese año.
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“Ya te voy a pagar, no tengo ahora”, le contestó Matías a la mujer mientras se alejaba caminando, según un testigo de identidad reservada que presenció la secuencia homicida. “Matías era retranquilo. Le hablaba bien y ella jetoneaba”, dijo. Los atacantes llegaron enseguida al búnker y encararon a otro cliente, pero Patricia les hizo notar el error y señaló hacia el lugar por el que se había ido Matías.
Los homicidas lo siguieron el moto y lo alcanzaron a la altura de Acevedo y Juan B. Justo. Le efectuaron al menos cinco disparos, entre las 3 y las 3.30 de la madrugada. Así y todo el muchacho logró correr tres cuadras hasta desvanecerse en la puerta de su casa. Sus familiares pensaron que estaba sufriendo una sobredosis, hasta que advirtieron las heridas de bala en la región testicular, la zona lumbar y el brazo y la pierna izquierdos.
Por el caso también fue imputado Pablo S., pareja de Patricia. La investigación arrojó que tras el incidente en el búnker la mujer le avisó a S. de lo sucedido. Este, a su vez, convocó a los dos atacantes, entre ellos Lisandro Vega. Pablo S. fue además acusado de amenazar tres semanas antes a los familiares de la víctima luego de que la madre fuera a su casa a preguntar si el muchacho había empeñado allí una bicicleta suya. “Tu mamá quiere llamar a la policía y si ella llama a la policía yo lo hago desaparecer a tu hermano”, le dijo a una hermana de Oroño.
En diciembre de ese año, luego de una serie de allanamientos en la zona oeste la Agencia de Investigación Criminal detuvo a Fernando Germán L., alias “Nando”, quien se encontraba prófugo como el principal sospechoso de haber asesinado a Oroño. En los procedimientos se incautaron armas, motos y una máquina de contar billetes. Vega fue condenado como quien acompañaba en la motocicleta al tirador, quien antes de disparar exclamó: “Pagá lo que debés”.