Patrimonio: el edificio que parece abandonado y guarda más de un siglo de historias de Rosario

Está en Santa Fe y San Martín, fue una de las primeras sucursales bancarias de la ciudad y hoy funciona como archivo de los Tribunales Federales

06:30 hs - Domingo 13 de Septiembre de 2026

El reloj que corona el centenario edificio de la esquina de Santa Fe y San Martín marca siempre las doce, como si el tiempo en esa esquina se hubiera detenido. Es apenas un detalle en medio de la fachada de mármol cubierta de grafitis y las enormes ventanas de persianas bajas que hacen pensar que la construcción está abandonada. Sin embargo, detrás de esas paredes se conserva una parte de la historia de la ciudad: allí funciona el archivo de los Tribunales Federales de Rosario, donde se guardan expedientes que en algunos casos se remontan hasta el siglo XIX.

El edificio de dos plantas tiene su entrada principal por la ochava, por Santa Fe 1020 y un acceso secundario en San Martín 698. En el frente, capa sobre capa, se exhibe una colección de grafitis: consignas de distintas marchas de "Ni una menos", tags de artistas urbanos o anuncios de recitales. Para quienes viven o trabajan cerca de allí, la construcción tiene un halo de misterio. "Parece abandonada, pero cada tanto entra y sale gente. Y se ven luces prendidas", aseguran.

Pero más allá de esa leyenda urbana, la construcción todavía tiene una intensa vida puertas adentro. Entre sus estanterías se acumulan documentos que permiten reconstruir buena parte de la historia económica, comercial y judicial de la ciudad. Operadores judiciales consultados por La Capital afirman que en las distintas salas hay más de 100 mil expedientes acumulados. Incluso, hay documentos que remiten al siglo XIX.

Acomodados en repisas metálicas, los expedientes judiciales ocupan gran parte de la planta baja del edificio. Hace unos diez años se proyectó la mudanza del archivo a lo que sería la sede única de la Justicia Federal de Rosario, que se proyectaba construir en la zona del parque Scalabrini Ortiz. Sin embargo, la iniciativa no prosperó y las carpetas siguen acumulándose entre las paredes del antiguo edificio de Santa Fe y San Martín.

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Una historia más antigua

Pero mucho antes de convertirse en depósito de documentos judiciales, el edificio fue una de las primeras sucursales bancarias que tuvo la ciudad. En 1899 abrió allí la prima casa fuera de la ciudad de Buenos Aires del Banco Español del Río de la Plata. La entidad había comenzado a operar dos años antes y ya se había ganado el mote de "el coloso" por haber logrado sortear con éxito la crisis financiera de 1890.

Es más, sobre principios de 1900 extendió su operación en gran parte del país: en las ciudades de San Miguel de Tucumán, Mendoza y Córdoba construyó edificios que fueron réplicas de su sede central en la ciudad de Buenos Aires.

Por esos años, la esquina de Santa Fe y San Martín fue algo así como la cuna de la city rosarina. "Sobre 1905, en la ochava se encontraban los principales bancos de la región: enfrente del Banco Español del Río de la Plata, en el edificio donde hasta hace poco funcionó la Arca (ex-Afip), funcionaba el Banco Inglés, y en la otra esquina el Banco Provincial de Santa Fe. Es más, el Banco Nación entró un poco después en ese juego", recuerda Pablo Mercado, arquitecto especializado en patrimonio de la ciudad.

Curiosidades del destino, la casona que perteneció al Banco Inglés también está vacía. En el frente de la propiedad, varias inmobiliarias colgaron carteles de alquiler o venta.

A mediados de los años 50, la fachada del edificio del Banco Español se sometió a un lifting, "bien de esa época", resalta el profesional. Se modernizó el frente, se sumaron los revestimientos de mármol que exhibe actualmente, se cambiaron las aberturas y se instaló el reloj sobre el ingreso principal.

El historiador Eduardo Guida Bria, investigador y divulgador de la memoria de la ciudad, aporta algunos detalles sobre el edificio diseñado por los ingenieros De la Fuente y Bustamante. La construcción se realizó sobre un terreno de 1.100 metros cuadrados, de forma irregular. El salón principal se ubicó sobre la ochava, allí se concentró la atención del público y el área de contabilidad. El resto de las oficinas se ubicaron en dos plantas. Además, contaba con un piso alto sobre el frente para la casa del gerente, a la que se accedía por un ascensor.

Tras la quiebra del Banco Español, el edificio de San Martín y Santa Fe alojó a otra organización financiera: el Banco Nacional de Desarrollo (Banade). Es más, alguna de las ventanas del edificio aún exhiben el nombre de la vieja entidad impreso en letras doradas.

El banco nació en 1970, como una continuidad del Banco de Crédito Industrial de la República Argentina, creado con el objetivo de impulsar la sustitución de importaciones durante la Segunda Guerra Mundial. Durante 23 años, entre el 70 y el 93, la entidad tuvo como objetivo financiar a las empresas con créditos más blandos que el sistema tradicional. Sin embargo, su fin se desvirtuó y actualmente es más recordado por el otorgamiento masivo de créditos millonarios a grandes empresas que nunca fueron devueltos.

En mayo de 1993, el gobierno declaró "disuelto y en estado de liquidación" el Banade. La misma norma dispuso que las obligaciones y los pasivos de la entidad pasaran al Banco de la Nación. El edificio de la sucursal rosarina fue transferido el Poder Judicial de la Nación. Desde entonces se convirtió en el archivo centralizado de los Tribunales Federales de Rosario y resguarda gran parte de la historia tribunalicia de la ciudad.