Sucedió en Gandhi al 7000, en una casa que tiene un comercio en el frente. Cinco delincuentes encapuchados
16:35 hs - Martes 06 de Octubre de 2026
"Hacemos esto porque no se puede vivir en Argentina". Esa fue la excusa, cargada de cinismo, que unos delincuentes le ofrecieron a Griselda mientras le colocaban una toalla en la cabeza y le maniataban con alambre. Así comenzaba el asalto a la casa de la mujer, en el pasaje Gandhi al 7000, en barrio Ludueña.
Los maleantes encapuchados se llevaron una caja fuerte, joyas de oro, mercadería y, lo peor de todo según contó la mujer, "los ahorros de 35 años de trabajo".
Griselda posee un pequeño comercio en la parte delantera de su casa, que lo atiende desde las 6 hasta las 23, de donde los ladrones sustrajeron mercaderías. La banda aprovechó que llegaba una mujer para hacer compras para luego ingresar al local y de allí a la casa.
Cómo sucedió el asalto
En declaraciones a LT8, la vecina de barrio Ludueña brindó detalles de la pesadilla que vivió justo en el momento en que se encontraba sola en la casa el lunes a la tarde. "Fueron cinco hombres, todos con armas de fuego. Yo estaba sola, y entraron a llevarse lo que no era de ellos", recordó con amargura.
"Se llevaron todo lo de valor que pudieron encontrar, tanto en mercadería como en objetos personales. Estuvieron media hora o 40 minutos aproximadamente. Cerraron puertas y ventanas, se llevaron las cámaras", sostuvo la mujer.
Griselda manifestó que le apuntaron con un arma apenas entraron. La hicieron sentar, le ataron las piernas y manos con alambre, le cubrieron la cabeza con una toalla y colocaron cinta adhesiva en la boca.
"Yo les pedía que me la quitaran porque no podía respirar, y me dijeron que respirara por la nariz. Pero uno de ellos, que parecía el más sensible, me friccionó las manos, me hizo masajes, me ofreció agua, mientras los otros le advertían que no me saque la toalla de la cabeza", contó.
Ahorros de toda la vida
Griselda remarcó que "hicieron un desastre en la casa. Se llevaron una caja fuerte que la teníamos hace diez mil años. Había muchas cositas de oro de los chicos y los ahorros de 35 años de trabajo. Era dinero de mi comercio y de los años en que mi marido trabajó en una fábrica. Sabían todo de mi familia".
La mujer pudo pedir ayuda una vez que los ladrones se fueron. Fue saltando hasta la puerta de ingreso y les gritó a los empleados de la fábrica de enfrente de su casa que la había robado. "Esos chicos me sacaron los alambres y unos vecinos vieron a los ladrones huir en una camioneta. El dinero robado no me importa. Sí los objetos familiares. La plata va y viene. Yo seguiré trabajando mientras Dios me de salud".