Caso Beroiz: no encuentran a un sindicalista con captura
Un dirigente del Sindicato de Camioneros de Santa Fe, con pedido de captura en la causa por el asesinato de Abel Beroiz, no pudo ser localizado en los diez días que lleva de vigencia ese requerimiento judicial. La orden de detención es contra Alejandro Lázaro, responsable de la regional San Lorenzo del gremio.

Viernes 13 de Junio de 2008

Un dirigente del Sindicato de Camioneros de Santa Fe, con pedido de captura en la causa por el asesinato de Abel Beroiz, no pudo ser localizado en los diez días que lleva de vigencia ese requerimiento judicial. La orden de detención es contra Alejandro Lázaro, responsable de la regional San Lorenzo del gremio. La policía no lo ubicó ni en su domicilio ni en los lugares que suele frecuentar.

Basado en las evidencias acumuladas en la investigación, el juez de Instrucción Nº 13, Osvaldo Barbero, reimpuso el 3 de junio el secreto de sumario en la causa al disponer el pedido de detención de Lázaro, a fin de indagarlo por el homicidio del ex conductor de los camioneros provinciales, ocurrido el 27 de noviembre en la cochera del Automóvil Club de la plaza Montenegro.

Lazaro, de 36 años, es un dirigente que trabaja en la empresa de transportes La Mara. Desde que la Brigada de Homicidios de Rosario recibió la orden de detenerlo, no fue ubicado ni en su casa ni en su lugar de trabajo. Fuentes de la causa estiman que la ausencia del dirigente es una acción no casual. Dos días antes de que se requiriera su captura, LaCapital publicó una nota en la que se hacía referencia a variados elementos que lo colocaban en una complicada situación en la pesquisa.

Los indicios. Un vocero del caso señaló que Lázaro fue señalado por testigos como uno de los integrantes del grupo de personas que se oponían en forma furtiva a la continuidad de Beroiz como líder del sindicato. Otros elementos reunidos en la causa, básicamente testimonios y llamados telefónicos, lo vinculan al grupo sospechado de instigar el crimen.

En concreto, los investigadores advierten que esos elementos hacen surgir como evidente una "sociedad de intereses" que Lázaro componía con dos de los detenidos del gremio: Juan Dell’Arciprete y Julio Jerez.

A estos dirigentes se los vincula al ex secretario adjunto del gremio, Raúl Luna, a quien se atribuye ser el principal opositor a Beroiz, aunque no fue citado a declarar. Les endilgan tener intención de eliminar a Beroiz para acceder al control del gremio.

Otro elemento que desfavorece a Lázaro es que un auto como el que tenía, un Peugeot 206 bordó o rojo, fue visto por testigos de la causa en cercanías del lugar del crimen ese día.

Por el caso también está detenido el confeso autor material, Raúl Flores, y su tío, Hugo Bustos.