Martes 19 de Octubre de 2021
En 2013 su nombre saltó al dominio público cuando asesinaron a parte de su familia en represalia por el crimen de Claudio “Pájaro” Cantero. Por una confusión, el nombre de Milton César circuló como el de uno de los sicarios del entonces jefe de Los Monos y la venganza no tardó en llegar. Su madre, su hermano y un amigo perdieron la vida en un atentado a tiros. Ocho años después, César comenzó a ser juzgado por un asesinato que él niega haber cometido: el de Ángel Roberto Carrizo, de 29 años, baleado frente a su casa de Tablada en 2019. El fiscal Adrián Spelta pidió que lo condenen a 21 años de prisión.
El juicio oral comenzó la mañana de este martes en el Centro de Justicia Penal (CJP). Ante un tribunal integrado por los jueces Nicolás Vico Gimena, Patricia Bilotta e Ismael Manfrín comenzó a analizarse el crimen de Carrizo, quien la tarde del 27 de junio de 2019 estaba junto a su novia embarazada de 7 meses y sus hijo cuando le dispararon en la puerta de su casa de 24 de Septiembre y Esmeralda, en barrio Tablada.
Una camioneta Ford EcoSport negra se se detuvo frente a la casa de Carrizo, quien había sido compañero de celda de César en prisión, y bajó un hombre que sin mediar palabra le efectuó varios disparos. El atacante se fue en el vehículo que conducía otra persona aún no identificada. Bajo esa descripción de los hechos, el fiscal Adrián Spelta solicitó 21 años de prisión para César como autor de un homicidio agravado por el uso de arma de fuego y la portación ilegítima de un arma.
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César fue detenido a los cinco días y negó desde el primer momento haber sido quien mató a su vecino. “No voy a ser tan loco de salir y matar a alguien. Cada cosa que pasa en Tablada van a decir: sí, fue Milton”, cuestionó al ser imputado por el crimen en julio de 2019. Lo detuvieron cuando circulaba en un Renault Fluence por Grandoli al 3400, acompañado por un chico de 16 años y otro hombre de 28. Desde allí lo trasladaron a la seccional 16ª y surgió que estaba mencionado como sospechoso en la investigación del homicidio. Había salido de prisión tres meses antes, en abril, tras cumplir una condena a 4 años y medio de prisión por amenazas calificadas y portación ilegal de arma de guerra.
Testigo reservado
Según la investigación, Carrizo fue asesinado a las 17.30 cuando llegaba caminando a su casa con su mujer y su hijo de 10 años. Un hombre que llevaba un gorro y una campera negra descendió de una Ford EcoSport negra, sacó un arma y efectuó al menos siete disparos. Dos le dieron a Carrizo en el tórax y llegó al hospital si vida.
Entre las evidencias contra César figura la declaración de un testigo de identidad reservada que lo apuntó como el tirador y dijo que los familiares de la víctima recibieron amenazas. A lo largo de la investigación del homicidio César cuestionó ese testimonio , desde su celda en Piñero, tanto en audiencias judiciales como en entrevistas con medios de comunicación. Asegura que “lo engarronaron” y sostiene que son dichos inventados. En sus alegatos de apertura en el juicio la defensora Anabela Antegiovanni pidió su absolución.
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César siempre se declaró inocente y dijo que estaba con un amigo a unos 150 metros, en su casa de Esmeralda al 3900, cuando escuchó los disparos. Sostuvo que era vecino y conocido de la víctima y que no tenía motivos para matarlo. Además manifestó que al ser detenido no cometió ninguna infracción de tránsito sino que fue hostigado por los policías, que intentaron coimearlo y lo maltrataron por su pasado.
Su nombre se hizo conocido cuando mataron a parte de su familia el 28 de mayo de 2013. Dos días después del crimen del Pájaro Cantero sicarios en moto dispararon contra una camioneta Nissan que esperaba luz verde en el semáforo de Acevedo y Francia, en la zona sudoeste. Hubo más de treinta disparos. Murieron el conductor y dueño del vehículo, Marcelo Alomar, y un hermano de Milton llamado Nahuel, de 24 años. La madre de César, Norma, resultó herida y quedó postrada en una cama. Murió luego de meses de agonía. Su marido, Claudio Hernández, fue baleado. Dos hijos de esta pareja de 7 y 10 años resultaron ilesos porque los adultos lograron cubrirlos de la balacera.
“Si me querían a mí, me pudieron ir a buscar porque sabían dónde me podían encontrar. Nunca me fui de barrio Tablada”, había dicho César a este diario en septiembre de 2013, a cuatro meses del atentado. “No sé quién atentó contra mi familia, pero fue una cobardía”, dijo entonces, cuando ya había sido investigado y desligado del crimen de Cantero. La venganza se concretó por las primeras versiones callejeras lo implicaban como uno de los matadores del Pájaro pero quien llegó a juicio por ese crimen fue otro Milton, Damario, quien finalmente resultó absuelto junto a los otros dos acusados, Luis “Pollo” Bassi y Facundo “Macaco” Muñoz.