Así es el búnker de Saavedra al 6300 en el que fue asesinado a balazos un hombre de 52 años
Ángel José Cuevas, de 52 años, fue asesinado de seis balazos dentro de una vivienda que los vecinos identificaron como un punto de venta de drogas

Miércoles 29 de Septiembre de 2021

A Ángel José Cuevas, de 52 años, lo mataron a balazos en una vivienda de Saavedra al 6300, sudoeste de Rosario. El lugar, identificado por los vecinos como un búnker de drogas, quedó vacío y abandonado unas horas después del crimen. Fue el cuarto homicidio en 24 horas, hechos a los que se le suma una quinta muerte por una señora que falleció después de haber sido baleada dos semanas atrás.

"Había movimiento todo el tiempo pero no sabemos nada quién era el hombre, porque hacía poco venía a ese lugar", dijo a La Capital una vecina de Saavedra al 6300. Se refería a la vivienda ubicada a la altura 6321, que en su fachada tiene la leyenda "Carnicería". En ese lugar, cerca de las 19.30 del martes, fue asesinado Ángel José Cuevas. Sin embargo, más allá del desconocimiento sobre la víctima, los vecinos no dudaron en señalar a la vivienda como un punto de venta de drogas.

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La mañana del miércoles la casa tenía la puerta abierta. Su interior, sin muebles más que una mesa y una silla, estaba vacío y repleto de suciedad. En el suelo varios manchones de sangre marcaban los pocos movimientos que Cuevas hizo antes de caer muerto ahí mismo. El lugar quedó abandonado, lleno de desechos plásticos, con algunos billetes de diez pesos tirados en el piso y un pequeño perro que por ahora es la única vida en este nuevo escenario de una muerte por la violencia callejera.

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El hombre, de 52 años, recibió seis balazos. El médico de la Agencia de Investigación Criminal detectó las heridas en ambas piernas a la altura de los muslos, en un brazo, en el pecho, en la espalda y en la cadera. La versión preliminar brindada desde el Ministerio Público de la Acusación (MPA) indica que los agresores balearon el domicilio al pasar. Los peritos levantaron en el lugar 6 vainas servidas calibre 9 milímetros, 3 balas de plomo encamisadas y un trozo de plomo deformado.

Ninguno de los habitantes de la cuadra dijo conocer a la víctima. "Ese lugar es un búnker hace rato", aportó una vecina. "Ya se mudaron, no quedó nadie. Nosotros no sabemos qué pasaba ahí, veíamos movimiento pero nunca supimos quiénes eran", dijo un grupo de mujeres marcando distancia con la prensa.