"A Roberto hace un mes que lo seguían"
Rosa es una de las hermanas de Roberto Pimpi Camino. Ayer a la mañana estaba con familiares en la puerta del hospital Carrasco. Tenía mucha bronca por lo que había ocurrido, pero tomó distancia de lo que un rato antes había afirmado Cristina, la esposa de Pimpi.

Sábado 20 de Marzo de 2010

Rosa es una de las hermanas de Roberto Pimpi Camino. Ayer a la mañana estaba con familiares en la puerta del hospital Carrasco. Tenía mucha bronca por lo que había ocurrido, pero tomó distancia de lo que un rato antes había afirmado Cristina, la esposa de Pimpi. La mujer había dicho que sospechaba que “la policía estuviese detrás” de la balacera que terminó con la vida de su marido.
—¿Rosa, la policía puede estar involucrada en el crimen de tu hermano?
—Yo no sospecho de nadie porque tengo hijos.
—¿Tenés miedo?
—¿A vos qué te parece? Si hablo de más, puedo quedar desprotegida. Esto no es el entorno de una pelea callejera. Mi hermano estaba con mucha gente. Con gente de arriba y de abajo, de la villa y de todos lados.
—¿El tenía custodia policial en los últimos tiempos?
—No, nunca la necesitó.
—¿Se puede encontrar a una explicación a lo que ocurrió? —No. Lo único que sabemos es que a mi hermano lo mataron como a un perro. Nadie sabe nada. Acá hay muchas cosas en el aire como el polen de las plantas.
—¿Esto es una guerra?
— No es una guerra. Para mi hermano, Newell’s ya fue. A todos esos putos cagones (por los actuales jefes de la hinchada leprosa) les temblaba la pera cuando hablaban con mi hermano. No les daba la nafta para pegarle a mi hermano. Ellos creían que Pimpi iba a volver al club.
—A partir de que finalizó la gestión de Eduardo López comenzaron las agresiones a tu hermano.
—Acá había mucha plata de por medio.
—¿López lo usó?
— De López no puedo hablar mal porque nunca lo conocí. Nunca supe la relación que tenía con mi hermano, si eran amigos o era por una cuestión de trabajo. Además, Roberto me contó que hacía un mes que lo seguían autos de Drogas Peligrosas, pero no andaba en la venta de drogas.
—¿Qué pensás de la actual comisión directiva del club?
—Que son unas excelentes personas. Lo sabemos todos (lo dice irónicamente). Acá todo tiene que ver con todo. Hay que hilar finito. Así como se encargaron de defenestrarlo, ahora hay que hilar finito. Ya tienen una noticia: se murió el perro y se murió la rabia. ¿A quién van a joder ahora? Dos años atrás Moresco (Ariel, dirigente de Newell’s) lo citó en el bar del laguito (del parque Independencia) y le hizo pegar una paliza bárbara. La policía no lo investigó y los de la comisaría 5ª liberaron la zona.
—El padre de Walter Cáceres vinculó a Pimpi con el crimen de su hijo
—En la vida, la plata mueve todo y a veces tapa hasta la muerte de un hijo
—¿Lo mandaron a hablar al padre de Walter?
—Se cae de maduro. A mi hermano no lo querían más en la calle. No sólo la gente de Newell’s. Mucha gente no lo quería. Hace poco se armó un tumulto en la tribuna (de Newell’s) y dijeron que estaba Pimpi. Era mentira: él estaba internado porque lo habían operado.