Altas penas a dos hermanos policías por matar a un vecino en un conflicto familiar
Víctor y Franco Villarruel fueron sentenciados a 20 y 23 años de prisión respectivamente por el asesinato de Matías Sosa ocurrido en Parque Casas en diciembre de 2018

Miércoles 01 de Diciembre de 2021

Víctor Oscar y Franco Hugo Villarruel, dos hermanos policías, fueron condenados ayer como autores del homicidio de Matías Ezequiel Sosa ocurrido el domingo 16 de diciembre de 2018 en Uriarte al 1500, barrio Parque Casas. El veredicto de los jueces Rafael Coria, Silvia Castelli y María Isabel Mas Varela sentenció a Franco a 23 años de cárcel y le dictó una pena de 20 años a Víctor por el crimen del hombre asesinado y el intento de homicidio de Milton, un hermano menor de la víctima, a quien los policías ahora condenados corrieron a balazos por el barrio.

El trasfondo del ataque, observado por vecinos y efectivos del Comando Radioeléctrico, fue una vieja bronca familiar. Franco estaba separado de una de las hermanas de Sosa con quien tuvo dos hijos. La mujer hizo varias denuncias por violencia de género y Matías solía defenderla y confrontar con su ex cuñado. El asesinato se dio a la vista de dos policías que habían llegado alertados por un llamado al 911 que hizo Franco. Sosa murió de una falla multiorgánica cuatro días después.

Al momento del asesinato de Sosa los hermanos Villarruel estaban franco de servicio y vestían de civil. Vale destacar que ocho meses después del asesinato de Matías Sosa, y ante reiteradas denuncias de los familiares de los policías por entonces bajo prisión preventiva, fueron detenidas cinco personas, entre ellas Milton y Clara, hermano y madre del joven asesinado, acusados del delito de abuso de arma.

Cruce inevitable

El mediodía del domingo 16 de diciembre de 2018 la frágil relación que existía entre los Villarruel y los Sosa estalló y voló por los aires. Ambas familias residen a 100 metros de distancia de Parque Casas. Los Villarruel al 1400 de calle Uriarte. Los Sosa por Uriarte entre Medrano y Anchoris. Franco Hugo Villarruel tenía 34 años y era efectivo del Comando Radioeléctrico (CRE). Su hermano Víctor Oscar, apodado “Bebeto”, tenía 33 años y era empleado de la subcomisaría 21ª, del barrio 7 de Septiembre.

>>Leer más: Imputan a dos hermanos policías de homicidio por un conflicto familiar

Matías Ezequiel Sosa era vendedor ambulante de medias, tenía 25 años y sus vecinos lo reconocían por el apodo de “René”. Una de sus hermanas había sido pareja de Franco, del que se había separado luego de haber tenido dos hijos. Un contexto de violencia doméstica motivó el final de la relación y el principio de un odio visceral que tuvo en los dos ex cuñados el punto de máxima ebullición.

Según reconstruyó la acusación, que estuvo a cargo de los fiscales Adrián Spelta y Gastón Avila, el domingo en cuestión alrededor de las 13.40 los hermanos Villarruel tuvieron el último cruce con Matías. Desde que Franco se había separado de la hermana de Sosa, donde se cruzaban se agarraban. Un conflicto de odios y pasiones entre vecinos de un barrio empobrecido. Con un dato fundamental: dos de los protagonistas eran policías en ejercicio activo de su función, aunque ese día estuvieran franco de servicio.

Según declaró en la causa Milton, hermano de Matías que por entonces tenía 19 años, ese mediodía los hermanos Sosa pasaron por la puerta de la casa de los Villarruel y se cruzaron con Franco, que llegaba en auto con su pareja de entonces y un hijo. El cruce fue inevitable y se torearon. Milton dijo que Franco les mostró un arma en la cintura y que los sacó de vuelo.

Pero antes de irse, según reconoció, Milton agarró una piedra y rompió el vidrio trasero izquierdo del Fiat Palio rojo del policía, en el que no había ocupantes ya que la compañera de Villarruel al ver el nivel de tensión se metió en la casa. En medio de la discusión Franco tuvo la cabeza fría como para llamar al 911. Ese sería el último momento de sangre fría que tuvo ese día.

De remate

A la escena de la pelea llegó el móvil 7984 con dos uniformados que entrevistaron a Franco. A pesar de que el policía les apuntaba que los gestores de la violencia eran los Sosa, los uniformados recién llegados se concentraron en otros dos muchachos de la cuadra. Los demoraron y subieron al patrullero. Luego fueron a la casa de los Sosa y pidieron hablar con Matías.

Cuando el uniformado estaba en eso, tomándole los datos y recomendándole que fuera a la comisaría 10ª, a la escena llegaron los Villarruel. La tensión voló por los aires. Franco invitó a pelear a “René” y cuando éste salió para agarrarse a las trompadas, inclusive con algunos amagues y fintas, Villarruel dio un paso hacia atrás, sacó una pistola 9 milímetros y le disparó directo al pecho. “René” se derrumbó.

Si bien las declaraciones fueron contradictorias respecto a si Bebeto se sumó a la agresión antes o después de perseguir a balazos a Milton, lo cierto es que también sacó una pistola 380 y le disparó a manera de remate a Sosa que yacía en el piso. Antes de irse y en una señal de la bronca que había entre las familias, le pateó la cabeza al agonizante. Todo se dio delante de los uniformados que habían llegado al lugar convocados por el llamado al 911 de uno de los Villarruel.

Detenidos

Los Villarruel fueron detenidos en el lugar. Franco entregó su arma —no reglamentaria— con su permiso de portación en la escena del hecho mientras que Bebeto hizo lo mismo a través de su pareja, que llevó todo a la comisaría 10ª. Mientras tanto Sosa fue trasladado por vecinos al hospital Eva Perón donde fue operado y quedó internado en estado desesperante. Murió cuatro días más tarde.

Mientras Sosa agonizaba los hermanos policías fueron acusados como coautores de tentativa de homicidio agravada por el uso de arma de fuego. Tras la muerte de “René” se realizó una nueva audiencia, en marzo de 2019, para reimputar a los Villarruel. Los policías alegaron que actuaron en legítima defensa al advertir que la víctima tenía un arma, algo que desmintieron trece testigos presenciales del hecho. Los Sosa estaban en cuero y ojotas.

Aquella audiencia transcurrió con una manifestación en la puerta del Centro de Justicia Penal donde familiares de Matías vistieron remeras con la foto del joven padre de una nena de cinco años y una beba de tres meses, a quienes criaba junto con un nene de 9 hijo de su pareja.

Sin paz

Pero el proceso hasta el juicio no fue sencillo para nadie. Una semana después del crimen de Sosa, el padre de los Villarruel realizó una denuncia donde expuso que tanto él como su familia estaban siendo amenazados de muerte por familiares de Matías. “Quiero saber por qué me hicieron esto. Toda la vida trabajé honestamente, no tengo nada que ver con lo que pasó con mis hijos. Sí, soy el padre, pero ellos están detenidos, se entregaron. Y a mí quisieron matarme, también a una de mis hijas, a mi ex nuera, a mis nietos. Toda mi familia está amenazada de muerte”, relató entonces a este diario Víctor, dueño de un almacén en Unión al 1600.

>>Leer más: La familia de dos policías acusados de un homicidio denuncia amenazas

En ese contexto, ocho meses después del asesinato de Matías Sosa, y ante reiteradas denuncias de los familiares de los policías por entonces bajo prisión preventiva, fueron detenidos cinco personas, entre ellas Milton y Clara, hermano y madre del joven asesinado, acusados del delito de abuso de arma.

El pasado 17 de noviembre dio comienzo el juicio. En su alegato de apertura, el fiscal Adrián Spelta solicitó una condena de 23 años de prisión para los dos hermanos Villarruel. El tribunal siguió el pedido casi al pie de la letra: Víctor Oscar fue sentenciado a 20 años y Franco a 23. Los fundamentos de la sentencia se conocerán en los próximos días.