Waterpolo: Argentina cumplió en la Copa del Mundo y se prepara para los Juegos Sudamericanos

Juan Pablo Giri, entrenador rosarino de Los Yacarés, analizó el rendimiento en el último torneo. "Es el primer paso hacia la plaza olímpica", dijo

06:00 hs - Jueves 14 de Mayo de 2026

Que el seleccionado argentino de waterpolo haya terminado 13° en la segunda división de la Copa del Mundo es todo un triunfo. No porque no lo haya logrado por mérito propio, porque no se lo merezca o porque no haya progresado este último tiempo, sino porque el deporte amateur nacional está inmerso en una nebulosa de desinversión que invita a largar todo o "navegar en dulce de leche". Los Yacarés van por el segundo camino.

Juan Pablo Giri es rosarino, DT de Provincial y del seleccionado argentino al mismo tiempo. Formado en educación física, fue nadador, se enamoró del waterpolo y de la dirección técnica, primero en la rama femenina y hoy en la masculina.

“Terminé muy contento con el rendimiento de los chicos en la Copa del Mundo”, le contó el entrenador a Ovación. Argentina finalizó 13° y con saldo positivo en el certamen disputado en Malta, con cuatro victorias (26-6 a Hong Kong, 15-14 a Ucrania, 20-15 a Portugal y 13-11 a Turquía) y tres derrotas (21-5 ante Montenegro, 21-11 con Rumania y 16-15 ante Malta).

Ahora el foco está direccionado hacia los Juegos Sudamericanos de Santa Fe, que darán una plaza a los Panamericanos Lima 2027, a su vez clasificatorios a los JJ.OO Los Ángeles 2028. La ilusión para llegar al evento cumbre del deporte mundial está intacta, pese a todos los contratiempos preparatorios que se suplen a puro pulmón.

“En la preparación antes de la Copa del Mundo, la mayoría de los jugadores se tuvieron que hacer cargo del alojamiento, comida y traslados”, contó Giri. Una realidad que no escapa al sálvese quien pueda coyuntural. Por lo pronto, Los Yacarés volverán a Rosario 36 años después para retroalimentar el sueño olímpico junto a la pasión de la ciudad.

De la natación al waterpolo

¿El que llega al waterpolo lo hace siempre desde la natación tradicional?

Yo llegué desde la natación, porque nadaba en un club de barrio. Después pasé a nadar en Newell’s y el entrenador que estaba en ese momento nos hacía jugar los fines de semana al waterpolo de forma recreativa. Me acuerdo que justo se hizo un Sudamericano en Rosario y fui a ver de qué se trataba. Quedé totalmente movilizado. Te hablo del año 89/90, recuerdo un Argentina-Brasil en un estadio de GER con las tribunas repletas, una fiesta impresionante. Ahí me quedó marcada la pasión por este deporte. No puedo dejar de mencionar a dos grandes entrenadores como Enrique Piedfort, el “Gato”, que fue el padre de toda esta generación, que contagió toda la locura por el waterpolo, que es un deporte muy particular, y también a Oscar Freire, otra figura fundamental del waterpolo de Buenos Aires y del país.

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¿Y cómo te abriste camino como entrenador?

Soy profe de educación física y siempre me gustó el aprendizaje y todo lo que tiene que ver con los procesos educativos de los chicos y el enseñar. Arranqué como técnico de equipos femeninos, trabajando en procesos de la selección desde el año 93/94 al 2000 y en la mayor del 2001 al 2003. A partir de ahí armamos un proyecto en Sportsmen Unidos, con equipos masculinos, femeninos y juveniles. En 2021/22 termina el proyecto de forma abrupta y unilateral por parte del club. Ahí aparece Provincial que me ofrece la conducción del equipo. En ese mismo momento también me ofrecen la dirección técnica de la selección masculina, que obviamente es un orgullo dirigir a tu país y ahora me agarraba en un momento de mayor madurez, mentalmente más preparado y con otra visión. En mis primeros momentos de DT me movía más la pasión. Ahora hay otro profesionalismo, equipos multidisciplinarios con psicólogos, preparadores, analistas de video. Fue un cambio de era.

Una muy buena Copa del Mundo

Acaban de hacer una muy buena Copa del Mundo, con Argentina terminando 13° en la División 2. ¿Qué balance hacen del torneo y por qué hay dos divisiones para el que está ajeno a este deporte?

La Copa del Mundo es una especie de Liga Mundial en otros deportes. Hay dos divisiones. La División 1 la juegan los 8 mejores del mundo y la División 2 el resto. Este año es la primera vez que se usa esta modalidad. A nosotros nos sirvió mucho porque viajamos una semana antes a Barcelona a prepararnos. De los 14 jugadores del plantel, 9 juegan en España. Además de los siete partidos de la Copa del Mundo en Malta, jugamos ocho amistosos previos en Barcelona, con diferentes clubes de ahí, contra Gran Bretaña, totalizando 15 partidos contra equipos de un alto nivel para Argentina. Nuestros rivales directos son Brasil, Canadá, Colombia. Más allá del resultado, nosotros analizamos si somos competitivos o no en ese nivel. No somos competitivos contra Montenegro o Rumania, que claramente están por encima nuestro. Pero si fuimos competitivos contra selecciones de nuestro nivel. Le ganamos a Ucrania y podíamos haber perdido, perdimos con Malta pero podríamos haber ganado. Lo mismo pasó con Portugal y Turquía. Terminé muy conforme con el rendimiento de los chicos.

¿Cómo se coordinan los entrenamientos, siendo que la mayoría del plantel juega en Europa?

Es muy difícil la preparación porque se complica concentrar a los que juegan en ligas europeas. Hacemos malabares para combinar a los que juegan en Argentina, a los que están en Brasil y en Europa porque el calendario no coincide. No quiero dejar de remarcar, la predisposición de los atletas de la selección, tanto los que entrenan en Argentina y no viajaron, como los que juegan en Brasil y España. La semana anterior a Malta, esos 7 días en Barcelona, nos permitieron poder evaluar a casi 15 jugadores que juegan en la liga española, y eso fue posible porque los jugadores se hicieron cargo de los gastos de alojamiento, comidas y traslados.

El sueño olímpico, a pesar de los contratiempos

¿El objetivo es clasificar a unos Juegos Olímpicos o se está lejos de eso?

Cuando terminaron los Panamericanos 2023 y tuvimos la fortuna de haber conseguido el bronce después de 60 años, nos planteamos la clasificación a los Juegos Olímpicos. El mayor objetivo del waterpolo argentino hoy es competir por una plaza olímpica. Que la sede de 2028 sea Los Ángeles abre una ventana porque Estados Unidos tomaría la plaza por ser local y el subcampeón americano se quedaría con la plaza continental. Por eso le tendríamos que ganar a Brasil y Canadá, que igual es dificilísimo. Hoy estamos un poco lejos de eso.

A esto último se le suma lo difícil que es solventar gastos al ser un deporte amateur y se le agrega la desinversión en el deporte a nivel nacional, ¿cómo se sobrelleva eso?

Y la realidad es que el apoyo al deporte ha cambiado mucho este último tiempo, principalmente desde 2024. Las selecciones juveniles no tienen ni presupuesto. El 99 por ciento de la inversión es de los padres. En 2025, la selección mayor no tuvo una sola competencia internacional de preparación. Tuvieron que pasar 14 meses para reunir al grupo. Más allá de que ya le ganamos a Canadá y estamos ahí más cerca de Brasil, si uno evalúa todo esto que te cuento de la falta de preparación, se hace difícil.

La vuelta a Rosario tras 36 años

Ahora se vienen los juegos Sudamericanos en la provincia, un gran objetivo de la selección por todo lo que está en juego y por ser locales.

El campeón de los Odesur clasifica a los Panamericanos Lima 2027. Por eso tenemos duelos directos con Colombia y Brasil para lograr la clasificación. Si no se puede, se está hablando de otro clasificatorio en 2027 pero aún no está confirmado. Para conseguir estos objetivos hay instancias que son determinantes. Primero las horas de entrenamiento, que se nos están haciendo imposibles de cumplir porque casi no podemos utilizar la pileta del Cenard por un cambio político ahí dentro. El Cenard era nuestra casa. Lo suplimos con entrenamientos en Provincial, que le ofreció las instalaciones a la selección, pero el club también tiene sus propias obligaciones. Después de eso, es primordial la competencia. Podés entrenar mucho pero los equipos mejoran en la medida que compiten. Y el tercer eje es el aprendizaje. Ahora por ejemplo estoy en Brescia estudiando el waterpolo de primer nivel. El equipo técnico está todo el tiempo buscando mejorar.

¿Qué esperan de ese reencuentro con Rosario?

El desafío de los Odesur es muy grande. Argentina volverá a jugar en Rosario después de 36 años, porque hubo torneos sudamericanos en Buenos Aires y Mar del Plata. Para todos nosotros es una gran ilusión porque varios seremos locales de verdad, eso te da un plus. Ojalá la gente acompañe desde las tribunas, como lo hizo en aquel Sudamericano del 90.