Crece la angustia de internados por problemas de salud mental: "Sienten mucho la falta del abrazo"
El psiquiatra Luciano Degani contó cómo se manejan las situaciones de ansiedad y frustración después de tantos meses de aislamiento. La difícil tarea de los trabajadores del área. 

Martes 27 de Octubre de 2020

La pandemia de Covid-19 impuso grandes cambios. Para quienes están de antemano en situación de aislamiento o semi aislamiento por problemas de salud mental, la cotidianeidad también está siendo diferente y en muchos casos, ni siquiera hay posibilidades de que estas personas comprendan en su magnitud lo que está ocurriendo. Sostener a los pacientes (que suelen estar internados en forma permanente o por largos períodos), en un momento tan complejo, implica modificar rutinas y apelar a distintos recursos para que su situación no empeore. Enorme desafío para psiquiatras, psicólogos, terapeutas de diversas modalidades integran los equipos, tanto en la salud pública como privada, que habitualmente asisten y acompañan a los usuarios del sistema para que sobrelleven y superen distintos cuadros.

En la provincia hay unas 800 personas internadas por motivos de salud mental. Las edades son variadas, aunque hay una mayoría de adultos. De todos modos, los más jóvenes, que llevan tiempo en las instituciones, suelen tener -además de trastornos anímicos- comorbilidades que los ubican dentro de los grupos de riesgo. Por eso, aunque muchos necesitan volver a sus rutinas, tener sus salidas programadas o recibir visitas por el momento no se está pensando en que el aislamiento se flexibilice en este sector. Así lo expresaron desde Salud Mental de Santa Fe.

Desde el área destacaron que a partir del inicio de la pandemia se trabajó en todos los protocolos de bioseguridad con las distinta instituciones de la provincia: "Se fueron adaptando según las particularidades de cada una, de acuerdo a lo que pedía Nación".

En en el último mes y medio a la par del crecimiento de casos de Covid-19 las intervenciones por casos de coronavirus en el sector fueron creciendo. Se registraron contagios y decesos, pero el mayor porcentaje de fallecidos se dio en los geriátricos (también instituciones cerradas) claramente por una cuestión de edad. En los institutos dedicados a atender problemas mentales la mayoría son personas de mediana edad, aunque también hay adultos mayores.

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Afectividad y lejanía

A siete meses del aislamiento social y obligatorio las mayores dificultades en este sector, en relación a los pacientes, aparecieron en torno a la suspensión o limitación en los vínculos con los grupos afectivos al tener que evitarse las visitas, las salidas, las actividades grupales. También hubo modificaciones en el trabajo diario con los grupos terapéuticos.

El psiquiatra Luciano Degani, director de la Clínica del Sur, jefe del servicio de Salud Mental del Sanatorio Laprida y miembro del staff de la clínica San Felipe, admitió que las modificaciones en la vida cotidiana de los pacientes de salud mental son importantes: "La falta del contacto físico, del abrazo, se siente mucho en estos pacientes", remarcó.

"Quien no conoce demasiado del tema podría pensar lo contrario, que es más simple porque están acostumbrados a estar adentro, pero les aseguro que es todo un tema. Muchísima gente se quedó sin la visita de sus familiares, no tienen las actividades grupales, los talleres, las salidas habituales, falta el abrazo del terapeuta, y ellos los sienten mucho. Además, no todos comprenden exactamente qué está pasando", relató.

Que los profesionales con los que constantemente tienen contacto se alejen de ellos por prevención y usen barbijo en forma permanente, es otro tema que los equipos de salud mental tienen que abordar particularmente, en el contexto de la pandemia. Deben explicárselo de la mejor manera y encontrar nuevos caminos para que estas reglamentaciones no genere sentimientos negativos en los pacientes.

En los residentes de las clínicas vinculadas a la salud mental, los especialistas están advirtiendo mayor irritabilidad en los pacientes crónicos, ven que necesitan consumir más cigarrillos aquellos que fuman, que aparecen problemas para conciliar el sueño, que tienen menos tolerancia a situaciones cotidianas. "En muchos casos hay que ajustar la medicación, revisar cada caso en particular, día a día", destacó Degani.

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¿Qué pasa con los ambulatorios?

"En individuos que tienen psicosis o depresión estamos advirtiendo que la situación, en general, es mejor que antes. Eso tiene una explicación: con la pandemia y el consiguiente aislamiento las personas están en su casa, y los pacientes se sienten más acompañados y contenidos, toman la medicación a tiempo porque alguien se lo recuerda (el abandono del tratamiento en estos casos suele ser un problema frecuente), y por lo tanto vemos que hay menos internaciones en estas personas", señaló el médico psiquiatra Degani.

En otros pacientes "notamos más cuadros de ansiedad particularmente ligados al desconocimiento de cuándo termina el confinamiento". La incertidumbre en relación a este tema, particularmente en grupos en riesgo (fecha que nadie puede asegurar por el momento), genera angustia y nerviosismo en cualquier persona, y quizás un poco más en aquellos que tienen alguna vulnerabilidad en el manejo de sus emociones, concluyó.