Tiene 11 años y armó un kiosco en la previa de Central para viajar al Panamericano de Taekwondo

Lautaro Vallejos busca llegar al torneo internacional del deporte que practica desde los 7 años y no tuvo mejor idea que emprender a metros del Gigante de Arroyito

14:32 hs - Sábado 30 de Mayo de 2026

Lautaro tiene un objetivo y no lo quiere negociar. Con tan sólo 11 años está decidido ir al Panamericano de Taekwondo que este año se desarrolla en Mendoza. Sin embargo, el viaje se presenta como un escollo, que la familia de Lautaro no puede afrontar. Fue entonces que propuso una idea: vender pipas, caramelos y bebidas en la previa de los partidos de Central en el Gigante de Arroyito. Y fue furor.

La última edición del Panamericano de Taekwondo fue en Brasil y cuando Lautaro Vallejos se enteró que este año Mendoza iba ser la sede manifestó su intención de estar. A esas ganas se le interponía el gran gasto que conlleva ya que la familia Vallejos afronta otros compromisos. “Le dijimos que no sabíamos si iba a poder ir y su propia cabeza vino a proponer salir a vender cuando juegue Central”, contó Jorgelina, madre del niño, a La Capital.

Su primera intensión fue preparar limonada y ofrecerla mientras los hinchas de Central llegaban al Gigante de Arroyito ya que su casa, o punto de venta, está ubicado en Drago al 800, a metros del estadio. Los padres convencieron a Lautaro para cambie de idea y ofrezca semillas de girasol. “Fui de a poco vendiendo pipas, luego me pidieron un caramelo y así fui sumando”, contó Lautaro a este medio.

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Durante todo el año, Lautaro y sus compañeros de la academia de Taekwondo a la que asiste se preparan para estas competencias. Y cuando se enteró del torneo internacional puso manos a la obra. Si bien en casa el fanatismo está dividido, Lautaro es el único hincha de Central y eligió los partidos en el Gigante para buscar el sueño de llegar al Panamericano.

El kiosco de Lautaro a metros del Gigante de Arroyito

Todo comenzó sobre el final de la competencia para Central. “Hace cinco o seis partidos”, recordó su familia. El primer paso fue Lautaro comprando paquetes de semillas girasol a otros comercios, iba acompañado de su padre, Germán. Primero fueron 10 paquetes y se vendió todo. “Se animó, con todo su entusiasmo. Vendió todo y tuvo su ganancia. Nos pidió que no saliéramos, que quería estar solo. Si bien teníamos miedo lo dejamos y veíamos de atrás de la ventana”, recordó Germán.

A pedido de los clientes fue sumando cada vez más productos al quiosco de Lautaro y en cada partido que pasaba “bajaba la persiana” sin stock. Partido a partido fue incrementando la oferta, a la par de la demanda: los hinchas canallas se guardaban la última compra a metros del Gigante y para ayudar a Lautaro.

Ahora con una venta mucho más voluminosa, Germán acompaña a Lautaro, pero sólo en la presencia, su hijo se encarga de la venta y las transacciones. “Él nos dice cuánto le dan y cuánto vuelto le tenemos que dar”, dijo Jorgelina.

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Lauti es muy astuto con los números, le gusta mucho las matemáticas y siempre nos dice cuánto le tenemos que dar”, remarcó con orgullo Germán.

Al quiosco de Lauti le sumaron luces, un cartel explicando los motivos de la venta y hasta medallas de Taekwondo y su Dobok, la indumentaria que utilizan en este deporte. “Siempre está demostrando que él hace porque le gusta”, cerró Jorgelina.

El parate por el mundial le deja un balance más que positivo a Lautaro, pero ya piensa en el retorno de los partidos al Gigante de Arroyito para salir a la puerta de su casa con su mesa y sus productos con la ilusión intacta de viajar a Mendoza a fines de octubre.