Comenzó el juicio por el homicidio de un jugador de fútbol en zona sur

Se desempeñaba en un equipo de Alvear y en el hecho también fue herido otro futbolista, que jugaba en las inferiores de Racing. La pena en expectativa para el inculpado es de 35 años

19:14 hs - Viernes 22 de Mayo de 2026

El juicio por el homicidio del jugador de fútbol amateur Érik Díaz y el intento de homicidio a Lautaro Ronchi, jugador de Racing Club, dio comienzo en la sala 9 del Centro de Justicia Penal de Rosario. Los jueces de primera instancia Lorena Aronne, Hebe Marcogliese y Paola Aguirre decidirán el destino de Uriel Zapata, a quien la fiscal Marisol Fabbro le atribuye los delitos de homicidio agravado por arma de fuego y homicidio agravado por uso de arma de fuego en grado de tentativa; portación ilegal de arma de fuego de guerra; encubrimiento; evasión en grado de tentativa. Todo en calidad de autor. Se solicita la pena de 35 años de prisión efectiva.

El 11 de enero de 2023, Díaz estaba junto a Ronchi y otra persona sentados en la puerta de un kiosco en Ayacucho y Centeno cuando pasó por el lugar Zapata, junto a quien por entonces era su novia, caminando por la misma vereda. Unos minutos después regresó solo, con una ametralladora en sus manos, y gatilló dos veces, aunque no salieron los disparos. Apuntó contra un acompañante de Díaz y el proyectil no salió, con lo que el agredido corrió por al vereda y logró escapar.

Zapata, luego, disparó a mansalva. Rochi y Díaz saltaron sobre el atacante y trataron de tirarlo al piso, pero disparó varias veces. Cuatro tiros dieron en el pecho de Díaz y uno impactó en la cabeza de Ronchi. Ambos quedaron tendidos en el piso, rápidamente fueron trasladados por vecinos a distintos hospitales, Díaz murío en el Hospital de Emergencias Clemente Álvarez (Heca) y Ronchi salvó su vida.

Un enfermo falso

En febrero de 2023, la División Homicidios de la por entonces Agencia de Investigación Criminal (AIC) aprehendió a Zapata, que al momento estaba prófugo, en una sala del Heca. A la policía le informaron que en horas de la madrugada había ingresado al nosocomio un hombre herido de arma de fuego, que dijo desconocer la causa de sus heridas y dónde habría sido atacado.

Zapata ingresó con los datos filiatorios cambiados y tras las constataciones se constató que era la persona buscada. Días después, mientras estaba internado y detenido con custodia policial, intentó huir tras zafarse las manos de las esposas de seguridad que se le habían colocado con anterioridad. Aprovechándose de que un oficial estaba en el baño, le pidió a otro guardia que le alcanzara agua agua y, en cuanto éste se acercó, lo empujó. Al huir, se ocultó en un cesto de residuos que se ubicaba en un patio interno de la planta baja del nosocomio, pero fue recapturado.

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A Zapata también se le imputó la portación ilegal del arma de fuego de guerra utilizada para cometer el homicidio, así como haber adquirido o recibido esa arma.

Conocidos

Un tío de Érik contó por esos días que el joven jugaba en Leones de Alvear y trabajaba con su madre en una rotisería: “Se imagina que si trabajaba y jugaba al fútbol no era un chico malo. Era un pibe excepcional. Se conocían de chicos con Lautaro, jugaban a la pelota desde siempre”.

“Los wachos del mismo barrio les tiraron. Todos conocen esas banditas, pero después nadie dice nada. Esta familia es muy buena y conocida en el barrio, los destrozaron. No se puede vivir así, me gustaría saber qué hubiera pasado si Éric fuera hijo de un político, seguro que en un ratito encuentran a los que tiraron”, dijo un amigo.