Jueves 28 de Diciembre de 2023
Por segunda vez en la semana el Tribunal Oral Federal 3 —compuesto por los jueces Eugenio Martínez Ferrero, Osvaldo Facciano y Mario Gambacorta— emitió un fallo condenatorio destinado a marcar un mojón en la jurisprudencia local. Este jueves el TOF 3 dispuso condenas de hasta 12 años contra ocho personas responsables de un cargamento de 1.515,3 kilos de cocaína hallados el 26 de agosto de 2022 en un galpón de Empalme Graneros y 147 kilos de la misma droga en un depósito de República de la Sexta.
Gabriel Andrés “Vecino” Nicolau recibió una pena de 12 años de prisión mientras que José Damián “Tano” Sofía fue sancionado con 11 años de cárcel. Para la acusación ellos fueron los encargados de la pata local de un negocio multimillonario que no llegó a concretarse: La droga, valuada en 65 millones de dólares, debía partir rumbo a Dubai y España, pero nunca salió de la ciudad.
En el mismo veredicto fueron condenados Marco Páez, a diez años; Lucas Hitters, a siete años; Oscar “Nicolás” Rossi, a siete años y seis meses; Fabio “Mono” Crucianelli, a seis años; Osvaldo Gorosito (con residencia en Funes), a tres años efectivos; y Gastón Ariel “Walter” Sofía, hijo del Tano, a tres años condicional. Este último fue inmediatamente liberado.
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Los fiscales federales Federico Reynares Solari y Matías Scilabra los habían acusado por el delito de tráfico de drogas en la modalidad de comercio agravado por la intervención de tres o más personas de forma organizada, claro que con distintos grados de participación.
Las máximas referencias de esta banda transnacional son los colombianos Gabriel Jaime Lodoño Rojas y Álvaro Antonio Ramírez Duque, ambos detenidos en Emiratos Árabes Unidos y Leganés (España), respectivamente entre mayo y noviembre pasado.
Todos están bajo proceso de extradición y deberán ser juzgados en los tribunales federales rosarinos. Newson Cheung Sabogal, socio de Londoño Rojas y conexión con los Países Bajos ya que tiene doble nacionalidad. Aún está prófugo. Los tres están señalados como “líderes de la empresa criminal en el ámbito internacional”.
Droga al paso
Entre el 21 de junio y el 26 de agosto del año pasado 3092 kilos de cocaína de máxima pureza transitaron por las calles de Rosario con destino internacional vía Hidrovía teniendo como punto de salida la Terminal Puerto Rosario (TPR). Una parte, 1.434 kilos de cocaína escondidos en tres contenedores cargados con maní, fueron detectados en el puerto brasileño de Santos y en la terminal de cargas holandesa de Rotterdam.
Los restantes 1.662,3 kilos de cocaína tenían dueño: los colombianos Londoño Rojas y Ramírez Duque. Los dos eran dos fantasmas para los investigadores locales y nacionales.
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En la investigación expuesta en el juicio confluyeron dos pesquisas: una que trabajaba la Dirección General Operaciones Antidrogas Hidrovía del Paraná de la Policía Federal Argentina sobre una organización que estaba gestionando un envío importante de drogas al exterior y otra, a partir de información reservada de la DEA que alertaba sobre el ingreso al país de al menos un colombiano con antecedentes por tráfico de drogas. Entre ambas se gestó un positivo de escala planetaria que se concretó el 26 de agosto de 2022.
La banda puesta bajo la lupa es una organización criminal transnacional con roles bien diferenciados: por un lado estaban los financistas y por el otro el grupo trataba con ellos y los que se encargaban de llevar adelante la logística.
“Rip Off”
Los narcos habían utilizado el viejo método “rip off” o “gancho ciego”, una técnica utilizada por bandas narcos para contaminar con droga un cargamento legal.
Según la acusación la droga capturada en Empalme Graneros estaba disimulada dentro de bolsas “big bag” —un tipo de bolsa especial que se usa para la exploración de granos— en medio de un cargamento de expeler de maíz, que es un gránulo, y bañados con repelente para animales domésticos para impedir que fuera detectado por los perros rastreadores.
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De la investigación se desprendió que la cocaína iba a ser exportada a España mediante una empresa conformada hace poco más de un año con el fin de realizar envíos de estupefacientes a Europa en cargamentos de expeler, un alimento balanceado realizado a base de maíz y fabricado por una cerealera cercana a Bahía Blanca, cuyos dueños son poseedores de un depósito de grandes dimensiones en la ciudad cordobesa de Villa María.
“Es posible afirmar que Nicolau, Páez y Hitters fueron los encargados de acondicionar el material estupefaciente secuestrado en los allanamientos”, se explicó en el auto de elevación a juicio de la causa.
Para los acusadores en la estructura de la organización por debajo de los colombianos se ubicaban en un segundo escalón Páez, Hitters Argüello y Gorosito. Todos ellos bajo el liderazgo de Nicolau, quien respondía directamente a la cúpula dirigencial de los colombianos.
Este eslabón en el organigrama se ocupaba de funciones en territorio argentino. Nicolau era la única persona que se reunía con ellos. Con Ramírez Duque se reunió en Rosario y lo llevó a ver varios depósitos, entre ellos el de Génova 2425.
El último eslabón estaba encabezado por el Tano Sofía y lo conformaban su hijo Gastón, Rossi, Crucianelli y el prófugo Gustavo Bruzzone.