Lunes 25 de Julio de 2022
Brian Matías Romero tenía 21 años, era recolector de residuos y vivía en barrio Las Flores. El 7 de junio de 2019 compró una batería para su moto, pasó por su casa y a unas tres cuadras frenó a metros de una carnicería donde lo mataron con dos tiros por motivos que no fueron aclarados. “Nunca había tenido problemas ni con la ley ni con adicciones”, dijeron los conocidos y familiares del muchacho que organizaron una vigilia frente al Centro de Justicia Penal (CJP) el 1º de julio pasado, cuando comenzó el juicio oral por el crimen. El debate cerró este lunes con la condena a 20 años de prisión del único acusado.
Esa condena dictaron los jueces Román Lanzón, Gonzalo López Quintana y José Luis Suárez al finalizar el juicio contra Germán Fernández Insaurralde, de 37 años. Fue considerado autor de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación ilegal de un arma de guerra. Es la pena que requería el fiscal Ademar Bianchini, en tanto que el defensor Mariano Scaglia reclamaba la absolución y está en plazo de apelar el fallo.
Romero fue asesinado alrededor de las 19 cuando iba en su moto por la zona del pasaje 515 y peatonal de barrio Las Flores. Le dispararon dos veces en el abdomen. Su familia planteó desde un primer momento que el muchacho no tenía antecedentes ni problemas con otras personas del barrio. Al principio se pensó que lo habían atacado para robarle la moto. “No solo lo mataron sino que siguieron apareciendo por la cuadra de la mamá y la amenazaban”, dijo luego a la prensa un tío del joven de 21 años.
Según la mamá del muchacho, ese día Brian había ido a comprar una batería para su moto. Pasó por la casa familiar para mostrarle su adquisición a su padre pero no lo encontró. Entonces se quedó charlando con la madre. Después salió con un amigo a comprar carne para hacer un asado. Cuando detuvieron la marcha a metros de la carnicería dos hombres que llegaron caminando, lo interceptaron y uno de ellos abrió fuego sin mediar palabra.
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Los vecinos salieron al escuchar los disparos. Una vecina que se encontró con el joven herido lo cargó en un auto y lo llevó al Hospital Roque Sáenz Peña donde falleció dos horas después. En el lugar quedaron dos vainas servidas calibre 9 milímetros. Un vecino resguardó la moto y se la alcanzó más tarde a los padres del chico.
En la investigación encabezada por el fiscal Bianchini declararon testigos que apuntaron a Fernández Insaurralde por alguno de sus apellidos o por su sobrenombre de “Pitu”. Fue detenido meses después en un allanamiento en España al 7000, a pocas cuadras del lugar del crimen. Lo imputaron como uno de los autores del crimen y el 1º de julio pasado comenzó el juicio oral. Familiares, amigos y compañeros de trabajo de Brian Romero, con el acompañamiento del Sindicato de Recolectores, hicieron una vigilia ese día a la espera del debate en el CJP de Sarmiento al 2800.
En el juicio no se planteó cuál fue el móvil del ataque, si bien el robo quedó descartado. Una situación que rodeó al caso, y que para el fiscal podría dar cuenta de algún conflicto subyacente, es que la víctima y un primo eran amigos de una hija de Petrona Isabel “Chabela” Cantero, hermana del fundador de Los Monos Ariel Máximo “Viejo” Cantero, quien fuera asesinada el 16 de junio de 2017 en Lirio y España.
La hija de la mujer declaró en el juicio que los primos Romero frecuentaban su casa pero hacía tiempo que no se veían. Fue a partir de ese vínculo que el vecino que recuperó la moto primero la acercó a la casa de Chabela y desde allí se dirigió a la casa de los padres de la víctima. Para la acusación, no se demostró que estas vinculaciones estuvieran conectadas con el crimen.
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De todos modos ese contexto fue investigado desde el comienzo porque en el mismo lugar donde mataron a Brian, cinco meses antes había sido asesinado con media docena de balazos Juan Carlos Fernández, de 33 años, en tanto que Jorge A., de 28 años, resultó herido. Ese crimen fue asignado por familiares de la víctima a integrantes de la banda de Los Monos y presentado como un coletazo del crimen de “Chabela”.
Lo central en el debate fueron las declaraciones de testigos que afirmaron haber visto a “Pitu” en el lugar o en las inmediaciones con el arma. “Surgieron varios testimonios muy fuertes que lo ubicaban a él en el lugar del hecho. Uno de ellos se lo cruza con el arma y enseguida escucha los disparos”, planteó el fiscal Bianchini, quien expresó su conformidad con el fallo.
El defensor Mariano Scaglia, en tanto, había solicitado la absolución del acusado. Planteó que al momento del ataque se encontraba en su casa y consideró que los testimonios que apuntan a su cliente fueron contradictorios.
En la acusación previa al juicio el fiscal había pedido 22 años de condena aunque en los alegatos de apertura se consignó un pedido de 20 años, tal como finalmente otorgó el tribunal. En el debate también declararon la madre, el padre, un hermano y un tío del chico asesinado, quienes remarcaron que era un joven trabajador y sin conflictos.