Cayó un "bon vivant" que estafaba hoteles
El hombre es gordo, semi calvo y suele estar bien vestido. Con nombres falsos y tarjetas de crédito truchas pasó más de un mes en distintos establecimientos de la ciudad.

Domingo 24 de Marzo de 2013

El hombre es gordo, semi calvo y suele estar bien vestido. Se lo observa refinado en sus maneras y casi siempre lo acompaña un chico joven que oficia de asistente. Así lo describieron los empleados de los distintos hoteles de Rosario en los cuales se hospedó a lo largo del mes de marzo aunque con nombres distintos. Damián Ocampo, Jorge Roldán y Daniel José Ocampo fueron sus seudónimos. Al ser detenido el viernes a la tarde en el hotel Plaza Real, en Santa Fe al 1600, se determinó que la deuda que acumuló en no menos de cuatro hoteles de la ciudad pagando sus cuentas con distintas tarjetas de crédito apócrifas treparía a los 50 mil pesos.

Al ser indagada su identidad por los efectivos de la comisaría 3ª, se lo identificó finalmente como Diego Alberto R., de 26 años y oriundo de la ciudad de Rufino. Los pesquisas constataron que el hombre ya había estado demorado en la misma seccional el 5 de marzo pasado y por la misma causa: estafa. Los hoteles perjudicados según las denuncias son el Ros Tower, el Riviera, el Apart Urquiza y el Plaza Real. "Dejó un tendal. Entre los responsables de los hoteles nos conocemos y nos pasamos los datos pero su estafa rondaría más de 50 mil pesos, según dicen", sostuvo ayer un empleado de uno de los establecimientos perjudicados.

El hábil comediante empezaba su juego llamando a un hotel y reservando una habitación lujosa. Entonces brindaba los datos de una tarjeta de crédito con el número 4164170002273015 y el código de seguridad 187 correspondiente a la empresa Visa. Pero tenía varias copias y con nombres distintos. Según confiaron las víctimas, entraba con una gran valija que dejaba en la habitación y luego se trasladaba con una mochila a otro hotel. Así recorrió los hospedajes más caros de Rosario.

El responsable de otro de los hoteles estafados contó que "se reunió el jueves con una serie de personas. Es un hombre gordo, joven y calvo, de formas muy delicadas al que acompañaba un asistente. A la hora de almorzar no se fijaba en gastos; vino de alta gama, salmón, postres gourmet. Es un típico bon vivant", sostuvo. El hombre se desplaza en los hoteles como un cortesano. Es verborrágico y llama la atención por sus formas, por su voracidad y por sus gustos.

En el último hotel donde estuvo y finalmente fue detenido montó un escenario de poder e intrigas. Dijo llamarse Damián Ocampo, de profesión fiscal y que estaba allí para asistir a "una audiencia muy importante en un caso comercial". Todo mentira. Al ser increpado por los gerentes del Plaza Real sobre lo abultado de su deuda no se mostró sorprendido. Dijo que posiblemente había un error y realizó un depósito que envió luego por correo electrónico por el total adeudado, unos $30.000 para cubrir sus gastos y la reserva hecha hasta mediados de abril. Pero el depósito no existía. Y el fiscal tampoco.

Al ser detenido, el estafador no presentó resistencia y más tarde en la habitación que ocupaba fue secuestrada una mochila que contenía diez fotocopias de DNI de distintas personas, doce curriculum vitae de distintos individuos, documentación de transacciones bancarias realizadas por el imputado, un sello de abogado, un celular, una tarjeta de crédito Cabal a nombre de Ocampo Daniel José, una nota de deuda del Hotel Ros Tower y otros papeles.

Además, los pesquisas constataron que el joven estuvo alojado en el Hotel Ross Tower dejando una deuda de $17.270 y reservó una habitación para el 1º de abril en el Hotel Majestic a nombre de Jorge Roldán y con un número de tarjeta falso. Según fuentes policiales es oriundo de Rufino y sería un muchacho de "buena familia".

Una nota al señor fiscal

El estafador de Rufino abundó en raras actuaciones. En un hotel mantuvo una cena bien regada y servida con unas 20 personas. En otro se hizo llamar a la concerjería diciendo que, desde un canal de TV local el periodista Tomás Tom le quería "hacer una nota al fiscal Ocampo", tal como se identificó. En otro pidió un champán "carísimo" y dejó la botella a medio tomar. Y en otro hotel dijo que no podía pagar por que había muerto "su abuelita" y eso lo dejaba sin efectivo.